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El certificado halal ayuda a una empresa egipcia de productos lácteos a cuadriplicar sus ventas a Malasia y encontrar nuevos mercados

20 noviembre 2015
ITC Noticias

A Mohamed Abd El-Wahab nunca se le había pasado por la cabeza solicitar un certificado halal. "He trabajado en la industria alimentaria toda mi vida. En Egipto a nadie le interesan los certificados halal", comenta Abd El-Wahab, gerente de exportaciones del grupo Greenland For Food Industries. "La comida egipcia es halal por definición", añade.

Eso nos dijo hace dos años (2013). Desde que Abd El-Wahab participa en el programa Mejora de la Capacidad Comercial de los Estados Árabes (EnACT, por sus siglas en inglés), el grupo Greenland ha cuadriplicado sus ventas a Malasia, un país que lleva a cabo uno de los programas de etiquetado halal más estrictos del mundo. La empresa también ha encontrado muchos nuevos mercados, incluyendo Azerbaiyán, Indonesia y Singapur. La venta de productos con etiquetado halal representa ahora un cuarto de las exportaciones de Greenland, la mayor empresa de lácteos de Egipto. "Este crecimiento ha conseguido exclusivamente gracias al certificado", comenta Abd El-Wahab.

"En cuanto los productores obtienen el certificado, el etiquetado halal pasa de ser un obstáculo técnico a convertirse en un potenciador del comercio", explica Sadiq Syed, la persona de referencia del ITC para el sector halal.

Según Syed, el ITC y sus homólogos egipcios identificaron Malasia como una cabecera de playa en el mercado asiático para las exportaciones egipcias de alimentos procesados debido a su riguroso y transparente programa de certificación y etiquetado halal, reconocido en muchos otros países.

Desde siempre, Egipto exporta productos halal a mercados de América del Norte y Europa, que –a pesar de estar creciendo– son más pequeños que los mercados del sur y sudeste de Asia, y de Oriente Próximo. Se estima que hay más de 1.700 millones de clientes de productos halal en el mundo. Un número cada vez mayor pertenece a una clase media con un poder adquisitivo en aumento.

Aun así, hasta ahora los exportadores egipcios solo habían conseguido una pequeña cuota de mercado halal asiático, debido a la falta de un certificado halal y por razones de marca, envasado y embalaje.

El sector de la elaboración de alimentos de Egipto reforzó su presencia en el mercado malasio tras la puesta en marcha del proyecto del ITC, aumentando sus exportaciones un 30 % desde 2011, según los cálculos del Consejo para la Exportación de Alimentos de Egipto.

"Este es solo el comienzo", comenta Manal Karim, directora ejecutiva del Consejo para la Exportación de Alimentos. "Esperamos que cada vez más procesadores de alimentos encuentren su lugar en el mercado de Malasia y de toda la región gracias al certificado halal", añade.

El certificado halal al descubierto Como parte del proyecto, la Organización Egipcia para la Normalización y el Control de Calidad creó una nueva sección halal, que apoya el desarrollo de una base de exportación con certificado halal mucho más amplia. El número de empresas con certificación halal se duplicó de 21 a 52.

En octubre de 2012, el ITC reunió a más de 120 empresas de elaboración de alimentos en el Foro Halal de El Cairo e invitó a especialistas de Malasia y Turquía para que transmitieran buenas prácticas sobre procesos de auditoría y certificación.

Las pautas de alimentación halal no se limitan a productos cárnicos. Incluyen otros alimentos procesados como dulces, aperitivos, bebidas y chocolates, que pueden contener ingredientes no halal como la gelatina de cerdo. El uso de alcohol durante el proceso de elaboración también los convierte en productos no halal. "Certificar y crear marcas de productos halal es una importante herramienta de mercadotecnia y permite a las empresas egipcias hacerse con nuevos mercados", comenta Syed.

Siete de las empresas participaron en un viaje de estudio técnico a Malasia, donde visitaron empresas de elaboración de alimentos y se reunieron con clientes potenciales. Numerosas empresas, como Greenland, pudieron resolver los problemas relativos al etiquetado, la producción, el almacenamiento y la distribución que estaban limitando sus ventas a Malasia y, gracias a ello, vieron crecer sus exportaciones.

Como parte del programa EnACT, el ITC también ayudó a Egipto a identificar las opresivas MNA a las que se enfrentan los exportadores e importadores del país, mediante el desarrollo de una estrategia de comercio electrónico y la mejora de la competencia de una red de IACI en relación con la logística y la gestión de la calidad de exportación.

Habida cuenta del éxito del proyecto egipcio, el nuevo programa de Fomento de las Exportaciones para la Creación de Empleo del ITC, también financiado por Canadá, está explorando nuevas oportunidades de ventas para exportadores de productos halal de Marruecos. El ITC facilitó la firma de un acuerdo de cooperación entre la Asociación Marroquí de Exportadores y la Asociación Malasia de pymes para promover el comercio entre sus países respectivos.

"Malasia podría servir de plataforma para productos marroquíes ante la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático", comenta Mohammed Essaber, que dirige la División de Apoyo a las Exportaciones del Ministerio de Comercio Exterior de Marruecos. Como parte del proyecto, a principios de este año los exportadores de alimentos marroquíes participaron por primera vez en el Malaysia International Halal Showcase (MIHAS), una de las mayores ferias internacionales de alimentos halal.

Este artículo forma parte del informe Perspectivas de competitividad de las pymes 2015 del ITC.