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Un mayor crecimiento gracias a la integración regional

30 septiembre 2013
ITC Noticias
Mantener el ritmo y hacer que el comercio sea una vía de crecimiento y desarrollo regionales.

Karel De Gucht (en el centro) contempla una rosa durante su visita al centro de Rosas de Tierras Rojas para la producción de flores en Kenya. © Comisión Europea

El Cuarto Examen Global de la Ayuda para el Comercio, que se celebró en julio de 2013 y en el que participé de manera activa, subrayó la importancia de la APC e ilustró qué está profundamente anclada en el panorama de desarrollo mundial. Desde el lanzamiento de la iniciativa de APC en 2005, el comercio se ha ido integrando cada vez más en estrategias de desarrollo, incluso en los PMA. Los países donantes han movilizado una cantidad considerable de recursos económicos, y las economías emergentes, en pro de una mayor cooperación Sur-Sur, están empezando a seguir el mismo camino. De la misma manera, el sector privado desempeña un papel cada vez más importante a nivel mundial. Todo ello supone un gran logro. Es el reflejo de que el comercio es esencial para garantizar el crecimiento de las economías en desarrollo.

La Unión Europea (UE) ha estado a la vanguardia de la movilización de APC a nivel mundial. Junto con sus Estados miembros, la UE se ha convertido en el líder mundial en cuanto a la provisión de APC. Ha ofrecido asistencia técnica a Viet Nam para acelerar su adhesión a la OMC; ha apoyado a Uganda en sus exportaciones de productos orgánicos; ha ayudado a Bangladesh para que sus exportaciones cumplan las normas de calidad de la UE, y ha promovido la integración regional en el Caribe. El Cuarto Examen Global de Ayuda para el Comercio ha ratificado la decisión de la UE de centrar su APC en el panorama empresarial general, el desarrollo del sector privado, la integración regional y la conexión con los mercados mundiales.

La comunidad de desarrollo mundial debe estar orgullosa de sus logros, pero no debe conformarse: todavía queda mucho por hacer. El Cuarto Examen Global de Ayuda para el Comercio ha identificado dos retos principales. El primero es ayudar a los PED, especialmente a los más pobres, para que se integren por completo en las cadenas de valor mundiales, pues ello supone la clave para el crecimiento económico. El segundo es la necesidad de reducir los costes relacionados con la logística, los trámites aduaneros y otras formalidades en la frontera, ya que ahora son mucho más elevados que los derivados de los aranceles aduaneros.

Estoy totalmente de acuerdo con estas dos prioridades, y añadiría una tercera, directamente relacionada con las dos primeras: integración regional.

La UE, con su mercado único, es un claro ejemplo de los beneficios de la integración regional. La UE sabe, por experiencia, que integrar mercados relativamente pequeños en otros más amplios permite que las empresas se beneficien de las economías de escala. Además, un mercado más amplio siempre resulta más atractivo para los inversores. Como las empresas europeas pueden expandir su actividad a lo largo de todo el continente, pueden ser más competitivas, no solo a nivel nacional, sino también en el mercado mundial. Esto forma parte de la fórmula que ha convertido a la UE en una de las economías más grandes del mundo.

Los PED, y todavía más importante, las personas que residen en dichos países, pueden salir ganando en ese sentido.

Para exportar, cada vez es más necesario que los países tengan acceso a equipo importado, así como a bienes y servicios intermedios. E integrarse en las cadenas de valor mundiales es crucial para ello. Aún así, suelen existir numerosos obstáculos al comercio entre los PED de la misma región, lo que contribuye a aumentar el coste de las importaciones, reducir la competitividad y dificultar las exportaciones.

Este es el caso de África, no solo debido a los elevados aranceles aduaneros sobre los bienes, sino también a los largos y costosos procesos de transporte transfronterizo de bienes. Por ejemplo, los países de la OCDE necesitan una media de cinco documentos en la aduana, y se tarda 10 días en despachar las mercancías, a un coste de aproximadamente €735 por contenedor. Sin embargo, los países africanos necesitan, en promedio, el doble de documentos, 35 días para despachar las exportaciones, y 44 días en el caso de las importaciones, con un coste medio por contenedor de €1.285 para las exportaciones, y €1.535 para las importaciones. Por tanto, mientras que el comercio intracomunitario representa cerca del 60% del comercio total de la UE, los flujos comerciales entre países africanos equivalen solamente al 10% del comercio en el continente. De ahí que cuenten con precios nacionales altos y no estén bien conectados con los mercados extranjeros. El acuerdo de facilitación del comercio de la OMC, que se encuentra en proceso de negociación, podría reducir los trámites administrativos, aumentar la previsibilidad y recortar los costes para los comerciantes.

Independientemente de sus beneficios inmediatos, la integración regional puede ser un buen punto de partida hacia la integración mundial. Los procesos de valor mundiales y regionales se refuerzan mutuamente. Las cadenas de valor regionales pueden actuar de trampolín hacia una mejor conexión con las cadenas de valor mundiales. De la misma manera, las asociaciones comerciales bilaterales o interregionales pueden suponer un paso eficaz hacia la liberalización multilateral. Al abrir el comercio de forma limitada, estos acuerdos preparan a los países para una liberalización más amplia.

La UE no ha parado de fomentar la integración regional a lo largo de los últimos años a través de sus políticas de comercio y desarrollo; y seguirá haciéndolo. Los Acuerdos de Asociación Económica de la UE con las regiones y países de África, el Caribe y el Pacífico son un buen ejemplo de que los acuerdos de la UE apoyan tanto la integración regional como las conexiones a nivel mundial. En la medida de lo posible, la UE promueve, asimismo, un enfoque regional en otras partes del mundo; por ejemplo, en América Latina, a través de acuerdos de libre comercio con América Central, y con Colombia y Perú. La APC también contribuye a la integración regional. La UE trabaja de forma activa con organizaciones regionales para apoyar sus programas. De hecho, como parte del marco financiero plurianual para 2014-2020, la UE canalizará la mayoría de la APC a través de programas regionales, tanto en países vecinos como en África, Asia o América Latina.

Si bien la gran parte de su APC se destina a los PED, la UE también colabora en la financiación de proyectos con organismos internacionales como la OMC, la OCDE y el ITC. Estas acciones son limitadas desde el punto de vista financiero, pero sumamente complementarias. Además de apoyar el trabajo del marco conceptual de APC, se centran en proyectos innovadores, proyectos piloto o actividades concretas, como la formación o el desarrollo de capacidades. A este respecto, quisiera felicitar al ITC por la excelente labor que está llevando a cabo para la Comisión Europea, manteniendo al día una base de datos de acceso a los mercados para los PED, identificando modelos sostenibles, y apoyando a los pequeños comerciantes de los PED a través de un trabajo innovador.

A medida que se acerca la Novena Conferencia Ministerial de la OMC, que se celebrará en Bali en diciembre, es cada vez más importante mantener el ritmo y hacer que el comercio sea una vía de crecimiento y desarrollo. En este sentido, es crucial que los resultados de dicha conferencia sean eficaces, ambiciosos y se centren en la facilitación comercial. Ello beneficiaría directamente a todos los Miembros de la OMC desde un punto de vista económico, especialmente a los PED, y supondría la base de futuras negociaciones dentro del Programa de Doha para el Desarrollo.