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Ayuda para el Comercio y el sector privado: Una asociación que funciona

7 diciembre 2011
ITC Noticias

El sector privado constituye un asociado clave en la promoción del desarrollo económico a través de inversiones en nuevas empresas, la creación de empleo y la proporción de un nuevo abanico de bienes y servicios. Todas estas actividades encierran posibles beneficios para los países menos adelantados (PMA) y las economías en desarrollo.

El informe conjunto de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Organización Mundial del Comercio (OMC) Ayuda para el Comercio de un vistazo 2011 hace hincapié en el impacto significativo que los programas de Ayuda para el Comercio (APC) han conseguido en el sector privado. Desde la puesta en marcha de la iniciativa en el año 2006, se han invertido $EE.UU. 137.000 millones, un 44% de los cuales se ha dedicado íntegramente al desarrollo de capacidad productiva, y otro 53% a la infraestructura económica: dos aspectos absolutamente importantes para el sector privado.

En el informe también se indica que APC se ha convertido en una prioridad para un número cada vez mayor de países en desarollo (PED) y donantes; además, se explica su conexión con el programa de desarrollo mundial, con estrategias y prioridades cada vez más centradas en la competitividad y el crecimiento económico impulsado por el comercio.

Transcurridos ya cinco años desde el comienzo de la iniciativa, el compromiso de los donantes para con la iniciativa APC sigue siendo tan sólido como siempre; los compromisos económicos y los desembolsos realizados han crecido anualmente en un 15% y un 12% respectivamente desde 2006, lo que contribuyó a alcanzar $EE.UU. 29.000 millones en 2009. Asimismo, la proporción destinada a los países de ingresos bajos y, por ende, a la región de África Subsahariana, también ha ido aumentando paulatinamente. Mientras que los líderes del G20 se han comprometido a mantener, al menos, los niveles alcanzados durante el período 2006-2008, es posible que algunos de los países donantes, ahora endeudados, del Comité de Asistencia al Desarrollo (CAD) se estén encontrando con dificultades para aumentar sus compromisos económicos como respuesta a la mayor demanda de APC. No obstante, el crecimiento continuado de la cooperación Sur-Sur puede convertirse en un complemento importante para el apoyo proporcionado por los donantes del CAD.

Las experiencias y las historias enviadas para el informe demostraron que APC puede apoyar los esfuerzos emprendidos por los gobiernos para desarrollar la capacidad humana, institucional y de infraestructura necesaria para la integración en los mercados regionales y
mundiales, así como para obtener beneficios de las consecuentes oportunidades comerciales. Por otro lado, se han presentado varios programas específicos relacionados con la industria, a fin de ayudar al sector privado a acceder mejor a los mercados extranjeros, así como a integrarse en las cadenas de valor regionales y mundiales.

Así, por ejemplo, los esfuerzos emprendidos para proporcionar financiación en materia de comercio fueron vitales tras la desaceleración mundial de 2008. El acceso a la financiación es esencial para el sector privado; en el estudio de la OCDE, se ha constatado que un aumento del 10% en la ratio de crédito en relación con el PIB puede impulsar el crecimiento económico en 1,8% gracias a su impacto comercial. Los bancos que ofrecen créditos a los comerciantes de los PED recibieron mucho apoyo de los programas de APC por parte de los bancos de desarrollo. Por ejemplo, el Programa de financiación comercial del Banco Asiático de Desarrollo proporcionó, en 2010, una ayuda económica valorada en $EE. UU. 2.800 millones, consiguió $EE. UU. 1.500 millones para la cofinanciación, trabajó con más de 200 bancos privados en 14 países de Asia Meridional y Asia Oriental, y respaldó las operaciones realizadas por aproximadamente 500 pequeñas y medianas empresas (PYME). Un programa similar, emprendido por el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, prestó, asimismo, asistencia técnica para los bancos participantes, y les ayudó a mejorar su eficacia operativa. En dos tercios se registraron reducciones en el tiempo de tramitación, y la mitad de ellos detectaron mejoras en la gestión de riesgos.

Otra de las formas de apoyo al sector privado fue el diseño de programas de promoción de las exportaciones, con el fin de reforzar los servicios de apoyo de las agencias de desarrollo de las exportaciones para la promoción de las mismas y la expansión comercial. En esta modalidad de ayuda también se incluye la asistencia prestada a las compañías para mejorar la calidad de los productos y los servicios, aumentar la productividad y reducir los costes de transporte. Las evaluaciones llevadas a cabo por el programa de promoción de las exportaciones de Túnez acerca del impacto de dicho apoyo mostraron que los programas de este tipo podrían contribuir a un aumento significativo de los resultados de exportación en los sectores beneficiarios. Estos programas también existen a nivel subregional; un ejemplo de ello son los esfuerzos realizados por la Agencia para el Desarrollo de las Exportaciones del Caribe para ofrecer servicios comerciales y de inversión a las compañías (incluidas las PYME) en la región, contando con el apoyo económico y técnico de numerosos donantes. En la actualidad, el programa de la Corporación Interamericana de Inversiones, que ayuda a las PYME a acceder los mercados de exportación ofreciéndoles apoyo en materia de investigación comercial y asistencia técnica, ha ampliado la cobertura de sus operaciones a toda la región de América Central y el Caribe.

