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Creación de redes para empoderar a mujeres

14 enero 2013
ITC Noticias
En los últimos años, los llamados a la rendición de cuentas, la equidad y la apertura galvanizaron movimientos y planteamientos disruptivos. Desde el activismo político de la Plaza Tahrir a la protesta económica del Movimiento Ocupa, el status quo se cuestiona cada vez más y los medios tradicionales de hacer negocios, enfocar el desarrollo y ejercer la diplomacia se debaten por seguirle el paso a los efectos evolutivos y complejos de la globalización.
También hay tensión entre la conexión instantánea y la capacidad de opinar que, teóricamente, Internet facilita a todo el mundo, y la realidad de las desigualdades socioeconómicas que siguen alienando y desvaforeciendo a la mayoría. Este es un mundo hiperconectado donde la gente se siente excluida de decisiones y sistemas que modelan su realidad. Las mujeres, que según estimaciones de las Naciones Unidas representan el 70% de los pobres del mundo, son indiscutiblemente las más excluidas y menos capacitadas por los sistemas actuales y también las que más pueden beneficiarse de la innovación y la reestructuración.

Para navegar con éxito por este nuevo mundo, propiciar el resurgimiento económico y mitigar desigualdades que amenazan la estabilidad hacen falta nuevos planteamientos y socios. Además, debe haber una nueva concepción del poder y un nuevo paradigma del liderazgo. De El Cairo a Wall Street, colectivos que agitan, movilizan e influyen en las comunidades hicieron que postulados de larga data sobre quiénes tienen el poder y cómo está organizado se volvieran obsoletos. El concepto de liderazgo como poder individual de control se va debilitando y a medida que surgen nuevos movimientos que cuestionan viejos órdenes, la gente se va reorientando y reorganizando en relación con sus líderes.

En el mundo interconectado del siglo XXI está surgiendo una marca distintiva de liderazgo colectivo que propulsa el empoderamiento colectivo. De más en más, el liderazgo efectivo y sostenible se considera una relación negociada, no una jerarquía fija. Se necesitan líderes colaboradores que además de entender los matices locales y la interdependencia global puedan trabajar en grupos y a través de grupos para operar un cambio efectivo. La Asociación Mundial Voces Vitales lleva más de 15 años invirtiendo en una red amplia y variada de mujeres líderes. En esa organización no gubernamental se entiende que las mujeres, en muchos casos excluidas de las estructuras de poder tradicionales, son partidarias de las redes innovadoras para lograr objetivos comunes; de ahí que con el acceso y el poder en red estén en mejor posición de operar cambios en sus comunidades y más allá.

En lo que respecta al desarrollo económico, se constató que las redes impulsan el acceso al mercado, las oportunidades de crecimiento de los negocios y la participación en la formulación de políticas de las empresarias. Las redes son uno de los recursos fundamentales que una empresa puede explotar para iniciar y hacer crecer su negocio. Investigaciones del Banco Interamericano de Desarrollo muestran que estas se benefician considerablemente de la asistencia y orientación estratégicas en una etapa temprana y que la creación temprana de sólidas redes les alienta a correr riesgos durante las fases iniciales de una empresa. La investigación también muestra que las asociaciones de mujeres a las que se incorporan son una fuente vital que no solo ofrece vías de contrato, información de mercado, apoyo logístico, nuevos canales de distribución, vínculos con proveedores e inversores de conocimientos empresarial y sectorial, sino también acceso a mercados, financiación y tecnología. En determinados sectores, tales como los de servicios creativos y servicios empresariales profesionales, en los que las mujeres suelen centrarse más, las redes dan una indicación de la situación y la reputación de la empresaria. Por último, la participación en una red acrecienta el capital social disponible de una empresaria que puede contribuir al crecimiento de la empresa.

