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¿Puede la ASEAN ser un líder mundial?

6 septiembre 2016
ITC Noticias
Discurso pronunciado por la Directora Ejecutiva del ITC, Arancha González, en la Cumbre de Negocios e Inversiones de la ASEAN, 2016
República Democrática Popular Lao
6 de septiembre de 2016

Señoras y señores:

Quiero dar las gracias al Consejo de Asesoramiento Empresarial de la ASEAN y al Ministro de Industria y Comercio de la República Democrática Popular Lao, Khemmani Pholsena, por invitarme a hablar en esta Cumbre de Negocios e Inversiones de la ASEAN y a participar en estos fascinantes debates sobre el futuro económico de la región. El Centro de Comercio Internacional (ITC), el organismo conjunto de las Naciones Unidas y la Organización Mundial del Comercio que dirijo, ha asumido con la región el compromiso de ayudarla a crecer y desarrollarse a través del comercio y una mayor internacionalización de las pymes.

«Una visión, una identidad, una comunidad». Este es el lema de la ASEAN. Refleja unidad, una estrategia compartida y el reconocimiento de la interdependencia entre los Estados miembros de la organización. Y debajo de todo ello subyace el concepto de responsabilidad. No solo entre los Estados miembros, sino también a escala mundial. Y a ello se debe el título de mi intervención de hoy: ¿Puede la ASEAN ser un líder mundial? Esta pregunta nos ayudará a reflexionar sobre los casi 50 años que han transcurrido desde que se unieron los cinco miembros originales del bloque.

En 1967, Asia, aparte de Japón, era considerada por muchos una causa económica perdida. Las buenas inversiones en esa época estaban en América Latina y los países recientemente independizados de África. El Sudeste de Asia era víctima de las rivalidades entre las superpotencias y la increíble diversidad de lenguas, culturas y religiones de la región parecía ofrecer abundante combustible para generar conflictos.

Y ahora veamos la ASEAN de hoy. En su conjunto, sus diez miembros constituyen la sexta economía del mundo a tasas de cambio de mercado, después de Alemania y al mismo nivel que Francia. El PIB del bloque se ha más que triplicado desde el año 2000. El crecimiento no solo ha sido sano, sino también estable, mucho menos volátil que las tasas de crecimiento de la Unión Europea en los últimos quince años. De 1993 a 2013, el comercio de los países miembros de la ASEAN se multiplicó por seis, pasando de 430 000 millones a 2,5 billones de dólares de los Estados Unidos, y partes de la región pasaron a ser elementos fijos de las cadenas de valor internacionales.

Y lo que es más importante, el crecimiento económico se tradujo en reducción de la pobreza. Las tasas de pobreza en toda la ASEAN se han reducido un 50 % desde 2000. Más aún, algunos de los mayores avances han tenido lugar en los cuatro países menos desarrollados del grupo: Camboya, la República Democrática Popular Lao, Myanmar y Viet Nam, en los que el porcentaje de personas en condiciones de extrema pobreza se redujo más del 66 %, del 45 % a menos del 16 %. El aumento de la prosperidad ha ido acompañado de la paz dentro de los miembros del bloque y entre ellos.

La ASEAN ya es, en muchos aspectos, un líder mundial, un plan maestro para el éxito. Los gobiernos africanos, caribeños y del Pacífico que intentan llevar a cabo una integración económica y política harían bien en echar un vistazo a lo logrado en el Sudeste de Asia. Los procesos basados en el consenso de la ASEAN abarcan países con sistemas políticos distintos, niveles de ingresos por habitante altos y bajos, y ventajas comparativas muy diferentes. Su densa red de reuniones regionales han establecido lazos institucionales y personales que promueven una mayor confianza y cooperación en temas que van desde el comercio y el transporte hasta la protección del medio ambiente e incluso contenciosos fronterizos.

La Comunidad Económica de la ASEAN promete crear un único mercado «interior» y una única base para la producción y el comercio con el resto del mundo. La ASEAN ya ha firmado acuerdos de comercio con China, Japón, la India, Corea, Australia y Nueva Zelandia. Estos acuerdos convierten a la ASEAN en una plataforma central para la Asociación Económica Regional Integral que negocian todos estos países.

Pero queda margen para mejorar. Por ejemplo, el comercio entre los países de la ASEAN, es decir, el porcentaje del comercio de los Estados miembros que va a otros países del bloque, se ha estabilizado en los últimos años en torno al 25 %. Este porcentaje es muy inferior al registrado en los países del TLCAN, por no hablar del registrado en la Unión Europea. Veamos otro ejemplo, en la mayoría de los países de la ASEAN la productividad por trabajador industrial es muy inferior a la de China, lo que basta para compensar la ventaja salarial de la región. Y, por supuesto, los miembros más pobres de la ASEAN se enfrentan a grandes retos de crecimiento y desarrollo.