Los programas destinados a las PYME incluyen cursos de formación de empresarios, como por ejemplo el programa patrocinado por la UE en Azerbaiyán para ayudar a las empresas a obtener mayores beneficios del Sistema Generalizado de Preferencias; o los programas gubernamentales belgas, encaminados a mejorar el profesionalismo de los pequeños productores y sus asociaciones en 18 PED, prestando especial atención al comercio sostenible y el acceso al mercado. Más de 25.000 personas en 61 países se han beneficiado de los sistemas de aprendizaje del ITC sobre la gestión de la cadena de suministro para exportadores. Elementos de valor añadido, como el despliegue de tecnologías sostenibles desde un punto de vista medioambiental, los programas de productos ecológicos y las prácticas laborales justas están cada vez más presentes en los programas destinados a ayudar a las PYME a acceder a los mercados internacionales.

El objetivo particular de algunos programas consiste en aumentar los ingresos de las mujeres a través del comercio; a fin de conseguirlo, en cada programa se diseñan subcomponentes dedicados íntegramente a las mujeres empresarias, en los que se incluyen servicios relacionados con el comercio, tales como cursos de formación
sobre las exportaciones, la gestión empresarial y la tecnología de la información; asimismo, también se incorporan a estos módulos asesorías por parte de expertos sobre la preparación del mercado. Otros programas combinan esfuerzos para mejorar los ingresos de las mujeres gracias a la protección de prácticas y conocimientos autóctonos, apoyando a las cooperativas de mujeres que participan en la producción y el comercio de cultivos tradicionales para las industrias farmacéutica y cosmética. Una cooperativa de mujeres de Namibia logró ponerse en contacto con minoristas dedicados al comercio justo de productos cosméticos, y consiguió un aumento significativo en sus ingresos gracias al establecimiento de una patente para su proceso de fabricación exclusivo. En la industria del textil de varios países africanos, así como en la de las frutas y hortalizas frescas, también se alcanzaron avances similares.

El Secretario General de la OCDE Ángel Gurría ha hecho hincapié en que la iniciativa y la participación activa de todas las partes interesadas de cada país (incluido el sector privado), el apoyo de la inversión privada, la asistencia técnica y la existencia de unas políticas de ajuste estructural y macroeconómico apropiadas son de vital importancia para el éxito de los programas de APC. Con todo, es necesario trabajar más para que se entienda mejor cuáles son los resultados de los programas y que éstos cuentan con un mayor nivel de aplicación. Asimismo, se necesita llevar a cabo un seguimiento para demostrar el valor y la utilidad de APC en diferentes contextos, siempre de acuerdo con los principios de la Declaración de París y el programa global de la eficacia de la ayuda para el desarrollo.

Las labores de seguimiento realizadas hasta ahora han demostrado que la iniciativa APC ya ha logrado conseguir un gran nivel de concienciación con respecto al impacto del comercio en la competitividad y el crecimiento económico, además de aumentar la disponibilidad de recursos de APC. Sin embargo, demostrar los resultados y el impacto de las intervenciones de APC en términos de capacidad comercial, tanto a nivel de programa como a escala regional y mundial, es más complejo. En este aspecto, es posible progresar si, por un lado, se continúan fortaleciendo los enfoques encaminados a la gestión para la obtención de resultados de los programas de APC y, por otro, si se refuerzan las tareas de evaluación del impacto por medio del desarrollo de indicadores universales de comercio para todas las intervenciones de la iniciativa, a fin de evaluar y establecer puntos de referencia en los avances logrados en materia de creación de capacidad comercial. El desafío reside en seleccionar indicadores suficientemente amplios como para abarcar el gran abanico de programas y proyectos de APC, pero, al mismo tiempo, suficientemente específicos como para ofrecer información útil sobre cómo APC está contribuyendo a mejorar la capacidad y el rendimiento comerciales a nivel nacional. La prioridad principal de la OCDE para el próximo periodo de trabajo sigue siendo mostrar los aspectos positivos de los procesos, los programas y las políticas de la iniciativa, y compartir dichos conocimientos con toda la comunidad de APC.