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Nuevos propulsores de las cadenas de valor mundiales

11 julio 2011
ITC Noticias

El impacto a largo plazo del cambiante entorno comercial en las cadenas de valor mundiales dependerá de la modificación de los regímenes normativos, los tipos de cambio, los flujos de inversión y otros factores clave como el cambio climático. El comercio con las economías emergentes de rápido crecimiento, tales como China, India y Brasil, cobrará cada vez más importancia, pero se seguirá planteando la cuestión de saber si esa tendencia abrirá oportunidades de exportación a otros países en desarrollo o si simplemente desviará el comercio de los países de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) a las economías emergentes. 

Proliferación de normas 

En todos los países de la OCDE hubo una proliferación normativa, sobre todo en tres ámbitos:

  1. el sector privado,
  2. la reglamentación gubernamental y
  3. las respuestas a iniciativas voluntarias de la sociedad civil.

Las normas del sector privado forman parte del núcleo de las transacciones entre empresas. Sin ellas, las cadenas de valor mundiales no podrían funcionar. En esas normas, promovidas por los compradores, se definen especificaciones detalladas de productos e indicadores fundamentales de rendimiento (por ejemplo, la producción de componentes con cero defecto) que los proveedores y sus subcontratados deben cumplir. El número de normas del sector privado está llamado a aumentar. En Acceso al mercado, transparencia y equidad en el comercio mundial, el informe más importante publicado por el ITC en 2010, se preconiza una mayor transparencia en las normas privadas a fin de asegurar que no se transformen en obstáculos onerosos del comercio y, en particular, para exportadores de países en desarrollo.

Las normas gubernamentales abordan primordialmente cuestiones relativas a la salud y la seguridad. Es probable que a corto y mediano plazo, las economías emergentes adopten regímenes similares a aquellos de los países de la OCDE. De ahí que también exista la probabilidad de que cualquier estrategia de países en desarrollo para exportar productos de calidad inferior a economías emergentes resulte riesgosa y dure poco. Por el contrario, cumplir con las normas relativas a procesos, por ejemplo, en materia de trazabilidad, puede ser menos oneroso y abrir nuevas oportunidades de exportación.

Las normas voluntarias tienden a ser menos restrictivas en los mercados emergentes, incluso para segmentos de mercado de alto margen como los alimentos orgánicos o los productos madereros. Los países de la OCDE proceden a adoptar un número creciente de normas detalladas en materia de procesos, pero es poco probable que las economías emergentes y los denominados ‘próximos once’ hagan lo propio.

 

Resumiendo, los nuevos mercados emergentes se regirán por normas menos específicas, crearán nuevas zonas comerciales y abrirán oportunidades de expansión a exportadores de países en desarrollo.

Tipos de cambio

Los reajustes monetarios –en particular la debilidad del dólar frente al yuan chino y la rupia india, relativamente más fuertes– pueden aportar ventajas competitivas a exportadores de otros países en desarrollo a quienes les podría resultar algo más fácil competir en terceros mercados, por ejemplo, con China y la India.

El fortalecimiento de las divisas de las economías emergentes favorecerá el aumento de su demanda de importaciones. Dichas economías tratarán de conservar su competitividad recurriendo al abastecimiento global de forma eficaz en función de los costos. Esos factores crearán nuevas oportunidades comerciales.

En el caso de las empresas con sede en Estados Unidos, la relativa debilidad del dólar hará mermar el interés por la deslocalización a países que ofrecen una fuerza de trabajo altamente calificada, como la India y Filipinas, lo que podría enlentecer la externalización de servicios. Además, dichas empresas tratarán de competir más agresivamente en terceros mercados como lo confirma el gran impulso exportador que anunciara el Presidente Obama en su alocución sobre el Estado de la Unión de 2010. Esos factores intensificarán la competencia para los exportadores de países en desarrollo.

La mayoría de países en desarrollo trata de alinear sus monedas con el dólar por ser la divisa más utilizada en los contratos de comercio internacional. Desde la perspectiva de dichos países, la debilidad del dólar es sinónimo de fortaleza del euro (o del yen japonés, el franco suizo, etc.), es decir, las divisas de aquellos países que les suministran una alta proporción de equipos y tecnología. De ahí que, desgraciadamente, el fortalecimiento de esas divisas suela traer aparejado el aumento de los costos de importación y el deterioro de los términos de intercambio para los países en desarrollo.

 

Resumiendo, los resultados de los reajustes monetarios seguirán siendo objeto de gran incertidumbre para exportadores de países en desarrollo, pues podrán redundar en el aumento de sus partes de mercado, o bien, en el deterioro de sus términos de intercambio.

Flujos de inversión

Se prevé que el aumento de las inversiones exteriores de los países de la OCDE siga siendo ínfimo en un contexto de lento crecimiento y gran volatilidad de los tipos de cambio. No obstante, la rápida expansión de las inversiones exteriores de las economías emergentes podría ser un resquicio de esperanza.

 

Además, ante el aumento de sus costos salariales, esos países están ‘desocupando’ algunos mercados, por lo general, deslocalizando la producción con alto coeficiente de mano de obra. Según algunas estimaciones, tan solo China podría desocupar los mercados de textiles de baja gama por un monto de $EE.UU. 30.000 millones anuales, lo que facilitaría la expansión del comercio de países como Bangladesh, Camboya y Viet Nam.

Otros factores clave

La creciente inquietud por el impacto ambiental de las emisiones de CO2 resultantes del transporte de larga distancia y los altos precios de la energía figuran entre los otros factores clave, lo que implica que las empresas de ámbito mundial buscarán cadenas de suministro menos dispersas. Esto último favorecerá a los países más cercanos a ‘polos de crecimiento’ como Asia sudoriental, China, América Central y Estados Unidos.

Por consiguiente, es totalmente plausible que la nueva expansión del comercio, impulsada por una mayor cantidad y variedad de consumidores, limite el riesgo de desviación de las corrientes comerciales. Aun así, debido a la lenta demanda de los mercados tradicionales de la OCDE y la competencia exacerbada, inevitablemente, habrá ganadores y perdedores.