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Discurso inaugural - India-África: forjando juntos el futuro

9 noviembre 2017
ITC Noticias
Discurso inaugural pronunciado por la Directora Ejecutiva del ITC, Arancha González, el 30 de enero de 2017 - Bombay (la India)

Buenos días, señoras y señores:

Estoy encantada de estar hoy aquí en Bombay. Es todo un placer verse rodeada por un grupo de jóvenes y motivados estudiantes africanos que están aprovechando al máximo las oportunidades para aprender y aumentar sus competencias en una de las economías emergentes de más rápido crecimiento del mundo.

Gracias al Sr. Mathur y al equipo del EXIM Bank por acoger este importante encuentro y darme la oportunidad de abordar el tema que hoy nos ocupa: «India-África: forjando juntos el futuro».

El Centro de Comercio Internacional (ITC), del que soy Directora, es la agencia conjunta de la Organización Mundial del Comercio y las Naciones Unidas. Durante más de cincuenta años hemos venido colaborando con los sectores tanto privado como público para impulsar la competitividad de las pequeñas y medianas empresas (pymes) de los países en desarrollo.

A lo largo de las últimas seis décadas, el panorama del comercio internacional ha cambiado drásticamente. Las mujeres y los jóvenes eran temas atípicos en la agenda del comercio internacional. ¡La Organización Mundial del Comercio ni siquiera existía! Hoy, sin embargo, vivimos en un mundo muy diferente.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas son nuestra hoja de ruta para reducir la pobreza y la desigualdad y para fomentar el crecimiento y el desarrollo sostenibles e inclusivos de aquí al año 2030. Y como el centro neurálgico para la toma de decisiones está cambiando, los países en desarrollo, las ONG, las instituciones académicas, el sector privado... y sí, también las mujeres y los jóvenes, tienen todos un papel destacado en esta mesa para convertir esos objetivos en una realidad.

A pesar de la actual retórica global sobre proteccionismo y antiglobalización, el Centro de Comercio Internacional cree que estamos en el umbral de una nueva era de relaciones comerciales entre la India y África. Pero ese futuro tiene también un interesante y colorido pasado.

Aquellos que hayan leído el relato infantil Simbad el Marino recordarán que Simbad era un comerciante omaní que partió del puerto de Basora, en el sur de Irak, empujado por los predecibles vientos monzónicos que soplan en el océano Índico.

Los viajes de Simbad le llevaron de África a Bombay. El relato es la historia de un joven comerciante que buscó asociaciones y mercados a lo largo y ancho del vasto océano Índico. Si Simbad salió de Basora, muchos otros han emprendido el viaje inverso desde Salalah, Porbunder, Bombay y otros puertos del subcontinente.

En el ITC hemos considerado siempre que las colaboraciones Sur-Sur contribuyen en gran medida a la creación de puestos de trabajo y son una fuente de transferencia de conocimientos. El gobierno de la India es también desde hace mucho tiempo un defensor de este tipo de colaboraciones, en concreto desde el año 1960 a través de programas como el ITEC. Por tanto, las colaboraciones Sur-Sur no son nuevas. ¿Cuál es entonces la diferencia en nuestros días? El contexto ha cambiado mucho.

Desde la década de los 90 del siglo pasado, el comercio Sur-Sur se ha expandido sistemáticamente con rapidez. La contribución del comercio Sur-Sur al total del comercio mundial se disparó, pasando del 7,4 % en los años 1990-1991 al 15,4 % en 2009. Ya solo el comercio entre la India y África ha crecido de forma espectacular: las exportaciones africanas a la India han aumentado en más de un 80 % entre 2008 y 2015.

Los primeros años del siglo XXI han sido testigo de un notable aumento, prácticamente sostenido, en la inversión Sur-Sur, la cual estaba creciendo en 2015 a un ritmo medio anual del 21 %. La India ha emergido como una de las fuentes de inversión extranjera directa (IED) de más rápido crecimiento de los países en desarrollo de los últimos años. El volumen de la inversión extranjera directa de salida de la India se situó en 120 000 millones de dólares de los Estados Unidos a finales de 2013.

Además, tanto África como la India se encuentran entre los países con la población activa joven de más rápido crecimiento del mundo, y necesitarán oportunidades laborales dignas y bien remuneradas. Esta es una oportunidad para las empresas de la región, que necesitan mano de obra joven para hacer crecer sus sectores manufacturero y de servicios. Pero, como muchos jóvenes de hoy en día les dirán, esto es también todo un reto, cuando existe una fiera competencia por los puestos de trabajo y no hay suficientes ofertas de empleo para todos.

Bajo mi punto de vista, estas tendencias intensifican considerablemente la importancia de las colaboraciones Sur-Sur a largo plazo para ambas regiones.

En primer lugar, el desafío de crear puestos de trabajo dignos para un número creciente de jóvenes nos obliga a posibilitar que las empresas (los creadores de empleo) mantengan los actuales y sólidos lazos comerciales e inversores, pero también a reforzar los vínculos con nuevos mercados. En el ámbito Sur-Sur hay todavía muchas oportunidades de mercado desaprovechadas, y, si se hace bien, el crecimiento beneficiará a ambas regiones.