Para que la ASEAN sea un líder en el futuro, será crucial que se formulen políticas activas. Ya se han cosechado muchos de los frutos de las reformas económicas que estaban al alcance de la mano.

Veamos lo que ocurre con la Comunidad Económica de la ASEAN. Por difícil que resulte de creer, la reducción de aranceles es realmente algo relativamente fácil. Resulta mucho más difícil enfrentarse a las medidas no arancelarias y las restricciones a las inversiones extranjeras. El ITC trabaja para poner de relieve la forma en que las empresas de los países en desarrollo se encuentran con medidas no arancelarias en sus operaciones cotidianas.

Nuestras encuestas empresariales en Camboya, Filipinas, Indonesia y Tailandia confirman que las empresas que intentan comerciar con la ASEAN siguen topándose con obstáculo en materia de reconocimiento mutuo de certificados y normas de origen, diferencias en la clasificación de productos y cuestiones similares. Estas políticas impiden que los exportadores e importadores obtengan todos los beneficios de la integración regional. Por otra parte, los comerciantes se encuentran incluso con más problemas al hacer negocios con países que no son miembros de la ASEAN, lo que indica que la integración dentro del grupo ha hecho avances reales. Estas encuestas empresariales constituyen una rica fuente de información empírica sobre cómo mejorar y aumentar el comercio en la región.

Yo creo que una encuesta empresarial sobre MNA de toda la región sería una aportación fundamental para el avance de la estrategia de integración de la ASEAN. Esta podría ir acompañada de mecanismos en línea para que las empresas notifiquen MNA y los gobiernos las supriman en plazos establecidos. Nuestra experiencia con mecanismos similares en otros países señala que han resultado de gran utilidad. Al ITC le gustaría que ustedes colaboraran en este aspecto.

El aumento de la productividad es comparable, ya que resulta más difícil una vez que los países han obtenido los beneficios iniciales de trasladar la mano de obra y el capital de las explotaciones agrícolas a las fábricas. El reto es doble para las economías de bajos ingresos de la ASEAN en las que la agricultura sigue siendo una actividad dominante, pues deben llevar a cabo una transformación estructural y, al mismo tiempo, aumentar la productividad en la agricultura, la industria y los servicios.

El incremento de la productividad requerirá innovaciones, inversión en capacidades y formación, así como aprovechar el poder de la economía digital, incluido el comercio electrónico.

Pero la mejora de la productividad y la intensificación de la integración económica regional por si solas no son suficientes para hacer de la ASEAN un líder mundial. Porque es perfectamente posible que un país registre altas tasas de crecimiento en general sin que aumenten los ingresos de la mayoría de la población. Y es posible que los funcionarios negocien relaciones comerciales y de inversión más estrechas sin que las empresas puedan aprovechar el acceso a nuevos mercados.

Creo que la ASEAN tiene actualmente la oportunidad de mostrar al mundo cómo se puede traducir la integración, el comercio y el crecimiento en amplias mejoras de las oportunidades que ofrece la vida y de los niveles de vida de la gente ordinaria. Este es el tipo de liderazgo que el mundo necesita urgentemente. Y el tipo de liderazgo que la ASEAN intenta ofrecer.

Dos grupos revisten una gran importancia para esta agenda de crecimiento inclusivo: las pequeñas y medianas empresas (pymes) y las mujeres. En su conjunto, estos dos grupos abarcan la gran mayoría de nuestras sociedades. Pero su potencial económico no suele utilizarse plenamente, lo que pone el peligro el crecimiento en general y la forma en que se reparten sus frutos. La buena noticia es que si los formuladores de políticas, las empresas y la sociedad civil adoptan acciones concretas se puede cambiar esta realidad.

Las microempresas y las pequeñas y medianas empresas no son otra cosa que el eslabón perdido del crecimiento inclusivo, pues representan entre el 60 % y el 79 % del empleo en el sector privado, pero suelen ser menos productivas que las grandes empresas y esta diferencia de productividad es aún mayor en los países en desarrollo. Una productividad baja significa salarios más bajos y peores condiciones de trabajo para gran parte de la fuerza de trabajo. Por otra parte, la mejora de la productividad de las pymes se traduce en más empleos con mejores salarios, distribuidos ampliamente en la sociedad. Las pymes que pueden «internacionalizarse», ya sea exportando o importando directamente o vendiendo a empresas que lo hacen, registran una productividad, nivel salarial y creación de empleo sumamente altos. De este modo, al impulsar la competitividad internacional de las pymes se contribuye directamente al crecimiento inclusivo.

