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Las mujeres necesitan acceso a recursos para poder estimular el crecimiento económico

6 mayo 2015
ITC Noticias

Hace diez años, tan solo un puñado de empresas con políticas con miras al futuro se paró a pensar en el valor de las dimensiones sociales como parte de la ecuación empresarial. Hoy, cada vez son más las que entienden que abordar estas amplias dimensiones sociales es más que una buena práctica empresarial. Los propios consumidores no solo apoyan sino que invierten en las empresas que piensan en la huella que dejan en el mundo.

Como resultado, cada vez se reconoce más que hacer negocios de un modo que tenga un impacto en la sociedad contribuye y complementa enormemente a los esfuerzos de desarrollo del sector público. Investigaciones llevadas a cabo por el Centro Internacional de Investigación sobre la Mujer muestran que el acceso a los recursos, al conocimiento y a las habilidades es tan solo el punto de partida para que las mujeres puedan avanzar económicamente y estimular el crecimiento económico. También se les debe dar la oportunidad de poder aprovechar las oportunidades económicas con ayuda de sus jefes y comunidades.

Cuando las empresas y los gobiernos hacen planes de futuro y piensan sobre el impacto social y los programas de empoderamiento, deben centrarse más en los obstáculos a los que se enfrentan las mujeres para alcanzar una inclusión total en los sistemas económicos.

Un área en particular donde hemos comprobado que las empresas exploran el impacto social es en el creciente número de compañías internacionales que exploran, como parte central de sus estrategias empresariales, cómo sus políticas y programas pueden empoderar a las mujeres.

Por todo el mundo podemos encontrar ejemplos de esto. En Asia, por ejemplo, hallamos fábricas de ropa que han puesto en práctica un plan innovador que equipa a sus trabajadoras con las habilidades necesarias para avanzar en su carrera, así como con educación financiera que les enseña a ahorrar dinero para el futuro de sus familias. Este proceso ha generado resultados prometedores no solo para las mujeres y sus familias sino también para las empresas porque les ayuda a retener y promocionar a sus trabajadoras.

En otro programa, las empleadas de fábricas, enfermeras, supervisoras directas y empleadas de recursos humanos reciben formación sobre higiene, salud reproductiva, salud materna, planificación familiar y abuso doméstico, a fin de empoderar a las mujeres que trabajan en las cadenas de suministro globales. Las fábricas participantes han informado sobre niveles inferiores de absentismo, pérdida de personal y errores en las prendas manufacturadas.

Algunas grandes multinacionales se están esforzando por garantizar que las mujeres puedan acceder a los mercados y las empresarias se integren mejor en las cadenas de suministro locales y globales. Otras iniciativas se centran en mejorar el acceso de las mujeres a los recursos esenciales, como los préstamos a las pequeñas empresas. Aunque no exista un enfoque válido para todas las empresas que quieren ayudar a generar crecimiento económico a través del empoderamiento de las mujeres, debemos continuar asegurando que las políticas y los programas ofrezcan a las mujeres la oportunidad de ascender por los mercados mundiales y que lo hagan de una manera medible.

A pesar de que algunas multinacionales ya hayan dado un primer paso prometedor, debemos cambiar nuestra estrategia durante los próximos 15 años, con el fin de garantizar que no nos centramos solo en una cosa, como el acceso de las mujeres al empleo. Asimismo, debemos asegurarnos de que proporcionamos a las mujeres y los jóvenes todas las herramientas y aptitudes necesarias, a la par que desarrollamos su habilidad para moverse por los sectores formal e informal para que pueden obtener una fuente de ingresos más segura para sus familias.