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¿Qué significa el comercio para el Acuerdo de París?

9 noviembre 2017
ITC Noticias
Discurso pronunciado por Anders Aeroe, Director de la División de Apoyo a las Empresas e Instituciones - ITC

Buenas tardes. A modo de introducción, les diré que el ITC es la agencia conjunta de asistencia técnica de la UNCTAD y la OMC con sede en Ginebra (Suiza). El ITC proporciona a pymes, instituciones de apoyo al comercio y la inversión y legisladores desarrollo de capacidades de ayuda para el comercio a fin de que los países puedan competir de forma más eficaz.

Me gustaría hablarles de cómo el comercio y el clima político se apoyan mutuamente. Más concretamente, de las perspectivas de las pymes y de cómo el comercio puede apoyar la implantación del Acuerdo de París.

El primer asunto que debemos considerar es cómo influirá el Acuerdo de Partís en las pymes que exportan desde países en desarrollo. Una transición global a una economía con bajas emisiones de carbono dará lugar a un crecimiento de los servicios y las industrias relacionados con la misma al tiempo que reducirá el empleo en las industrias que hacen un uso intensivo de los combustibles fósiles. Gestionar una «transición justa» será un desafío mayúsculo, dados los elevados niveles actuales de empleo, desigualdad y pobreza. No obstante, hay que lograr que la transición aborde la crisis climática a la que nos enfrentamos.

Existe una comprensible preocupación por los costos sociales y empresariales de esta transición.

Las nuevas iniciativas en materia de política climática tendrán repercusiones tanto positivas como negativas en los países en desarrollo. Las medidas relacionadas con el comercio, como los aranceles y los ajustes en frontera de los costos del carbono, pueden repercutir en el crecimiento económico, el empleo y el medio ambiente. Es de particular relevancia para los clientes del ITC, es decir, las pymes, que estén apareciendo ya nuevas exigencias en el mercado relativas al clima. Los requisitos en materia de información y estándares de carbono imponen a las pymes la necesidad de hacer frente a los costos de conformidad. Por ejemplo, los grandes compradores exigen a sus proveedores que recopilen información sobre las emisiones de carbono durante la fabricación y el procesamiento e, incluso, que demuestren que han invertido en reducir las emisiones.

Los minoristas han ido más allá y han credo estándares de carbono para informar a los consumidores de la huella de carbono de cada producto. Las compañías del sector agropecuario con las que el ITC ha trabajado en África se quejan de que esta es una nueva barrera no arancelaria a sus exportaciones, sin beneficios financieros para ellos. De hecho, son las compañías más grandes las que están mejor situadas para absorber los costos fijos de la generación de informes. La herramienta del ITC Standards Map incrementa la transparencia de los estándares en el comercio, reduciendo así los costos de las transacciones para las pymes.

Las políticas climáticas, no obstante, tienen también un lado positivo para los negocios: crean oportunidades para las empresas que son capaces de innovar en la economía de bajas emisiones de carbono. Los electrodomésticos llevan muchos años etiquetándose según su eficiencia energética: estas iniciativas impulsan la eficiencia y la innovación. Están surgiendo nuevas oportunidades para los exportadores en la economía climática, por ejemplo en el suministro de componentes para la tecnología de las energías renovables y los sistemas de transporte público. En los sectores de los recursos naturales, las pymes están creando valor dirigiéndose a segmentos nicho como el de los consumidores éticos. Los mercados de productos certificados, como por ejemplo el de la madera procedente de fuentes sostenibles, pueden llegar a tener una penetración del 50 % en los mercados de algunos países desarrollados.

Crear un entorno empresarial que sea propicio para la innovación y la competencia debería ser una prioridad estratégica para los países que quieren mantenerse en cabeza y competir en la economía climática. La juventud, que es un punto estratégico de la programación del ITC, necesitará programas educativos y de formación para permitir su acceso al mercado laboral de las disciplinas climáticas, cuyos requisitos en materia de competencias son relativamente más elevados.

Planteado el tema de cómo las políticas climáticas repercutirán en el comercio y en los clientes del ITC, es decir, las pymes, quisiera ahora darle la vuelta a la cuestión y preguntar cómo el comercio y los cientos de miles de pymes de todo el mundo pueden apoyar los objetivos de protección del clima.

El comercio es parte de la solución, no el problema. Los recientes debates en torno al AECG y el PFT han puesto el foco en cómo se siente la gente acerca de que el comercio haya creado desigualdades y carezca de transparencia. En la comunidad multilateral no hay duda de que necesitamos mantener conversaciones acerca del impacto de la globalización, como han puesto de manifiesto los recientes acontecimientos políticos. No obstante, ello no debería desviar nuestra atención del mensaje de que el comercio tiene un importante papel que desempeñar para ayudarnos a conseguir los objetivos en materia de protección del clima y poner en práctica el Acuerdo de París.

El comercio tiene cuatro efectos positivos sobre la mitigación del cambio climático, mencionados también por mis compañeros:

1. El comercio permite que las empresas logren economías de escala, reduciendo los costos de producción de las tecnologías de mitigación del cambio climático;
2. El comercio permite que los países hagan uso de las tecnologías climáticas rápidamente en todo el mundo;
3. El comercio estimula la inversión en energías renovables y sistemas de transporte público, tecnologías de la información y otros sectores clave de la economía de bajas emisiones de carbono, y
4. El comercio alimenta los mercados competitivos que animan a las personas y a las pymes a innovar y crear soluciones de bajo costo para el problema del cambio climático.

El comercio es importante también para aumentar la resiliencia al cambio climático. Por ejemplo, el cambio climático está repercutiendo gravemente en el acceso a los alimentos de las comunidades rurales del mundo en desarrollo. El comercio hace posible que los países y regiones que tienen un exceso de alimentos se los hagan llegar a aquellos que padecen escasez. Imponer barreras al comercio agudiza la inseguridad alimentaria. El comercio genera divisas con las que los países pueden invertir en sus puertos, carreteras, ferrocarriles e infraestructuras energéticas que aumentan la resiliencia al cambio climático.

El comercio es parte de la solución para poner en práctica el Acuerdo de París. Los vientos políticos están cambiando y existe el peligro de que el comercio sea visto como parte del problema. Los consumidores, de forma instintiva, compran productos locales a pesar de que los costos son más elevados para ellos. El análisis del ITC demuestra que es mejor para la cartera y para el clima importar algunos alimentos. Por ejemplo, sabemos que el cordero importado de Nueva Zelandia tiene una menor huella de carbono que el que se produce en climas más fríos del norte. Pero deberíamos pensar también en «kilómetros justos», no en «kilometraje de los alimentos». Un agricultor que cultiva verduras en los campos de Marruecos tiene una huella de carbono personal de 1/40 con respecto al volumen de la de un consumidor del norte de Europa. ¿Por qué ese agricultor no debería beneficiarse del comercio? Los salarios del negocio de exportación agrícola son una vía rápida para reducir la pobreza. La reducción de la pobreza aumenta la resiliencia a los efectos del cambio climático.

El Acuerdo de París ha hecho que las partes de la CMNUCC se comprometan a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Las contribuciones determinadas a nivel nacional de las partes son amplias y de gran alcance, y repercuten en muchas áreas diferentes de la economía. Dado el amplio ámbito de las CDN en todos los sectores, el comercio va ligado a cómo cumplan los países el Acuerdo de París. El ITC está preparado para, junto a otros organismos de comercio y desarrollo, apoyar a las partes de la CMNUCC en el uso de las herramientas que la política comercial les ofrece con el fin de respaldar la Agenda 2030 y la implantación efectiva del Acuerdo de París.