La ASEAN está situada en el centro de una de las redes de producción y vías marítimas más importantes del mundo, por lo que ocupa una buena posición para ser un líder a la hora de conectar pymes a las cadenas de valor. Los trabajos a nivel regional para abrir mercados, armonizar reglamentos y reducir los costos relacionados con el comercio deben complementarse con esfuerzos para dotar a las pymes con las herramientas de inteligencia comercial, el acceso a la financiación y los contactos con redes que necesitan para unir a posibles compradores y proveedores extranjeros. Las infraestructuras «intangibles» de ese tipo son una parte esencial para que las empresas de todos los tamaños puedan beneficiarse de las inversiones en las infraestructuras «materiales», como carreteras y puertos.

En la actualidad, el desempeño de las pymes varía ampliamente entre los países de la ASEAN. En Tailandia, por ejemplo, las pymes representan casi un 30 % de las exportaciones, mientras que en Indonesia este porcentaje apenas llega a la mitad. El informe anual sobre Perspectivas de Competitividad de las Pymes del TIC arroja luz sobre las limitaciones que impiden a las pymes llegar a los mercados mundiales, y dirige la atención de los formuladores de políticas a los ámbitos en los que las reformas pueden tener el mayor impacto en cada país. El informe examina las capacidades y las fortalezas y debilidades a nivel de empresa tanto en el entorno empresarial inmediato como en el entorno de las políticas nacionales en general.

Una percepción interesante que surge de estos estudios es que en muchos países asiáticos, incluidos varios miembros de la ASEAN, los factores de competitividad a nivel de empresa son en realidad relativamente débiles, pero se compensan con la fortaleza del entorno nacional y el entorno empresarial inmediato. En América Latina podemos observar el caso contrario, pues la competitividad comercial de unas empresas dinámicas y adaptables se ve afectada negativamente por un entorno empresarial relativamente débil. Así pues, los gobiernos de muchos países de la ASEAN harían bien en prestar más atención a impulsar las capacidades a nivel de empresa. Para ello habría que equipar mejor a las pymes para que se adapten a los cambios de las demandas del mercado, usen las herramientas de comunicación de Internet, el comercio electrónico, desarrollen competencias y, lo que es crucial, obtengan los certificados internacionales de calidad que son cada vez más necesarios para entrar en las cadenas de valor y acceder a los mercados de consumo.

Es fundamental que la política y las normas comerciales reflejen y respondan a las realidades de las microempresas y pymes. Y en este aspecto, quiero expresar mi reconocimiento a Filipinas y otros miembros de la ASEAN por introducir estos debates en la OMC. El ITC tuvo el honor de copatrocinar un evento junto con otros países de la ASEAN sobre este tema hace unas semanas y yo seguiré apoyando personalmente este discurso, y el ITC facilitará toda la información empírica necesaria para ayudarles a formular normas y reglamentos favorables para las microempresas y pymes.

Y pasemos ahora a las mujeres, que trabajan de forma muy numerosa en pymes. Los obstáculos sociales y legales relegan a cientos de millones de mujeres de todo el mundo a un papel marginal en la economía. Las niñas tienen menos probabilidades de asistir a la escuela que sus hermanos. Las mujeres tienen muchas menos probabilidades de tener cuentas bancarias y acceso al crédito, lo que disminuye su capacidad para fundar y gestionar empresas. En muchos países, las leyes discriminatorias confinan a las empresarias y empleadas a actividades mal remuneradas.

Por ello no resulta sorprendente que las empresas propiedad de mujeres estén infrarrepresentadas entre las empresas que participan en el comercio. Las encuestas empresariales efectuadas por el ITC en 20 países en desarrollo indican que tan sólo un 20 % de las empresas que exportan o importan son propiedad de mujeres o están dirigidas por estas. Filipinas, un Estado miembro de la ASEAN sobre el que disponemos de datos, ha obtenido resultados superiores a la media en este aspecto, pues un 28 % de las empresas que participan en el comercio eran dirigidas por mujeres. Pero incluso en este ámbito queda mucho margen para mejorar.

Si se redujeran las diferencias entre los géneros en lo que respecta a las oportunidades económicas, se generarían enormes dividendos para todos nosotros. Se estima que si se aumentaran los salarios y la participación laboral de las mujeres hasta equipararlos a los de los hombres, la producción mundial aumentaría más de 25 %. Lo que equivale al PIB de Estados Unidos y China juntos. O quizás el de los países de la ASEAN. En los próximos días, los dirigentes del G-20 se reunirán en Hangzhou para reflexionar sobre cómo «iniciar una nueva vía hacia el crecimiento». Y creo que tenemos la respuesta que necesitan.

