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El poder de la diversidad

14 enero 2013
ITC Noticias
Las empresas de mujeres van bien. En Estados Unidos hay más de ocho millones que generan $EE.UU. 1,2 billones de ingresos mediante el duro trabajo de casi ocho millones de trabajadores, según la edición de 2012 del State of Women-Owned Business Report de American Express Open, servicio y foro empresarial que ofrece trabajo en red a dueñas de pequeñas empresas. En ese informe también se señala que entre 1997 y 2012, período en que el número de empresas aumentó un 37% en Estados Unidos, aquellas de mujeres aumentaron un 54%.

Aunque al parecer, las empresas de mujeres dominan el arte del éxito en ese país, una de las mayores dificultades es lograr aumentos similares en los mercados emergentes. Las mujeres no harían negocios, si no estuvieran dispuestas a levantar el reto de aumentar la base de clientes y los ingresos o desatendieran los planes de crecimiento y expansión. Si bien en varias partes del mundo se siguen experimentado el impacto negativo de la volatilidad política y financiera, aún quedan oportunidades de negocio por aprovechar y la mejor forma de hacerlo es que las empresas adopten políticas de diversidad y reconozcan que muchas empresas de la lista Fortune 500 entienden que la diversidad de talentos es una ventaja. El año pasado, la revista Forbes fue todavía más lejos al declarar que la asociación con diversos recursos era crítica para asegurar el crecimiento; en el artículo Diversity Management Is the Key to Growth: Make It Authentic, Ron Glover, Jefe de Diversidad de IBM, señalaba que 'hace un siglo que la diversidad había permitido que IBM fuera innovadora y exitosa y que sus 427.000 trabajadores traspasaran líneas de diferencias en 172 países'.

Los negocios conllevan dificultades relacionadas con la cultura y la legislación, restricciones jurídicas, acceso al capital y perfeccionamiento de competencias, pero esos obstáculos no son insuperables. Ahora bien, cuando se entiende desarrollar una empresa hay que tener en cuenta los puntos clave que siguen.

  • Propósito: ¿Recuerda el primer plan de negocios de la empresa? Para que siga creciendo y logre penetrar en nuevos mercados, es preciso revisar la hoja de ruta estratégica o trazar una nueva. En el ámbito global, el crecimiento de una empresa exige acelerar el establecimiento de nuevos mercados, lo que requiere hacer investigaciones de mercado con la debida diligencia para identificar nuevos clientes de productos y servicios.
  • Cultura: La mayoría de empresas mundiales hace negocios en inglés, pero conocer las culturas y entender los idiomas locales es tan crucial como infundir principios locales en una cultura corporativa de ámbito regional.
  • Proceso: Todo proceso empresarial que se diseña y documenta en forma óptima se puede aplicar fácilmente en todo el mundo y ajustarse a las costumbres, la cultura y las normas locales. Una vez optimizado y ajustado, los nuevos equipos en el país pueden integrarlo rápidamente y sin tropiezos en el modelo mundial.
  • Trabajo en red: Identificar y explotar redes y plataformas de medios sociales que comprendan empresas de mujeres que se hayan expandido a mercados en desarrollo. Dichas empresas pueden servir de tutoras y ofrecer información y contactos valiosos sobre desarrollo de competencias, acceso al capital y marco regulatorio local, todo lo cual permite acelerar la comercialización de productos y servicios en el mercado. A su vez, las empresas de mujeres podrán servir de mentoras a aquellas que siguen sus pasos, impulsando así el crecimiento de otras.
  • Alcance: Publicitar la empresa y publicar anuncios en medios de prensa acordes con las propias metas en mercados nuevos y emergentes; de preferencia aquellos donde la competencia es suficientemente baja como para lograr un gran crecimiento. Participando en consejos sectoriales y ferias comerciales, las empresas pueden lograr suficiente visibilidad.

Las compañías quieren hacer negocios con empresas capaces y variadas, de ahí la importancia que reviste diversificar talentos en el marco de las políticas de sostenibilidad y responsabilidad social de una organización y asegurarse que sus proveedores sigan la misma senda. Por último, una vez que la empresa funciona, es esencial que haya una inversión innovadora en la mejora de procesos y tecnología para seguir reforzando las competencias fundamentales y externalizar aquellas que no lo sean, subcontratando expertos en las mismas.