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La economía informal: ¿Ha llegado su momento?

8 diciembre 2011
ITC Noticias

En los años 60 y 70, se esperaba que la economía informal disminuyese a causa del crecimiento económico. No obstante, a pesar del fuerte crecimiento global y el aumento masivo del comercio internacional, parece que las actividades del sector informal siguen desempeñando un papel dominante. En la actualidad, se calcula que una media del 60% de los puestos de trabajo en los países en desarrollo (PED) se dan en la economía informal.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) define el trabajo informal como ‘todas las actividades económicas emprendidas por trabajadores y unidades económicas que no están suficientemente recogidas (en términos legales o prácticos) en acuerdos formales’. En 2002, la OIT declaró que la gran mayoría de los nuevos empleos de los últimos años se crearon en el marco de la economía informal; en particular, en los PED y en los países en transición.

Por lo general, la economía informal siempre se ha contemplado como el último recurso para las personas que no podían encontrar un trabajo en la economía formal. Con todo, el sector es muy diverso, afirma Martha Alter Chen, profesora de la Escuela de Gobierno Kennedy de la Universidad de Harvard y coordinadora de la red mundial de política e investigación ‘Mujeres en Empleo Informal: Globalizando y Organizando’ (WIEGO, por su sigla en inglés). El sector engloba trabajadores a domicilio, los trabajadores temporales, vendedores ambulantes, trabajadores por cuenta propia y empresarios informales. Los trabajadores informales suelen producir, distribuir y ofrecer servicios para la economía formal.

Según los datos recogidos en África (el continente con la mayor concentración de países menos adelantados, PMA), la importancia de la informalidad económica en los PED resulta más que evidente. En África Subsahariana, tres de cada cuatro personas son contratadas de manera no oficial; el sector informal no agrícola genera puestos de trabajo para el 91,5% de las mujeres y el 70,7% de los hombres.

 

¿Es perjudicial para la economía?

Tradicionalmente, contar con vasto sector informal puede ser perjudicial para la economía. La preocupación sobre la protección del consumidor y del trabajador, las medidas de seguridad, la higiene y otras muchas normas surge de la naturaleza de la economía informal, insuficientemente regulada. Una de las inquietudes más notorias es que la intensidad y la productividad del capital son considerablemente inferiores a las del sector formal. Los datos recogidos demuestran que suelen ser las empresas más grandes y con mayor productividad las que se benefician de la liberalización del comercio.

Puede que uno de los aspectos más preocupantes acerca de la informalidad económica sea que mantiene a los más pobres inmersos en la pobreza. Dado que no se da un aumento real en la productividad, el sector supone, de hecho, un obstáculo para el desarrollo y el comercio. Varios estudios empíricos indican que el bajo crecimiento de la productividad y la desigualdad de los ingresos puede finalmente impedir el acceso a capital, habilidades y mercados.

Algunos observadores como Anushree Sinha, autora de un estudio sobre el comercio y la economía informal para la OIT en octubre de 2001, establecen una distinción entre el potencial dinámico de las empresas informales (famoso gracias al economista peruano Hernando de Soto) y la baja productividad de los trabajadores informales, que cuentan con un acceso escaso a apoyo de tipo formativo, social o legal.

 

El potencial de la economía informal

Suene aceptable o no, la informalidad laboral ocupa un lugar fundamental para solucionar los problemas de empleo de los PED. Según los cálculos de la UNCTAD, en el periodo 2005-2015, sólo los PMA necesitarán 10,2 millones de trabajos adicionales cada día. Si bien, en el pasado, el sector agrícola recogía gran parte del exceso de mano de obra, el aumento de la urbanización y la presión en materia de medio ambiente han hecho que, en la situación actual, esto ya no sea una práctica común. Además, tras la crisis financiera mundial, la economía mundial no se encuentra en una posición favorable para el crecimiento. La incertidumbre fiscal y financiera que se vive en muchas de las grandes economías hace que los PED reflexionen acerca de la viabilidad de centrarse en los mercados internacionales para seguir su ruta de desarrollo basada en las exportaciones.

‘Es absolutamente necesario que cambiemos nuestra forma de pensar,’ declara Chen, quien, junto con otros activistas e investigadores de la WIEGO, ha luchado para redefinir el sector informal, a fin de que abarque no sólo las empresas que no están reguladas legalmente, sino también las relaciones laborales que no cuentan con una protección legal adecuada. ‘El desafío político consiste en reducir los costes de la informalidad laboral y aumentar los beneficios del trabajo formal.’

