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Nuevas oportunidades de mercado en las economías emergentes

11 julio 2011
ITC Noticias
Amedida que se despliega la recuperación de la crisis económica mundial, el papel de las economías emergentes y los patrones cambiantes de la competencia son cruciales para la sostenibilidad del crecimiento del comercio mundial. En medio de la diversificación de mercados, los cambios demográficos y la demanda impulsada por los consumidores en los países en desarrollo, se renueva el llamado a anteponer el multilateralismo a los acuerdos comerciales regionales y a modernizar los mecanismos de apoyo al comercio. 

En 2009, el comercio mundial se contrajo casi un 10%, pero las proyecciones sugieren que vuelve a crecer a razón de un 25%. En Asia, África y Oriente Medio, el crecimiento es aún mayor (35%) impulsado por la demanda asiática y el aumento del precio de los productos básicos. En Indonesia las exportaciones están creciendo un 23%, volviendo más o menos a los niveles de 2008. Así pues, la gran pregunta es: ¿qué ocurrirá después de 2010? En el entorno poscrisis, las nuevas oportunidades de mercado se encuentran en las economías emergentes, sobre todo en Asia. Incluso durante la crisis de 2009, las economías en desarrollo crecieron un 6,6% y, encabezadas por China y la India, se espera que crezcan entre un 8% y un 10% en los dos próximos años. Ahora bien, no hay que olvidar a otros países asiáticos, en particular, a los del sudeste. Indonesia, el país más grande de la región, registró una tasa de crecimiento del 4,5% en 2009 y se espera que en los dos próximos años logre un crecimiento del 6%.

Diversificación de mercados 

En los años venideros, la cuestión del crecimiento sostenible de las exportaciones y el comercio dependerá de la diversificación de mercados y productos. En lo que se refiere a la primera, los elementos clave son el crecimiento del comercio Sur-Sur y el fortalecimiento de las economías emergentes. Desde 1990, el comercio Sur-Sur creció casi el doble que el comercio mundial en general. En los países en desarrollo, el comercio con otros países en desarrollo asciende al 39%; en China, por ejemplo, actualmente representa 25% del comercio total y se espera que llegue al 50% en 2020 y al 60% en 2027. En Indonesia, el comercio con otros países en desarrollo, sobre todo de Asia oriental, representa el 50%.

Es interesante preguntarse por qué fue así. En el caso de Indonesia, obedeció al impulso de la integración económica y las políticas de apertura del comercio y la inversión que venimos instigando desde 1995 como parte de nuestro compromiso con la OMC. La incorporación de China a la OMC también contribuyó, y el mecanismo de vigilancia del G20 durante la crisis económica mundial ayudó a acallar los llamados al proteccionismo y los programas de reforma unilaterales, ya que competíamos unos con otros por las inversiones y, en última instancia, por acuerdos comerciales regionales. Para Indonesia, el sistema multilateral de comercio y la conclusión de la Ronda de Doha son fundamentales a fin de asegurar la continuidad del comercio Sur-Sur y un entorno abierto al comercio y la inversión. Reviste singular importancia que en el programa de Doha para el desarrollo se llame a eliminar las distorsiones de las exportaciones agrícolas y los picos arancelarios; eso debe complementarse con un paquete completo de ayuda para el comercio y un programa de facilitación del comercio y capacitación como el elaborado por el ITC.

Diversificación de productos 

De 10 a 15 años atrás, en Asia oriental acostumbrábamos a hablar del ‘patrón del vuelo del ganso’, es decir, el desplazamiento de un país a otro, sobre todo por los costos de mano de obra en el intento de reducir los costos de producción. Pero, ahora, en esta región está emergiendo un patrón comercial totalmente distinto. Antes predominaba el comercio de bienes y servicios intermedios, con exportaciones destinadas principalmente a mercados de países desarrollados fuera de Asia oriental, pero ahora, el comercio está cambiando y se orienta a un patrón de localización y especialización mucho más complejo. Ya no se trata únicamente de costos de mano de obra más bajos, sino también de la disponibilidad de industrias de apoyo, el valor añadido y los componentes de servicios que se pueden ofrecer. Según algunas estimaciones, un tercio del comercio mundial tiene lugar de empresa a empresa, no de país a país. Los formuladores de políticas comerciales tenemos que centrarnos en asuntos que incluyan la manera de reducir los costos de las transacciones comerciales y asegurar un entorno empresarial de calidad mediante instituciones de apoyo al marketing y el cumplimiento de contratos. Este es un nuevo llamado a anteponer el multilateralismo a los acuerdos comerciales regionales.

Muchos exportadores indonesios se quejan de tener que observar las 10 normas de origen estipuladas en el Acuerdo asiático 10 más 1. Eso podría solucionarse con un sistema multilateral de comercio basado en la condición de nación más favorecida, pero también con un acuerdo comercial regional bien concebido. La armonización de las normas de origen es otra solución que se está poniendo a prueba en Asia oriental. Es evidente que la logística y la infraestructura, incluida la infraestructura de TIC, son esenciales para integrar a las PYME e incorporarlas a la cadena de suministro de servicios. Ese componente importante no se ha perdido en un país tan grande como Indonesia donde, por ejemplo, es más barato importar naranjas de China que procurárselas en la provincia indonesia de Kalimantan.

Demanda de bienes de consumo y cambios demográficos 

Al examinar las economías emergentes y el crecimiento del comercio de Asia oriental hay que considerar dos factores muy importantes. En primer lugar, vemos un mercado impulsado cada vez más por el consumo, porque ya no producimos aquí para exportar, sino que nos vendemos más productos unos a otros. Esa dinámica responde al aumento del poder adquisitivo de la creciente clase media de China, la India e Indonesia, que según estimaciones se cifra en 290 millones, 100 millones y 25 millones de personas, respectivamente.

El segundo factor importante es el impacto de los cambios demográficos. Al contrario de lo que ocurre en China, donde la población es cada vez más longeva, se prevé que el promedio de edad en la India y el sur de Asia disminuirá en los próximos 10 a 15 años. Por ejemplo, 50% de la población de Indonesia tiene menos de 29 años y con 29 millones de usuarios, el país es el segundo usuario mundial de Facebook y el sexto de Twitter. De ahí que la manera de comerciar en estos países –a través del marketing, los medios de comunicación y las redes sociales– sea un fenómeno a tener en cuenta.

Transcripción del discurso de la Sra. Pangestu en el Foro Mundial para el Desarrollo de las Exportaciones 2010.