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El turismo como herramienta de desarrollo económico y mitigación de la pobreza

12 julio 2011
ITC Noticias

México es uno de los principales destinos turísticos del mundo y cada año acoge a más de 22 millones de visitantes. Casi uno de cada ocho puestos de trabajo está relacionado con el turismo y los ingresos extranjeros de este sector ocupan el tercer lugar detrás de los ingresos del petróleo y las remesas. El camino hacia una economía basada en el turismo a veces estuvo plagado de baches, pero el sector demostró su utilidad como herramienta de crecimiento económico y mitigación de la pobreza. Ese resultado se atribuye en gran medida al empeño, la visión a largo plazo, el enérgico liderazgo y las consiguientes decisiones del Gobierno de México en los 35 últimos años. 

 A principios de la década de 1970, el Banco Central de México levantó el reto de tener que poblar ciertas regiones, redistribuir la riqueza y, a la vez, atraer la inversión extranjera que tanta falta hacia para financiar el desarrollo del país. El banco decidió apostar por el turismo, sector que por entonces no se medía ni comprendía muy bien, pero que había procurado importantes beneficios económicos y sociales a algunos destinos emergentes de México como Acapulco y Mazatlán.

Eso llevó a crear varias instituciones y otros órganos especializados que se focalizaron en la financiación y el desarrollo del sector turístico de México. Luego, se decidió que esas funciones debían ser coordinadas por el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur).

México siempre estuvo en buena posición de beneficiarse del turismo por su rica historia, sus abundantes atracciones nacionales y su incomparable patrimonio cultural. Actualmente, ocupa el undécimo puesto en el ranking mundial de afluencia de visitantes. El primer mandato de Fonatur fue adquirir, mediante expropiaciones, reservas de tierra en las orillas mexicanas del Caribe y el Pacífico donde nacerían Cancún e Ixtapa; posteriormente, se construyeron nuevos complejos en Huatulco, Los Cabos, Loreto y Litibú.

Teóricamente, la estrategia era muy sencilla: adquirir los terrenos, financiar el desarrollo con ayuda de instituciones internacionales como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, elaborar un plan maestro de clase mundial, construir la infraestructura, invitar al sector privado a edificar hoteles, lo que crearía masa y tráfico críticos, y luego promover, promover y promover.

Tan solo 35 años después, a pesar de los múltiples ‘baches en el camino’, la iniciativa dio resultado. Actualmente, Cancún cuenta con 35.000 habitaciones y acoge casi tres millones de turistas al año. Además, gracias al éxito de Cancún, nuevos complejos turísticos como Riviera Maya, Cozumel e Isla Mujeres en la región de Quintana Roo se incorporaron al mapa turístico mundial ofreciendo un total de 70.000 habitaciones y recibiendo seis millones de turistas al año. En una época, el Estado de Quintana Roo estaba tan poco poblado que no se justificaba su condición de tal, pero hoy su producto interno bruto (PIB) per cápita es uno de los más altos de México. Además, la región detenta una de las tasas más altas de escolarización y la mayor afluencia de migrantes interestatales que de otro modo tendrían que buscar trabajo fuera de México, sobre todo, en Estados Unidos.

Cuando creó estos complejos turísticos que fueron integralmente planificados, Fonatur estableció varias directrices para alcanzar su objetivo de desarrollar el turismo como un gran aporte al PIB mexicano. Dichas directrices incluían una estricta regla de “no especulación”, lo que esencialmente significaba que los terrenos se venderían a precios muy asequibles, pero los compradores debían comprometerse a construir en un plazo determinado. Otra política clave fue la promoción de hoteles de marcas internacionales que atraerían a visitantes nacionales e internacionales quienes ocuparían las habitaciones creando masa crítica y, a la vez, llenarían los asientos de los aviones.

Al igual que muchos otros destinos turísticos, Cancún sobrevivió a las múltiples problemas que redujeron la afluencia de turistas en los últimos años, entre otros, el atentado del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, los brotes de gripe porcina, la rebelión de Chiapas y la actual guerra de las drogas. Cada situación requiere una ‘cura’ distinta, pero lo importante es actuar rápido tanto en el plano del gobierno como del sector privado y comunicar lo que se está haciendo para corregir la situación y cuanto más espectacular sea el remedio, mejor. Por ejemplo, después del huracán Wilma, las autoridades mexicanas recuperaron 15 kilómetros de playa en cinco semanas e hicieron un increíble trabajo de reconstrucción de hoteles e infraestructura. Todo ello se comunicó a la opinión pública en general pero, lo que era más importante, a quienes se ocupaban de distribución y de animar a la gente para que volviera a esos lugares: agentes de viajes, mayoristas, empresas hoteleras y compañías aéreas.

   

 FICHA TÉCNICA
 

Una serie de destinos mexicanos, incluido Cancún, se recuperaron rápidamente debido al gran número de turistas ‘cautivos’ que, gracias a diversas propuestas vacacionales como la multipropiedad, siempre vuelven al mismo sitio. Casi el 40% de las habitaciones disponibles en Cancún se vendió con arreglo a alguna de esas propuestas.

Cancún y la Riviera Maya son ejemplos de lo que puede hacer el turismo por una región o un país. Los vecinos del lugar se dedican a una u otra ocupación relacionada con el turismo: botones de hotel; pinchadiscos de club nocturno; verificadores de cuentas, empleados por los hoteles, u oficiales de policía que vigilan para evitar que los turistas jóvenes se metan en problemas. A su vez, todos ellos se sirven de los restaurantes, vuelos, supermercados y otros servicios inicialmente creados para turistas.

El Ministerio de Turismo de México está al frente del sector turístico del país y tiene el mandato de facilitar aspectos políticos del turismo como el intercambio entre Estados y países, la promoción y la simplificación de los reglamentos para fomentar el crecimiento y la estabilidad del turismo. El Ministerio también supervisa el Fonatur y el Consejo Mexicano de Promoción Turística, creado recientemente para colocar la marca México y sus destinos turísticos en el mapa mundial. Dicho consejo también se ocupa de promover el turismo nacional entre los más de 100 millones de habitantes de México.

Las experiencias exitosas no se limitan a lugares de moda como Cancún. Muchos otros pueblos y ciudades de todo México optaron por el turismo como medio de desarrollo y mitigación de la pobreza. Algunos de los mejores ejemplos se dan en los Estados más pobres del país como Chiapas, Oaxaca y Guerrero, regiones donde la mayoría de los negocios turísticos son cooperativas o empresas familiares que adhieren a los principios del turismo sostenible que respeta el medio ambiente, la cultura y el patrimonio locales.