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La integración financiera promueve la integración regional en África

3 julio 2015
ITC Noticias

El comercio intraafricano crece rápidamente, especialmente con Nigeria y Sudáfrica. Se ha multiplicado por más de cinco entre 1995 y 2012, pasando de $EE.UU. 27.900 millones a $EE.UU. 148.900 millones. Sin embargo, teniendo en cuenta que el comercio intraafricano sigue siendo uno de los más bajos del mundo (12% en comparación con el 25% de la ASEAN o el 17% del Mercosur), hay margen para el crecimiento.

Para reforzar la integración regional, debemos eliminar las barreras arancelarias y no arancelarias, y poner en marcha una hoja de ruta para crear zonas de libre comercio y uniones aduaneras. No obstante, las barreras arancelarias y no arancelarias no son el único obstáculo a la integración regional en África. Será igual de importante reforzar la integración financiera.

COMERCIO Y FINANZAS

Los pagos y las liquidaciones son vitales para la integración financiera. Unos sistemas eficaces y rentables de pagos y liquidaciones fortalecen el comercio intrarregional, los intercambios financieros y las remesas. En África se necesitan soluciones para reducir los costes de las transacciones asociados a la compensación de divisas, las liquidaciones, los riesgos de cambio y las transferencias de remesas.

Los costes de transacción surgen cuando se liquidan y compensan las operaciones comerciales y las inversiones en una moneda extranjera fuera de África. La Sociedad para las Comunicaciones Interbancarias y Financieras Mundiales (SWIFT), por ejemplo, destaca que cerca de la mitad de las liquidaciones de importación y exportación intraafricanas pasan por un banco de fuera de África (gráfico 1). Especial importancia están ganando los bancos de giro de dólares estadounidenses debido al crecimiento del comercio y de las inversiones entre países africanos, aproximadamente el 23% del total del comercio según la SWIFT, y con otros mercados emergentes.

El proceso 'conozca a su cliente (KYC)’ o las medidas contra el blanqueo de capitales y terrorismo financiero también aumentan los costes de transacción. La integración regional puede ayudar a reducir estos costes. Las cifras de la SWIFT indican que el comercio intrarregional es mayor entre los Estados miembros de la Unión Económica y Monetaria del África Occidental que en otras comunidades económicas como resultado del uso de una moneda común y una infraestructura financiera regional.

Riesgo de cambio

Otra necesidad es reducir el coste de hacer negocios en más de 30 divisas regionales diferentes. La alta volatilidad del mercado y las medidas administrativas de los bancos centrales, que a veces tienen pocas reservas de divisas, continúan siendo un problema.

Además, ha aumentado el número de países que adoptan sistemas de cambios más flexibles, lo que ha incrementado la volatilidad del mercado debido a que el tipo de cambio se ha convertido en una herramienta para absorber los choques externos. Muchos países dependen de las medidas administrativas de los mercados de divisas y racionan las monedas extranjeras cuando hay pocas reservas. Los instrumentos para mitigar el riesgo de cambio, como los acuerdos de créditos cruzados, ayudarían a fortalecer las inversiones transfronterizas.

Cuando no se cuenta con la participación del sector privado, se podría considerar emplear soluciones multilaterales. La Corporación Financiera Internacional (CFI), institución del Banco Mundial que se ocupa de la financiación del sector privado, emite bonos en la moneda local pero normalmente luego los convierte a dólares estadounidenses. Los esfuerzos de la CFI por fomentar los mercados de permutas son loables pero son las corporaciones y los bancos domésticos los que deberían desempeñar un papel más importante. Por tanto, es esencial que se identifiquen y aborden los obstáculos al desarrollo del mercado, comenzando por una regulación de la banca y del mercado de divisas.

Remesas intrarregionales

Las remesas pueden ser una fuente importante de divisas en algunos países. Han excedido el 10% del PIB en Togo, Cabo Verde, Senegal, Nigeria y Lesotho.*

Sin embargo, los costes de las transferencias dentro de África son los más altos del mundo. Por ejemplo, cuesta entre $EE.UU. 19,50 y $EE.UU. 21 transferir $EE.UU. 200 de Sudáfrica a Malawi, Angola, Mozambique, Botswana o Zambia. Según el Banco Mundial, esto es 10 veces más que en el caso de las transferencias más baratas (de Singapur, los Emiratos Árabes Unidos o Arabia Saudita).

El pago a través de telefonía móvil podría ayudar a reducir los costes de transacción. Los operadores de telecomunicaciones como Orange y Tigo han creado innovadoras soluciones transfronterizas. Orange Money está presente en 11 países del África Subsahariana y permite efectuar pagos entre móviles en francos CFA entre los países del África Occidental, incluidos Côte d’Ivoire, Malí y Senegal. En el África Oriental, Tigo ofrece transferencias monetarias transfronterizas con conversión de moneda automática entre Tanzanía y Rwanda.

La rápida expansión del uso de los teléfonos móviles en el África Subsahariana (de 16,5 millones de usuarios en el 2000 a 650 millones en 2011) refleja el potencial de crecimiento de los pagos por telefonía móvil. Los esfuerzos por aumentar el uso de Internet y reducir el coste de los smartphones podría reducir aún más el coste de los pagos por telefonía móvil y de otras soluciones innovadoras. De hecho, las empresas se centran cada vez más en los mercados emergentes y tienen en mente fabricar smartphones que se venderían por menos de $EE.UU. 25. Todas estas innovaciones también podrían incrementar la inclusión financiera.

No obstante, será importante encontrar un equilibrio entre los objetivos reglamentarios y el ritmo de la innovación. La iniciativa African Mobile Phone Financial Services Policy, que incluye a varios bancos centrales africanos, ofrece un foro para que los reguladores puedan debatir sobre estos asuntos y adaptar las normativas de forma consecuente.

Los inversores institucionales africanos podrían desempeñar un papel importante a la hora de integrar los mercados de valores mobiliarios a través de inversiones transfronterizas. El problema es que los países africanos están en distintos niveles de desarrollo en lo que se refiere a sus pensiones y seguros. En muchos fondos de pensiones, la asignación de activos se limita a los bienes inmobiliarios o a los valores mobiliarios del gobierno, a menudo, porque lo dicta la ley o por la escasez de activos invertibles.

La reciente decisión de invertir en la región de la Public Investment Corporation, el fondo de pensiones público de Sudáfrica que gestiona $EE.UU. 150.000 millones, es un buen comienzo. Los requisitos de cotización de la bolsa africana para los fondos negociables en bolsa y los certificados de depositario también son prometedores.

Asimismo, se deberían considerar soluciones como los acuerdos de crédito cruzado o los centros de liquidación multidivisa. Mientras tanto, la innovación avanza a buen ritmo y los pagos por telefonía móvil ya son una realidad entre algunos países africanos con distinta divisa. Los organismos reguladores deberán seguir el ritmo de estas innovaciones sin oprimir sus beneficios de forma innecesaria.

* Informe Perspectivas Económicas de África (2013).