Además, numerosos estudios indican que el empoderamiento económico y la mayor participación económica de la mujer son las inversiones más idóneas en términos de crecimiento y desarrollo a largo plazo. El informe Global Gender Gap Report 2011 del Foro Económico Mundial, el Informe sobre el desarrollo mundial 2012: Igualdad de género y desarrollo del Banco Mundial, Groundbreakers de Ernst y Young, publicado en 2009, y el Women’s Economic Opportunity Index de 2012 de la Unidad de Inteligencia de The Economist indican que las mujeres son impulsoras de la economía en calidad de líderes de negocios, trabajadoras, consumidoras y empresarias. A escala mundial, la encuesta de 2010 del Global Entrepreneurship Monitor, que recoge datos del 52% de la población mundial y el 84% del PIB mundial, revela que 104 millones de mujeres abrieron y gestionan nuevas empresas, a los que se suman otros 83 millones de mujeres que dirigen empresas abiertas desde hace tres a tres años y medio. Esos 187 millones de empresarias demuestran el enorme aporte que hacen al crecimiento económico mundial. Más aún, numerosos estudios, como Power of the Purse: Gender Equality and Middle-Class Spending de Goldman Sachs, publicado en 2009, dan a entender que como las mujeres tienden a gastar sus ingresos en quienes las rodean, invertir en ellas tiene un efecto multiplicador que no solo aumenta los ingresos de las economías locales, también mejora la educación de los niños, así como la salud y la estabilidad de las familias cimentando comunidades seguras y prósperas. La necesidad de invertir en las mujeres y explotar el poder y el alcance de las redes femeninas salta a la vista.

Voces Vitales aprovecha su presencia mundial para respaldar y ampliar redes de líderes del cambio ofreciendo a las mujeres posibilidades de intercambiar información, conseguir recursos y herramientas, ser tutoras y discípulas, y recibir formación crítica. La organización moviliza, conecta, empodera y apoya sistemáticamente a un grupo de mujeres líderes para que a su vez sirvan de catalizadoras y recursos efectivos de la transformación de la condición de la mujer y comunidades vulnerables. A largo plazo, el efecto multiplicador no se dará solamente entre personas, sino también entre redes que adopten la labor de liderar el cambio.

En términos de participación política y derechos humanos, Voces Vitales crea oportunidades para que las mujeres hagan escuchar su voz perfeccionando competencias en defensa de causas. También contribuye a la creación de un entorno exento de violencia contra la mujer y la trata de seres humanos reforzando la aplicación de marcos jurídicos, mejorando la capacidad de mujeres líderes de prestar servicios a las víctimas y modificando actitudes y comportamientos respecto a la violencia de género. Iniciativas de desarrollo económico y espíritu empresarial amplían la participación económica y la iniciativa empresarial de la mujer aumentando su acceso a la financiación y la formulación de políticas, cimentando la capacidad de las redes de empresarias de integrar mujeres en los mercados mundiales y desarrollar la próxima generación de líderes empresariales mediante la tutoría.

Su modelo de red de mujeres de negocios es particularmente exitoso. La idea surgió en la reunión de la red regional de mujeres de Oriente Medio y África del Norte que tuvo lugar en Túnez en 2005, donde las participantes se percataron que mediante una conexión y colaboración centradas podían convertirse en motores del crecimiento económico que trae aparejados el avance y la prosperidad de las mujeres, sus familias, comunidades y regiones, así como del mundo entero. Entonces, se creó la red de mujeres de negocios que no ha cesado de ampliarse y hoy comprende 10 organizaciones cuya membresía asciende a unas 2.500. Los resultados abarcan las 478 nuevas empresas que abrieron las participantes, el 91% de las cuales indica haber obtenido beneficios para su empresa, gracias a su participación en el programa y el 66% nuevas conexiones de negocios. La red regional de Voces Vitales de África creó la red de mujeres de negocios en 2009 y en 2011 se inauguró en Ciudad de México la de América Latina y el Caribe. Además de construir la próxima generación de mujeres líderes de negocios y empresas, dichas redes tienen por objetivo reducir barreras de la participación económica actuando al unísono en favor de mujeres que abogan por un entorno empresarial que les sea propicio.

Las iniciativas de Voces Vitales engloban a 12.000 líderes de 144 países que forman parte de su red mundial para avanzar en la seguridad, la libertad, la igualdad y la paz mediante un liderazgo sostenible. En Voces Vitales no solo se imparte formación, se brinda tutoría y se conecta a mujeres, también se da visibilidad a mujeres que ejercen el liderazgo transformacional, sirviéndose del poder para inspirar el empoderamiento colectivo y mejorar las condiciones en comunidades.