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Reglamentos engorrosos que agregan costos y asfixian la capacidad de las pymes para exportar

5 octubre 2017
ITC Noticias
El informe Perspectivas de Competitividad de las Pymes 2016 desvela que un incremento del 10 % en la carga reglamentaria reduce el valor de las exportaciones de las pequeñas empresas en un 3,2%

(Ginebra) – Las dificultades relativas al cumplimiento con las normas y los reglamentos requeridos para hacer negocios a escala internacional afectan dos veces más a las pymes que a las empresas más grandes. Según la edición de 2016 del informe del Centro de Comercio Internacional (ITC) Perspectivas de Competitividad de las Pymes: Cumplir las Normas para Fomentar el Comercio, un incremento del 10 % en la carga reglamentaria reduce en un 1,6 % el valor de las exportaciones de las grandes empresas y en un 3,6 % el de las exportaciones de las pequeñas empresas. Sin embargo, cuando los formuladores de políticas, los organismos normativos y los directores empresariales trabajan para reducir los costos del cumplimiento, ayudan a mejorar la competitividad de las pequeñas y medianas empresas (pymes), lo que puede redundar en nuevas oportunidades de mercado para las empresas de los países en desarrollo.

El informe Perspectivas de Competitividad de las Pymes 2016, que se ha presentado hoy, se centra en las normas y los reglamentos. Calificadas a menudo por los profesionales del comercio como medidas no arancelarias, son esenciales para la protección del consumidor, la sostenibilidad social y medioambiental y la capacidad de las empresas para acceder a los mercados. Las normas tienen un peso importante a la hora de dirigir un negocio o acceder a los mercados, y guardan una estrecha relación con la calidad y la inclusividad del comercio.

Si bien tres cuartas partes de las normas de sostenibilidad voluntarias —las creadas por empresas y organizaciones no gubernamentales— siguen originándose en países pertenecientes a la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos, el informe Perspectivas de Competitividad de las Pymes 2016 concluye que el 36 % de las nuevas normas voluntarias están basadas en países en desarrollo, esto es, un incremento del 8 % con respecto a 1990.

Normas públicas y privadas: amigas, no enemigas El informe desvela que existe una estrecha relación entre las normas de sostenibilidad públicas y las voluntarias. De hecho, el 58 % de las prácticamente 200 normas voluntarias que figuran en el sitio web de la herramienta Standards Map del ITC hacen referencia a la Declaración de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) relativa a los Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo Aproximadamente 69 normas voluntarias hacen referencia a otros convenios de la OIT. Las normas establecidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas se mencionan en 44 y 42 normas respectivamente.

«El comercio en el siglo XXI se centra cada vez más en los consumidores», afirmó la Directora Ejecutiva del ITC, Arancha González. «Las normas representan un medio importante para responder a las demandas de los consumidores de un "comercio de calidad", un comercio que sea medioambientalmente sostenible y socialmente responsable y que vele por la protección del consumidor. Pero las normas también pueden representar cargas imposibles, en especial para las pymes».

El informe brinda algunos consejos a los formuladores de políticas, a los directores empresariales y a los organismos normativos, y argumenta que las empresas y los países que cumplen con las normas asociadas a las cadenas de valor internacionales tienen más probabilidades de obtener beneficios económicos tangibles derivados de un incremento de las exportaciones.

Las pautas de funcionamiento de una norma tienen grandes implicaciones para quienes asuman la carga de los costos asociados al cumplimiento. El informe sugiere que cuando las normas las definen las empresas, existen más probabilidades de que los costos relativos a la ejecución y la certificación de las normas se repartan entre los productores y los consumidores. La probabilidad de que las grandes empresas —a menudo multinacionales— asuman un mayor porcentaje de dichos costos crece cuando participan en el establecimiento de dicha norma. Por esta razón, la adhesión a las cadenas de valor internacionales puede resultar beneficiosa para las pymes, pues reduce los costos a los que han de hacer frente para cumplir con las normas internacionales. No obstante, para convertirse en agentes de las cadenas de valor internacionales, las pymes tienen que alcanzar un determinado nivel de competitividad.Los obstáculos de procedimiento afectan más a las mujeres El informe señala que incluso aunque se muestren imparciales en cuanto al género sobre el papel, los reglamentos pueden tener efectos desproporcionados en las empresas pertenecientes a mujeres frente a las pertenecientes a hombres. Basándose en las encuestas empresariales del ITC, el documento desvela que son más los obstáculos procedimentales resultantes de las medidas no arancelarias que tienen su origen en «cuestiones de información y transparencia», «pagos informales o elevados», y «conductas discriminatorias». Llega incluso a sugerir que una consecuencia no intencionada de dichos obstáculos procedimentales es una menor tasa de participación de las mujeres empresarias en las cadenas de valor internacionales.Explotar el potencial de exportación de las pymes cuando las normas son importantes Además de 35 perfiles de país que detallan las fortalezas y las debilidades del desempeño de las pymes en términos de competitividad, la edición de Perspectivas de Competitividad de las Pymes de este año incluye instantáneas regionales que destacan líneas de productos con oportunidades de exportación y diversificación sin explotar.