El empoderamiento económico de las mujeres no es tan solo una cuestión de políticas públicas, de prácticas del sector privado o de transformación de los valores sociales. Todos tenemos un papel que desempeñar. La iniciativa SheTrades del ITC ofrece una hoja de ruta de acciones concretas. Esta iniciativa pretende que un millón de empresarias tengan contacto con oportunidades en el mercado internacional de aquí a 2020. Como parte de este objetivo hemos hecho un Llamamiento a la acción que identifica los principales obstáculos a los que se enfrentan las empresas propiedad de mujeres. Los gobiernos, empresas y sociedad civil de la ASEAN pueden dar prueba de liderazgo asumiendo y cumpliendo compromisos verificables y ambiciosos de acciones concretas. Hoy les invito a todos ustedes a convertirse en promotores de esta iniciativa.

Así pues, ¿qué implica esto en la práctica? Los gobiernos de la ASEAN podrían prometer abolir las leyes discriminatorias, adquirir más bienes y servicios a empresas dirigidas por mujeres y prestar apoyo a instituciones como los organismos de promoción del comercio que ayudan a las empresarias a encontrar nuevas oportunidades de mercado. La recopilación de datos desglosados por géneros permitiría que los gobiernos y el sector privado contaran con mejor información para la adopción de políticas. Las empresas establecidas en países de la ASEAN podrían comprometerse a añadir más empresas propiedad de mujeres a sus cadenas de suministro. Los bancos e inversores de la región pueden comprometerse a que las empresas dirigidas por mujeres tengan un acceso equitativo al capital que necesitan para crecer.

Me complace anunciar que la ASEAN ya avanza en estos dos importantes frentes. Un documento de la Secretaría de la ASEAN, elaborado en colaboración con ONU Mujeres y la Fundación Friedrich Ebert, ya ha identificado maneras para que la Comunidad Económica de la ASEAN pueda hacer frente a la desigualdad entre los géneros, y propone una serie de acciones selectivas para aumentar la participación de la mujer en sectores orientados al comercio. Estas van desde colmar los déficit de competencias y el acceso a la financiación, hasta reformar la legislación en materia laboral, de propiedad y de sucesiones, y crear sistemas de guarderías para que las mujeres no se vean penalizadas por trabajar. La coincidencia con el Llamamiento a la acción de la iniciativa SheTrades es más que significativa.

En cuanto a las pymes, el Plan Estratégico de Acción para el Desarrollo de pymes de la ASEAN expone un programa detallado de diez años de duración para que las pymes sean más productivas y se internacionalicen.

El ITC ya trabaja para prestar apoyo a estos objetivos en toda la región de la ASEAN. Hemos desarrollado a petición de los países de la ASEAN un proyecto para apoyar la Agenda de Integración Regional y la ejecución del Plan de Acción Estratégico para el Desarrollo de pymes. Si la Comunidad Económica de la ASEAN tiene por cometido hacer posible el comercio, el de este proyecto será participar en el comercio, al permitir a las pymes obtener todos los beneficios de dicha comunidad. Otra iniciativa pretende fortalecer el apoyo institucional a las empresas propiedad de mujeres en Indonesia y otros dos países de la Asociación de los Países del Océano Índico.

Estas iniciativas se basan en trabajos pasados y en curso, como nuestro apoyo a las empresarias en el sector de la seda de Camboya, para mejorar sus ingresos mediante la mejora de la calidad de los productos y la toma de contacto con compradores extranjeros. En Myanmar ayudamos al gobierno a desarrollar una estrategia nacional de exportación y ahora ejecutamos proyectos para impulsar el turismo y revivir el sector de las semillas oleaginosas, que anteriormente mostraba un gran dinamismo. Aquí en Laos hemos trabajado para integrar comunidades vulnerables en un turismo económicamente inclusivo y respetuoso de la cultura. La Corporación para el Desarrollo del Comercio Exterior de Malasia ha sido un valioso asociado en nuestros esfuerzos para ayudar a los organismos de promoción del comercio de todo el mundo a ofrecer a sus clientes una mejor calidad-precio. Y, desde luego, como ya he mencionado, nuestras encuestas empresariales sobre medidas no arancelarias y la participación de las mujeres en el comercio.

Por último, espero haberles convencido —en caso de que fuera necesario hacerlo— de que aprovechar plenamente la promesa económica de las pymes y las mujeres es fundamental para que la ASEAN se convierta en una «Comunidad de oportunidades». Y si la ASEAN es capaz de convertirse en un modelo de crecimiento inclusivo y beneficios del comercio compartidos por una amplia base, realmente será un líder mundial en su segundo medio siglo de existencia.

Gracias