Stories

Op-Ed: Momentos para la unidad y para fraguar un futuro más igualitario

14 mayo 2020
ITC Noticias

 

La propia palabra "pandemia" significa "de todo el pueblo" (pan-demos). Pero el terremoto económico provocado por la COVID-19 no está afectando a todo el mundo por igual. El acceso a los recursos, la geografía, la edad e incluso la etnia complican las cosas. Tal vez la brecha más acusada sea la existente entre hombres y mujeres.

Se está comprobando que la pandemia está aumentando la tensión financiera que soportan las mujeres y las niñas. A escala mundial, las mujeres ingresan, por término medio, un 20 % menos que los hombres. Las mujeres también tienen menos probabilidades de poseer o dirigir una empresa —en la Unión Europea, solo una de cada cinco empresas exportadoras son propiedad de mujeres o están dirigidas o gestionadas por mujeres—. También es más probable que perciban una remuneración en efectivo y no declarada por su trabajo, más aún en los países en desarrollo. Por ejemplo, el cierre de las fronteras y las restricciones de los viajes han afectado a innumerables mujeres de África dedicadas al comercio informal entre estados.

Y, como han demostrado otras recesiones económicas, es menos previsible que las empresas propiedad de mujeres reciban ayudas. Es más probable que las mujeres carguen con el peso de las pérdidas de empleo, y las mujeres tienen más dificultades para encontrar un empleo remunerado después de la crisis.

Esto no puede ser así. Podemos transformar la crisis en una oportunidad para acelerar el empoderamiento económico de las mujeres en pos de un mundo más justo. Pero, ¿cómo?

Momentos para nuevas competencias

Para ayudar a las empresas propiedad de mujeres, a los productores y a los trabajadores a sobrevivir a la crisis, debemos dotarles de las competencias y los conocimientos que necesitan.

Las pequeñas empresas necesitan información de mercado sobre la dinámica cambiante de la demanda y las cadenas de suministro mundiales. Necesitan asesoramiento sobre cómo redefinir la gestión de los flujos de efectivo y las capacidades existentes. Los agricultores, por ejemplo, podrían diversificar su producción de un cultivo comercial no esencial hacia cultivos de subsistencia que puedan venderse en mercados domésticos y contribuir a la seguridad alimentaria.

Contratación inteligente desde el punto de vista del género

Los agentes del mercado, tanto los públicos como los privados, deberían incluir objetivos de igualdad de género en centros de costos como el gasto en contratación y los gastos en sueldos.

En 2018, el 12 % del producto interno bruto (PIB) mundial se destinaba al gasto público. Cabría esperar que siguiera siendo un mercado importante cuando los gobiernos vayan adoptando medidas para ayudar a los sectores de sus economías que hayan sido golpeados por la pandemia. Asimismo, las empresas más importantes de sectores como la agricultura y la atención sanitaria —en los que la demanda se mantiene estable y que contratan a un porcentaje proporcionalmente más elevado de mujeres— pueden propiciar unas mejores condiciones de igualdad para todos.

Intervenciones específicas para brindar a las mujeres empresarias acceso a información y oportunidades de licitación, ajustar los requisitos financieros y reducir las condiciones de pago son críticas para la supervivencia de las empresas. Estos primeros pasos hacia la aplicación de un enfoque integral orientado a la contratación inteligente desde la perspectiva de género y el desarrollo de cadenas de valor inclusivas serán decisivos a largo plazo.

El potencial digital de las mujeres

En el África Subsahariana, donde las mujeres tienen un 13 % menos de probabilidades de poseer un teléfono móvil y un 41 % menos de probabilidades de utilizar la internet móvil, la brecha. Sin embargo, estamos viendo cómo las restricciones a la movilidad física encaminadas a frenar la propagación del coronavirus están impulsando la transición a una economía digital a marchas forzadas en todo el mundo.

Las mujeres que ya son empresarias competentes necesitan acceso a dispositivos y servicios que les ayuden, y ayuden a sus empresas, a aplicar unos procesos empresariales cada vez más digitalizados, así como a acceder a servicios financieros y mercados.

Con el apoyo de socios como UPS, Visa, Maersk y Working Capital Associates, el Centro de Comercio Internacional está impartiendo seminarios web dirigidos a mujeres empresarias sobre cómo hacer frente a la COVID-19.

Ayuda centrada en el género

Son muchos los países que han anunciado medidas de ayuda para apoyar a sus empresas e industrias nacionales durante la pandemia. Sin embargo, la mayoría de los países en desarrollo tendrán dificultades para crear programas de financiación de emergencia dirigidos a las pequeñas empresas que contemplen subvenciones, préstamos y desgravaciones de impuestos, indemnizaciones por despido y subsidios por enfermedad.

Es previsible que las medidas de financiación más acertadas recurran a la ayuda extranjera o al gasto público para impulsar una financiación privada rápida y eficaz en las empresas que mitigue los efectos de la crisis en las mujeres y sus familias. A su vez, estas empresas podrían recuperarse y crecer como modelos nuevos con igualdad salarial, paridad y alto rendimiento. La pandemia podría ser una oportunidad decisiva para eliminar la desigualdad en los países con unas redes de seguridad social endebles o inexistentes que afecten desproporcionadamente a las mujeres.

Una crisis, una oportunidad

Existen muchos aspectos relacionados con el mundo después de la COVID-19 que no podemos predecir. Pero hay muchas otros que podemos planificar y en los que podemos influir.

Aunque el comercio ha aumentado las oportunidades de empleo y los ingresos de numerosas mujeres, la mayoría de las mujeres de todo el mundo están abocadas a trabajos a jornada parcial, con bajos salarios, poco nivel de cualificación e intensivos en mano de obra. Lamentablemente, esta también es la norma en los países con una brecha de género reducida.

No volvamos a la norma.

Transformemos la respuesta a la COVID-19 en una oportunidad para definir un futuro nuevo en el que las mujeres estén en pie de igualdad en el comercio y los negocios. Esto pasa por aplicar la Declaración de Buenos Aires sobre las Mujeres y el Comercio, que ofrece una hoja de ruta para derribar las barreras que obstaculizan el empoderamiento económico de las mujeres y para potenciarlo. De este modo, no solo tendremos unas economías más resilientes y equitativas para todos, sino que también estaremos mejor preparados para hacer frente a la siguiente crisis.