El documento plantea que la mayor parte de las regiones podrían beneficiarse de un considerable potencial de exportación aún sin explotar si orientaran sus iniciativas reglamentarias hacia el impulso de la competitividad de las pymes.

Sugiere, por ejemplo, que en la región del Oriente Medio y Norte de África (MENA) existe un enorme potencial de exportación sin explotar en los sectores de alimentos frescos y procesados, el 43 % del cual estaría entre los propios países de la región. Sin embargo, los países de MENA someten estas importaciones a cuatro veces más reglamentos técnicos que otras regiones. Las medidas regionales encaminadas a la reducción de estas cargas podrían arrojar beneficios comerciales sustanciales.

La región de Asia-Pacífico, por su parte, todavía presenta potencial de exportación sin explotar en los sectores de TI y electrónica de consumo, pero parece que es el sector de los productos químicos el que mayor potencial de diversificación ofrece. El 21 % de los 200 productos principales con potencial de diversificación pertenece a dicho sector. Si bien las normas de las cadenas de valor de los sectores de la electrónica y la TI tienden a guardar mayor relación con la garantía de la compatibilidad —que las tuercas encajen con los tornillos—, las del sector de los productos químicos tienen más que ver con la garantía de la seguridad, por ejemplo, garantizar que la pintura de un juguete sea inocua para los niños o que una mezcla concreta no vaya a explotar. Por si no bastase con el cambio necesario en términos de orientación, existe un desafío adicional: la discrepancia generalizada en cuanto a las cuotas de adopción de las normas de calidad y gestión internacionales, que tienden a ser elevadas en las economías más grandes de la región, y reducidas en las economías pequeñas y pobres

En América Latina y el Caribe, los sectores de alimentos frescos y equipos de transporte representan aproximadamente el 50 % del potencial sin explotar de la región, además de los alimentos procesados y los productos químicos. La reducción del tiempo que dedican las empresas a los reglamentos mediante la optimización de los procesos y la mejora del entorno de apoyo institucional les ayudará a aprovechar dicho potencial.

En África Subsahariana, el sector de los alimentos frescos representa más del 30 % del potencial de exportación sin explotar de la región; el de los metales y la manufactura básica otro 20 %, siendo este último el sector que más oportunidades de diversificación presenta. La adopción, relativamente débil, de normas de gestión internacionales es un factor que merma el potencial de diversificación de la región, pues son normas que implican una experiencia gerencial transferible.

En Europa Oriental y Asia Central, los metales y la manufactura básica representan el 28,4 % del potencial de exportación sin explotar de la región. Los productos químicos son otro sector prometedor para la diversificación de los productos. El tiempo que dedican los gestores a los reglamentos y el grado de adopción de las normas de gestión internacional por parte de las empresas pueden ser sinónimos de mejora si la región aspira a aprovechar las oportunidades de diversificación.

«El informe sobre las Perspectivas de Competitividad de las Pymes sirve de guía que ayuda a los gobiernos a comprender dónde están los desafíos que afectan a las pymes y qué esferas deberían explotar. Además, establece un plan de cinco puntos dirigido a los formuladores de políticas y a los líderes empresariales que muestra cómo cumplir con las normas y los reglamentos y que puede ayudar a sus pymes a ser más competitivas», afirmó Arancha González. «El informe ayudará a quienes se tomen en serio el comercio inclusivo a comprender cómo con una mejor planificación y una mejor regulación se puede ayudar a las pymes y a las mujeres empresarias».

Notas para los editores: Para descargar una copia de la edición de 2016 del informe, Perspectivas de Competitividad de las Pymes: Cumplir con las Normas para Fomentar el Comercio, haga clic aquí.

Más información sobre Perspectivas de Competitividad de las Pymes, aquí.

Puede ver una grabación de la rueda de prensa sobre el informe Perspectivas de Competitividad de las Pymes celebrada el 6 de octubre en el siguiente enlace webtv.un.org

En el índice de competitividad figuran los siguientes países: Bangladesh; Barbados; Burkina Faso; Camboya; China; Colombia; Costa Rica; Côte d'Ivoire; Ecuador, Egipto; Guinea; India; Indonesia; Jamaica; Jordania; Kazajstán; Kenya; Líbano; Madagascar; Malawi; Mauricio; Marruecos; Namibia; Nepal; Paraguay; Perú; Rwanda; Senegal; Sri Lanka; Tailandia; Trinidad y Tabago; Túnez; Turquía; República Unida de Tanzanía; y Uruguay.

Sobre el Centro de Comercio Internacional - El ITC es la agencia conjunta de la Organización Mundial del Comercio y las Naciones Unidas. Ayuda a las pequeñas y medianas empresas de países en desarrollo y en transición a mejorar su competitividad en los mercados globales, contribuyendo así al desarrollo económico sostenible que contemplan el programa Ayuda para el Comercio y los Objetivos Mundiales de Desarrollo Sostenible.

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