Mantener y ampliar los vínculos Sur-Sur en materia de comercio e inversiones, no obstante, exige también que haya personas con las destrezas y los conocimientos de las dos culturales necesarios para actuar como constructores de puentes. Así, la colaboración en su sentido más amplio significa también formar a un grupo de jóvenes profesionales globales (estudiantes como Uds. hoy) que se sientan tan cómodos haciendo negocios en Bombay como en Kampala. O jóvenes empresarios que puedan ver soluciones innovadoras en el extranjero y encuentren vías para adaptarlas a su país.

Exige también líderes empresariales con visión que estén dispuestos a invertir a largo plazo, tutelando y formando a profesionales locales, identificando nuevas soluciones para las necesidades locales y reforzando los vínculos con la economía local. Entiendo que muchos de estos hombres y mujeres de negocios están hoy aquí en esta sala.

Programas como el ITEC y los diversos proyectos del ITC pueden respaldar y reforzar estas colaboraciones Sur-Sur.

Les ofreceré a continuación algunos ejemplos del trabajo que desarrollamos, haciendo hincapié sobre todo en el proyecto de Apoyo al Comercio y la Inversión de la India en África (SITA). Este proyecto, que está financiado por el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido y se encuentra en su segundo año de ejecución, fomenta los lazos en materia de comercio e inversión entre la India y África Oriental.

Programa indoafricano de prácticas: oportunidades laborales para jóvenes licenciados

Uno de los sectores en los que se centra el SITA es en la tecnología de la información (TI) y el sector de los servicios informatizados. Hemos elegido la TI por una buena razón: es uno de los sectores de más rápido crecimiento de la economía india y líder del mercado mundial. Establecer vínculos con el muy exitoso sector de los servicios informatizados de la India (ITES, por sus siglas en inglés) ofrece grandes oportunidades a las empresas africanas: aprender de las mejores prácticas, adquirir experiencia específica y buscar socios para proyectos comerciales e inversiones procedentes de la India.

En el sector de los servicios, todos sabemos que el negocio crece o decae en función del conjunto de destrezas de la plantilla. Así que, cuando nos planteamos cómo capacitar a las empresas africanas para que aprendieran lo máximo posible de la vasta experiencia en servicios de TI de la India, pusimos nuestros ojos en los jóvenes universitarios africanos que estaban cursando ya estudios de programación informática o similares en la India. Sabemos que hay ya un gran número de estudiantes africanos matriculados en universidades indias, y algunos de ellos nos acompañan hoy aquí. Sin embargo, por la información que nos ha llegado, muchos vuelven a casa sin haber tenido la oportunidad de adquirir experiencia laboral en la India. Consideramos que esta es una oportunidad perdida tanto para los estudiantes como para las empresas indias.

Así que hemos puesto en marcha un programa indoafricano de prácticas en el que damos a los jóvenes estudiantes africanos la posibilidad de adquirir experiencia trabajando en una compañía de TI de la India. Esta experiencia tiene muchos beneficios:
- ayuda a los jóvenes graduados a adquirir destrezas prácticas y aumenta sus posibilidades de ser contratados, tanto en sus países como internacionalmente;
- ayuda a los empresarios y empleados africanos a llevarse consigo los conocimientos y las mejores prácticas aprendidos en la India, y
- puede crear y fortalecer relaciones comerciales a largo plazo entre empresas indias y africanas.

Me complace informarles de que, en marzo de este año, los dos primeros trabajadores en prácticas procedentes de África Oriental ocuparán sus puestos en una empresa de TI de Noida, en la India.

Me gustaría aprovechar esta oportunidad para animar a los estudiantes africanos interesados, así como a los representantes de las empresas indias que nos acompañan hoy aquí, a ponerse en contacto con nosotros para obtener más información sobre cómo formar parte de esta emocionante iniciativa.

Este es solo un ejemplo concreto de cómo estamos intentando reforzar las colaboraciones Sur-Sur por medio de nuestros proyectos.

SheTrades - Mitreeki – Orientación para jóvenes empresarias

Otra forma con la que el ITC pretende apoyar el aprendizaje a partir de las colaboraciones Sur-Sur es creando redes de empresarias. Estas redes forman parte de la iniciativa SheTrades: Colaboración Mitreeki África Oriental-India y serán plataformas para el intercambio de conocimientos en las que las mujeres de India y de África Oriental podrán reunirse para compartir experiencias y mejores prácticas y desarrollar sus ideas empresariales. Los líderes empresariales también se unirán a la red en calidad de mentores para las jóvenes empresarias. SheTrades - Mitreeki proporcionará también acceso a cursos de formación en línea, expertos técnicos, clientes y servicios financieros.

El ITC tiene también un Programa Juventud y Comercio, que refuerza el entorno en el que operan los jóvenes empresarios y el nivel de asistencia que reciben. Los enfoques a medida ayudan a los jóvenes empresarios a integrarse en cadenas de valor internacionales y aumentar su competitividad.

