El ITC comparte

Vender una historia y ofrecer un sueño

24 abril 2024
Escipión J. Oliveira Gómez, Centro de Comercio Internacional

Cómo las pequeñas empresas de los pequeños Estados insulares en desarrollo pueden alcanzar todo su potencial.

En palabras del poeta dominicano Pedro Mir, estoy orgulloso de haber nacido en un «país en el mundo colocado en el mismo trayecto del sol. Oriundo de la noche. Colocado en un inverosímil archipiélago...». *

Siendo de las Antillas, a menudo me sorprendo cuando me encuentro con afirmaciones como que las empresas de los países en desarrollo estimulan poco la innovación.

A lo largo de mi vida he tenido el privilegio de trabajar con, y en nombre de, microempresas y pequeñas empresas de pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID). Esto me ha llevado a trabajar para numerosas instituciones en las que los contextos eran diferentes, pero las lecciones seguían siendo las mismas: las pequeñas empresas de los PEID deben adaptarse constantemente, pensar de forma creativa y encontrar soluciones a medida para sobrevivir.

Fabricación de sombreros en Haití / Iniciativa Moda Ética del ITC. © Marie Arago

La resiliencia y la innovación son imprescindibles para las pequeñas empresas, pero esto no es todo.

El mundo empresarial de los PEID se enfrenta a retos específicos, como la elevada exposición a los efectos del cambio climático y a los fenómenos meteorológicos extremos, así como a las limitaciones de la oferta y a las economías de escala. Es precisamente esta necesidad de innovación y resiliencia la que demuestra por qué estas pequeñas empresas siguen siendo una fuerza positiva para sus comunidades.

Pero la carga de la resiliencia no puede recaer únicamente en las pequeñas empresas, ya que incluso las más innovadoras se topan con normas fuera de su área de influencia.

Vivimos tiempos sin precedentes. La globalización está ejerciendo una gran presión sobre las pequeñas empresas: no sólo se enfrentan a una mayor competencia en casa, sino que su acceso preferente a los mercados tradicionales se está erosionando. 

Por ello, los encargados de formular políticas deben realizar un cambio de paradigma a la hora de elaborar políticas sobre la competitividad que afecten a las pequeñas empresas de nuestras islas.

Además, las innovaciones tecnológicas han reducido las barreras de tiempo y espacio, lo que plantea desafíos adicionales para las pequeñas empresas, incluyendo adaptaciones necesarias pero costosas. Los consumidores modernos se han acostumbrado a las respuestas inmediatas, lo que presiona a las empresas, que ya están sobrecargadas, a cumplir con demandas estrictas.

Por supuesto, la tecnología ofrece grandes oportunidades al permitir la entrega de productos y servicios a nuevos mercados y clientes. Asimismo, las pequeñas empresas de los PEID pueden tomar medidas cruciales para impulsar su competitividad aprovechando sus propios puntos fuertes inherentes.

Las industrias creativas en Jamaica.

El éxito está determinado por el dónde, el qué y el cómo...

En este entorno empresarial desafiante y en constante evolución, las pequeñas empresas deben alejarse de la producción de grandes cantidades con escaso valor añadido y restablecer su competitividad basándose en aquello que las define. Necesitan forjar alianzas estratégicas y traducir el «dónde», el «qué» y el «cómo» en historias auténticas que se dirijan a los consumidores objetivo, y les provean de productos y servicios únicos a nivel mundial. En esencia, deben vender una historia y proporcionar un sueño.

El «dónde» se refiere a los segmentos de mercado en los que tienen una ventaja competitiva, como los nichos de mercado, el lujo, el comercio justo, los productos ecológicos, la diáspora y la salud/estilo de vida, así como el servicio a la industria turística nacional y regional con experiencias únicas. Para dirigirse eficazmente a estos nichos de mercado, las pequeñas empresas deben conocer y comprender las tendencias y expectativas de los consumidores.

El «qué» se refiere a los productos y servicios que ofrecen. En lugar de centrarse únicamente en la competitividad de los precios o los volúmenes, estas pequeñas empresas deberían destacar la calidad y la especificidad que sólo ellas pueden aportar, basándose en su patrimonio, sus tradiciones y su cultura. El registro y la protección de los derechos de propiedad intelectual y de los conocimientos ancestrales son claves en dicho proceso.

El «cómo» representa la propuesta de valor; son los bienes y servicios distintivos, rentables, accesibles y atractivos que, cuando sea posible, deberían disponer de Indicación Geográfica Protegida y/o Denominación de Origen. Esto implica adaptar el etiquetado, el envasado y empaquetado y el sabor a los consumidores a los que va dirigido, a la par que se respetan las normas de calidad y las especificaciones técnicas.

Artesanía tradicional en Samoa.

... y las asociaciones lo hacen realidad.

El Centro de Comercio Internacional y sus socios están dispuestos a acompañar a las pequeñas empresas y a las organizaciones de apoyo empresarial de los PEID en esta búsqueda de una mayor competitividad y un desarrollo sostenible en todo el mundo. Apoyamos por medio de la inteligencia y los vínculos de mercado, la experiencia técnica, el desarrollo de las capacidades, el intercambio de las mejores prácticas y las soluciones de financiación.

Nuestros esfuerzos conjuntos, incluidos aquellos de nuestros socios para el desarrollo como la Unión Europea y el Reino Unido, entre otros, aspiran a fomentar la inclusión social, económica y cultural.

 

Su objetivo no es sólo garantizar el desarrollo personal y el bienestar de los emprendedores y de las personas a las que apoyan, sino también contribuir a que las comunidades sean más prósperas, pacíficas y justas.

La Cuarta Conferencia Internacional sobre los PEID de las Naciones Unidas constituye una oportunidad única para que los actores públicos y privados, así como la comunidad internacional, se reúnan, y se unan en una visión compartida trazando el rumbo hacia una prosperidad resiliente.

 

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