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Hacia una evaluación más significativa de las inversiones de Ayuda para el comercio

8 diciembre 2011
ITC Noticias

Calcular el impacto de los programas de desarrollo de Ayuda para el Comercio (APC) y analizar cómo se podrían haber conseguido mejores resultados son dos labores fundamentales. Contar con un seguimiento y una evaluación (S&E) de alta calidad permite obtener una visión más general, y puede dar lugar a mejoras en el programa o incluso a resultados más eficaces en proyectos similares.

El Tercer Examen Global de la APC, organizado por la Organización Mundial del Comercio (OMC) en julio, constituye el examen más completo y basado en pruebas emprendido hasta el momento. Muchos de los expertos que participan en la iniciativa APC aportaron sus contribuciones durante las sesiones, además de numerosos formuladores de políticas y receptores de la ayuda; juntos debatieron, entre otras cuestiones, acerca de las tareas de S&E.

Asimismo, la reciente Encuesta de Seguimiento y el último Informe de Evaluación Independiente sobre la Eficacia de la Ayuda, elaborados por la OCDE, permitieron la creación de una base de datos completa en la que se registraron las experiencias de cerca de 80 países, así como de varias instituciones de ayuda al desarrollo bilaterales y multilaterales. Los resultados fueron cuanto menos interesantes: las conclusiones de dichos exámenes fueron casi idénticas; se hizo hincapié en los principios de la Declaración de París sobre la Eficacia de la Ayuda de 2005, así como en el impacto positivo de contar con una iniciativa y un liderazgo más sólidos por parte de los países asociados en cuanto a la gestión de la cooperación para el desarrollo. Asimismo, se resaltó la importancia de los resultados, en lugar de las acciones emprendidas; se hizo un llamamiento a los proveedores de ayuda, a fin de que agilicen la reforma de sus sistemas y sus prácticas; y se recalcó la necesidad de reforzar la capacidad de S&E de los países asociados.

Hoy en día, el entorno económico global se encuentra en una situación tal que se esperan algunas reducciones en la asistencia oficial para el desarrollo (AOD) en el futuro próximo. Existen también ciertas preocupaciones acerca de cuánto tiempo tendrá que pasar hasta que las fuentes principales de AOD (tanto las tradicionales como las nuevas) puedan sobreponerse a los últimos problemas, y recortar los déficits y los altos niveles de desempleo. El hecho de que las economías no occidentales han mostrado signos de desaceleración (especialmente China e India) no es muy tranquilizador. Todas estas previsiones no tan positivas hacen que todavía resulte más importante que la comunidad internacional obtenga un mayor valor por cada dólar, euro o yen de APC. ¿Cómo se puede conseguir, por tanto, que las prácticas de S&E sean más eficaces?

 

Seguimiento y evaluación mejorados

Todos los datos sobre el impacto de la asistencia proporcionada gracias a la APC que se recopilaron a partir de las historias de caso y las encuestas de la OMC y la OCDE han sido muy esclarecedores. Diversos modelos econométricos y otras formas de análisis cuantitativo también han dado lugar a conclusiones interesantes. Algunos de ellos han permitido calcular incluso el valor añadido de cada dólar de APC gastado en exportaciones adicionales, etc.

No obstante, todavía es posible mejorar aún más los métodos para calcular la eficacia de APC. Las historias de caso no se elaboran con el mismo rigor que los estudios de caso más exhaustivos. En las historias, se suelen resaltar los resultados positivos y se tiende a omitir los aspectos
negativos. Además, también son de naturaleza más anecdótica y menos analítica, y en ellas sólo se incluyen unas cuantas partes interesadas. Los estudios de caso se elaboran en un marco de referencia analítico, y se necesitan técnicas de validación para verificar las respuestas de la evaluación proporcionadas por los participantes.

Los métodos más cuantitativos, por su parte, suelen dar lugar a hipótesis de una validez cuestionable, así como a suposiciones sobre el impacto que requieren de un escrutinio detallado antes de poder utilizarlas como guía para la formulación de políticas comerciales. Por desgracia, los cálculos acerca del mejor rendimiento de las exportaciones pueden llegar a ser peligrosamente atractivos.

Las historias de caso tienen que ser complementadas con estudios de caso que abarquen diferentes situaciones y regiones, e incluyan entrevistas con diversas partes interesadas y activas en proyectos de APC. Para la elaboración de dichos estudios, se necesitará más tiempo y recursos, pero el valor de los resultados hará que haya merecido la pena. Asimismo, es necesario lograr un mayor nivel de fiabilidad en los métodos cuantitativos, a fin de obtener hipótesis que reflejen situaciones reales y reducir el número de las más simples. Conseguir dicho nivel de fiabilidad contribuirá a verificar los resultados de los métodos a través de la recopilación de datos cualitativos que corroboren las conclusiones
extraídas.

Por último, resulta de vital importancia invertir en el fortalecimiento de las capacidades de S&E (tanto institucionales como personales) de los PED, de manera que puedan llevar a cabo cada vez más labores de S&E por sí mismos. Los datos recogidos muestran que la mayoría de los países recurren a una ‘emisión de informes periódicos’, en los que se presta más atención a las acciones que a los resultados y el impacto conseguido. Las prácticas más típicas de S&E sobre infraestructura suelen recopilar cuánto dinero se gasta en la construcción de carreteras, en la aplicación de sistemas de control de calidad, o en el establecimiento de instalaciones para gestionar los productos de exportación perecederos. Sin embargo, estos datos no explican cómo dichas acciones han contribuido a mejorar el rendimiento de las exportaciones, si bien lo más lógico sería concluir que han tenido un impacto positivo. En definitiva, las labores de S&E deberían basarse en pruebas y datos fiables. Algunos PED ya están tomando medidas para cambiar los informes rutinarios por prácticas de S&E más creíbles. Para conseguirlo, es necesario que las instituciones pertinentes cambien su perspectiva con respecto a las tareas de S&E, y proporcionen a las unidades de S&E las capacidades que necesitan.

Con todo, además de todas estas mejoras, lograr la aplicación de prácticas de S&E eficaces depende de con qué seriedad se tomen los líderes de las instituciones las resultados conseguidos y qué nivel de actuación establezcan sobre ellos.