Este tipo de plataformas puede servir para que los jóvenes empresarios disfruten de una ventaja inicial y una mayor probabilidad de tener éxito en negocios internacionales. A su vez, los empresarios más asentados no solo pueden transmitir sus conocimientos, sino que también están invirtiendo en futuros socios comerciales en sus sectores.

Estas plataformas nos permiten ampliar las redes que jóvenes estudiantes como Uds. han construido durante sus años de formación académica, y hacen posible también el acceso de jóvenes emprendedores de África que no han tenido la oportunidad de estudiar en el extranjero y entablar contactos por sí mismos.

Superar las asimetrías de la información y las barreras a la confianza

Cuando hablamos a posibles clientes e inversores indios de las oportunidades que ofrece África para hacer negocios, encontramos que uno de los primeros retos tiene que ver con las asimetrías en materia de información. Muchas compañías no son conscientes de estas oportunidades simplemente por falta de información. Otras han expresado su preocupación en cuanto a la seguridad y muchas señalan que tienen dificultades para identificar a socios comerciales.

Curiosamente, las compañías africanas hablan exactamente de los mismos problemas: de la fiabilidad de los mercados globales, de la falta de conocimiento en cuanto a las oportunidades de mercado y de la preocupación por la seguridad de los desplazamientos internacionales.

Según nuestra experiencia, el comercio no consiste solo en intercambiar mercancías, sino también en unir a la gente y crear confianza.

En proyectos como SITA hemos visto que a menudo muchos de estos desafíos pueden superarse con simples cursos de formación o visitas de presentación, y con frecuencia, los acuerdos comerciales han sido la consecuencia natural de estas visitas. Los proyectos como SITA tienen así un importante propósito: conectar a las personas para ayudar a disipar malentendidos y desarrollar la confianza.

Para este fin, a menudo recurrimos a paladines del comercio global: empresas y profesionales indios y africanos que participan ya activamente en negocios Sur-Sur y que pueden contar las cosas como son, tanto en cuanto a los desafíos como a las oportunidades reales.

Aprender de los compradores indios

Para ponerles un ejemplo de Rwanda, el SITA está trabajando con un experto comprador y productor de especias indio en la realización de pruebas para el cultivo de seis nuevas variedades de chile. Este productor de especias tiene largos años de experiencia en colaboraciones Sur-Sur por toda Asia y está empezando ahora en África. Ha sido en gran parte esta visión la que ha puesto en marcha el proyecto piloto. La compañía india se ha asociado con una serie de jóvenes empresarios de Rwanda, ansiosos por diversificar su actual cesta de exportaciones de especias.

La compañía suministra las semillas y los conocimientos prácticos, y garantiza la recompra del producto. El SITA ofrece coordinación y ejecución de las correspondientes prácticas agronómicas. Las pymes rwandesas, con el apoyo del Consejo Nacional de Exportaciones Agrícolas, está guiando el programa piloto, decididas a ampliar el cultivo de chile en Rwanda a 360 hectáreas y, en el futuro, a procesar chile para su exportación a los mercados mundiales.

He mencionado el fuerte crecimiento de las exportaciones de África a la India. Sin embargo, sabemos que una gran parte de estas exportaciones de África a la India sigue dominada por unos cuantos productos básicos y además con frecuencia está en manos de un puñado de empresas grandes.

Es por medio de ejemplos como este que apreciamos el potencial que los lazos Sur-Sur pueden albergar para crear oportunidades de negocio de las que todos se beneficien, por un lado para los compradores indios que desean invertir en un compromiso a largo plazo, y por otro para las pymes africanas, capaces de traducir los conocimientos de la producción de especias indias en éxitos de exportación en sus países.

Considero tales paladines a los muchos representantes de empresas indias que nos acompañan hoy aquí y que ya están operando en África. Y también a los estudiantes africanos que están hoy entre nosotros, que entienden el contexto comercial y la cultura india mejor que nadie y que serán los futuros hombres y mujeres de negocios de África. Uds. pueden abrir puertas para reforzar los lazos comerciales entre sus regiones y trasladar las soluciones que ven aquí al contexto local de sus hogares.

El futuro del comercio internacional está en manos de la próxima generación de emprendedores y líderes empresariales. Por este motivo, el ITC tiene un especial interés en fomentar las oportunidades comerciales para los jóvenes y las mujeres. Con 1800 millones de personas entre los 10 y los 24 años de edad en todo el mundo, estamos asistiendo al mayor incremento de la juventud de la historia.

Que este incremento pueda transformarse en un dividendo demográfico para un crecimiento sostenible depende de qué políticas e iniciativas se pongan en marcha a fin de aprovechar la ventaja competitiva que representa la gente joven.

Como estudiantes y líderes empresariales, les animo a participar activamente en el debate del comercio global. Uds. tienen una oportunidad real de contribuir a dar forma a la agenda actual y futura. Su voz es importante.

Muchas gracias por darme la ocasión de dirigirme hoy a Uds.