Aun cuando los formuladores de políticas de Papua Nueva Guinea han reconocido al sector informal como una base de formación para una clase de empresarios nacionales, investigadores como Chen, de la WIEGO, afirman que la legislación local y nacional minan las capacidades de las microempresas; esto contribuye a la ‘falta de un nivel medio’: la ausencia relativa de las empresas medianas en los PED que, sin embargo, constituyen la fuente de la mitad del PIB y más de la mitad del empleo en los países de ingresos altos.

 

Trabajar con comerciantes informales transfronterizos

Los trabajadores informales suelen responder con entusiasmo a los programas de formación, como los ofertados como parte del proyecto ICBT para las mujeres de Uganda del ITC, el cual persigue aumentar la capacidad de los comerciantes informales transfronterizos. Para Uganda, que ha incluido la cuestión del género en su estrategia nacional de exportación, el proyecto es muy pertinente, ya que, en 2009, las exportaciones informales equivalían al 49% de los ingresos totales provenientes de las exportaciones, y además, la mayoría de los ICBT son mujeres.

‘Están hambrientos de información,’ afirma Angela Strachan, Jefa de la Sección de Entorno Empresarial del ITC. ‘A medida que el proyecto avanzaba, vimos también cómo aumentaba el potencial de estas personas.’

A diferencia de los otros esfuerzos realizados a nivel regional para promocionar el comercio informal, el proyecto piloto del ITC también hizo frente a la cuestión del género, así como a los obstáculos técnicos al comercio, a través de la formación y la organización de comerciantes informales; además, se trabajó con organismos fronterizos para conseguir que la información fuera más accesible y que hubiese menos acoso, especialmente de tipo sexual. La consiguiente capacidad de los programas de comercio, junto con la simplificación de los documentos y demás esfuerzos, puede hacer que las transacciones de exportación sean más eficientes; según el informe Doing Business (‘Haciendo negocios’) 2010 del Banco Mundial, dichas transacciones se encuentran entre las más lentas y caras del mundo. Entre los obstáculos no arancelarios se incluyen las normativas de exportación no transparentes, las demoras indebidas en las fronteras, y la falta de lugares de tránsito y de almacenamiento para las mercancías perecederas.

Con el apoyo de la Autoridad Tributaria de Uganda, la Aduana de Uganda y algunos bancos
locales, el proyecto podrá expandirse muy pronto a la Comunidad de África Oriental, una de las comunidades económicas regionales que está creciendo más rápido en el continente; algo que refleja la importancia que posee para la integración regional. Como la mayoría de las mujeres trabajan en la industria agrícola, el proyecto ofrece la posibilidad de capacitar a las mujeres del comercio informal como potenciales contribuidoras de las cadenas de suministro regional.

‘No descartamos las propuestas empresariales,’ afirma Strachan, y añade que la próxima fase consistirá en trabajar con la Junta de Promoción de las Exportaciones de Uganda (UEPB), asociado del ITC, a fin de asirse a aquéllos que posean capacidad productiva, y convertir sus negocios en microempresas, y pequeñas y medianas empresas.

En África Subsahariana, el comercio genera empleo para el 60% de las mujeres que trabajan por cuenta propia, fuera del sector agrícola. Además, en África Occidental y Central, las mujeres que trabajan en el comercio informal transfronterizo contratan, como media, a 1,2 personas para sus propios negocios; cuidan de 3,2 niños; y se ocupan de 3,1 personas dependientes que no son ni niños ni cónyuges.

Estas cifras respaldan la creciente convicción de que puede que el comercio regional ofrezca una mejor perspectiva para los PED que el modelo Norte-Sur para el crecimiento basado en las exportaciones. No es de extrañar, por tanto, que las últimas palabras de Strachan para los ICBT fueran las siguientes: ‘El dinero se encuentra en vuestro propio entorno.’

 

INFORMALIDAD LABORAL EN EL MUNDO
Archivo informativo

•  En 2010, la influencia de la economía informal en África Subsahariana dio lugar a que la Comisión Económica para África (CEPA) concluyese que ‘no conviene seguir percibiendo las actividades de comercio informal como anomalías en la estructura que obstaculizan el crecimiento y debilitan las economías modernas’.

•  En octubre de 2011, el Congreso de Sindicatos de Ghana manifestó su preocupación acerca del hecho de que sólo una pequeña fracción de los que terminan la formación escolar encuentran trabajos en la economía formal; ello se debe al gran crecimiento del sector informal en las tres últimas décadas. Aproximadamente 9 millones de ghaneses (más del 80% de la mano de obra del país) trabajan en el sector informal.