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Discurso de la Directora Ejecutiva del ITC en la Conferencia de Cooperación Económica Regional sobre el Afganistán - CCERA VII

3 abril 2018
ITC Noticias
Discurso pronunciado par la Directora Ejecutiva del ITC, Arancha González, en la Conferencia de Cooperación Económica Regional sobre el Afganistán - CCERA VII
Asjabad (Turkmenistán), 15 de noviembre de 2017

Señoras y señores, buenos días:

Quisiera felicitar a Turkmenistán por acoger la séptima edición de la Conferencia de Cooperación Económica Regional sobre el Afganistán, una importante oportunidad para que los gobiernos regionales y los asociados internacionales muestren su apoyo al Afganistán.

Esta es mi primera visita a Asjabad, pero por lo poco que he visto les puedo asegurar que no será la última.

El ITC es amigo del Afganistán, a quien hemos acompañado en su adhesión a la Organización Mundial del Comercio (OMC) y a quien ahora estamos brindando apoyo para que se beneficie de pertenecer a dicha organización.

Voy a plantear tres cuestiones en relación con el tema de la cooperación económica y la conectividad regionales.

En primer lugar, para que la iniciativa de la CCERA produzca los máximos beneficios de prosperidad compartida en el Afganistán y la región en su conjunto se requiere una integración económica más profunda de lo que se ha anticipado hasta el momento.

El comercio regional no es una opción para el Afganistán: es una necesidad. Esto adquiere especial relevancia en el caso de las microempresas y las pequeñas y medianas empresas (mipymes), que representan la mayor parte de su economía y la inmensa mayoría de los puestos de trabajo. Y lo mismo sucede con todos los países de la región, incluido Turkmenistán.


Las conclusiones del informe de investigación más emblemático del ITC, Perspectivas de competitividad de las pymes, subrayan la importancia del comercio regional para el crecimiento inclusivo:

- Uno: el comercio regional es importante para las mipymes porque estas suelen pensar en lugares cercanos para sus primeras operaciones transfronterizas.

- Dos: es más fácil acceder a las cadenas de valor regionales que a las mundiales.

- Tres: los marcos comerciales regionales profundos que combinan el comercio y la inversión estimulan la actividad de la cadena de valor. También están asociados al aumento de la competitividad de las mipymes, que hace que el crecimiento sea más inclusivo.

Esto me lleva a mi segunda cuestión. La conectividad económica no es solo cuestión de construir infraestructuras físicas como carreteras o vías de ferrocarril. También consiste en desarrollar infraestructuras de servicios, es decir, políticas e instituciones que propicien el comercio en toda la región.

Algunos de los retos más urgentes a los que se enfrenta el comercio en el Afganistán se derivan de las medidas no arancelarias. Por ejemplo, las exportaciones agrícolas afganas suelen tener problemas para cumplir con las normas de seguridad y salud de los mercados regionales. Además, a menudo son objeto de demoras en las fronteras motivadas por instalaciones y regímenes de inspección ineficientes o inadecuados.

Pero los aranceles también suponen un problema: las principales exportaciones, como el algodón, las frutas, las hortalizas y las alfombras, soportan aranceles de entre el 20 % y el 80 % en algunos países vecinos del Afganistán.

Y la facilitación del comercio es otro gran problema. A las empresas afganas, exportar les cuesta un 44 % más que a sus homólogas de los países menos adelantados (PMA) y de la Asociación de Asia Meridional para la Cooperación Regional (SAARC). En términos temporales, exportar cuesta un 60 % más.

La falta de infraestructuras físicas ralentiza de hecho la circulación de mercancías entre el Afganistán y sus países vecinos, pero unos procedimientos fronterizos largos, costosos u onerosos, unos reglamentos inadecuados y la falta de conocimientos por parte de los comerciantes son tanto o más culpables de estas demoras.

La existencia de infraestructuras físicas es, por tanto, una condición necesaria, pero no suficiente, para el comercio regional. Hay que complementarla con reformas políticas e institucionales y con el desarrollo de capacidades para obtener las máximas reducciones en materia de costes de transporte y de tránsito.

La tercera cuestión que quiero plantear es que los gobiernos por sí solos no pueden movilizar la integración regional. Para ser eficaz, la integración regional necesita una «lógica empresarial», una que también refleje las necesidades de las mipymes.

La participación del sector privado es esencial para hacer de la integración regional un catalizador eficaz para el aumento del comercio, el crecimiento y el desarrollo.

La aceleración de las iniciativas de la CCERA exige una mayor implicación del sector privado y más mecanismos de consulta entre las partes interesadas de los sectores público y privado que se hagan eco de las necesidades y las preocupaciones de las empresas de todos los tamaños.

Son las empresas las que hacen realidad el comercio. Su aportación es esencial para buscar soluciones para impulsar los flujos comerciales por toda la región.

El apoyo del ITC encaja perfectamente con los objetivos de la CCERA.

Con la iniciativa «Fomento del Comercio en el Afganistán», financiada por la Unión Europea (UE), estamos apoyando a las pymes para que superen los innumerables retos que hacen que les resulte difícil, cuando no imposible, llegar a los mercados de la región y más allá.

Estamos ayudando a las instituciones gubernamentales a reforzar su capacidad para formular políticas y ejecutar estrategias y políticas comerciales y a facilitar una circulación transfronteriza de mercancías sin contratiempos. Como ya he dicho, muchas empresas afganas tienen problemas con las normas internacionales de seguridad y salud, razón por la cual estamos trabajando en la mejora de la calidad de los productos y de las infraestructuras locales para la certificación del cumplimiento.

Por último, estamos ayudando a preparar a las empresas afganas para que aprovechen mejor las oportunidades que dimanan de su adhesión a la OMC.

Aunque solo lleva un año en marcha, el proyecto ya ha realizado una importante contribución a la coherencia política y reglamentaria. Ha producido una estrategia nacional de exportación que identifica las acciones necesarias para desarrollar sectores de exportación con un elevado potencial de crecimiento y de creación de empleo. Ha ayudado también a formular una política comercial nacional para mejorar la competitividad del país en materia de exportación.

Ha ayudado a desarrollar capacidad institucional a través de asociaciones, por ejemplo entre el Ministerio de Comercio e Industria del Afganistán y el Centro de Estudios sobre la OMC de Nueva Delhi.

Por último, el proyecto está apoyando al Afganistán en la ejecución del Acuerdo sobre Facilitación del Comercio de la OMC.

Para esta iniciativa es esencial que exista un diálogo constante y regular entre los sectores público y privado a fin de forjar un consenso sobre cómo diseñar la política y mejorar el comercio. Las mujeres empresarias y las asociaciones de empresas lideradas por mujeres, así como los jóvenes empresarios, han desempeñado una importante función en el proceso consultivo del proyecto, pues su éxito será una pieza clave del futuro económico del país.

El ITC sigue comprometido a mantener su apoyo al Afganistán. También estamos convencidos de que lo que funciona en el Afganistán también puede funcionar en sus países vecinos, y esa es la razón por la que estamos extendiendo nuestro apoyo a otros países de la región, desde Azerbaiyán a Tayikistán, desde el Pakistán a Kirguistán. También es lo que me gustaría para empezar a trabajar con Turkmenistán. Por favor, consideren al ITC su amigo en el desarrollo del comercio con un impacto duradero.

Muchas gracias por su atención.