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Beneficios de los mejores flujos de ayuda para el comercio

1 octubre 2013
ITC Noticias
Permitir que las economías asiáticas en una situación más crítica aprovechen al máximo las oportunidades comerciales.

Se trata de una buena cosecha, pero una mayor liberalización del comercio sería de ayuda. © BAD

Ahora que los flujos de APC se han visto reducidos en las regiones más importantes, Asia es la que recibe el mayor porcentaje de dichos flujos. Sin embargo, este dato, extraído del informe Panorama de la ayuda para el comercio en 2013, una publicación conjunta de la OCDE y la OMC, oculta la dicotomía que existe entre la mayoría de los PED asiáticos y sus economías, incluidos los PMA, los PMA sin litoral y los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID). En la región asiática, son los PED más adelantados los que recogen los flujos de APC más positivos, mientras que la gran parte de las economías asiáticas que se encuentran en una situación más crítica siguen luchando para obtener los beneficios del comercio.

La APC es un elemento importante del panorama de desarrollo en Asia. Los flujos de ayuda emitidos por los países desarrollados siguen viéndose afectados por la crisis económica mundial. De ahí que los países asiáticos hayan adoptado un concepto de APC más amplio, en el que el sector privado ocupa un papel mayor.

A pesar de haber sufrido un descenso del 5% en los flujos anuales, los ingresos recibidos en Asia han aumentado en un 29% con respecto al nivel de base de 2002-2005. Lograr que los ingresos en 2011 experimentaran tan solo un pequeño descenso dio lugar a que, por lo general, los proyectos ya planeados no se interrumpieran. La OMC ha observado que los flujos mundiales destinados a los PMA no sufrieron tanto las consecuencias de la crisis y, a día de hoy, reciben la mayor proporción de APC. Lo mismo sucede en Asia, donde los PMA recibieron un 22% del desembolso total realizado en 2011.

Otra de las tendencias en relación con la APC en la región es el aumento de las medidas de cooperación Sur-Sur, lo que parece que ha dado lugar a un rápido crecimiento en los últimos años. Los motores de dicho crecimiento son principalmente China e India, pero han aparecido también nuevos actores, como Malasia e Indonesia. Estos últimos apoyan el uso de un amplio abanico de herramientas para la promoción del comercio, a menudo orientadas al sector privado; p. ej., créditos de exportación en condiciones favorables y programas de formación.

Otro aspecto notorio de la APC en Asia es la reciente importancia prestada a los diálogos público-privados, los cuales permiten que los gobiernos den prioridad de forma más eficaz a las reformas y se centren mejor en los recursos de APC. El examen regional publicado recientemente por el BAD, Aid for Trade in Asia and the Pacific: Driving Private Sector Participation in Global Value Chains, incluye varios ejemplos al respecto. Este esfuerzo colaborativo hace que la APC pueda invertirse en obstáculos específicos, identificados por el sector privado.

Los retos de las economías asiáticas

En Asia, el clima comercial está relativamente más integrado que en otras regiones, en lo que se refiere al número de acuerdos comerciales formales y las cadenas de valor regionales. El comercio es un motor de crecimiento en la región de Asia, y la APC ha contribuido a realizar las reformas y ofrecer las instalaciones necesarias. Con todo, aunque la integración regional presenta oportunidades excepcionales para las economías asiáticas, la verdad es que tan solo unas pocas han logrado absorber los beneficios.

Uno de los problemas ha sido la proliferación de los acuerdos de libre comercio (ALC) en la región. La cantidad de acuerdos ha aumentado de forma rápida. Si bien, a fecha de enero de 2013, al menos un país asiático formaba parte de los 109 ALC ratificados, los Estados asiáticos han participado, en general, como miembros de un asociado regional (p. ej., en los ALC de la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental (ASEAN)+1). Aunque están ahí, todavía no existen datos suficientes para afirmar que estos ALC reflejan las necesidades y las realidades de los países con una capacidad comercial y burocrática limitada. Más aún, se cree que estos recursos, de por sí limitados, no se están dedicando a tareas verdaderamente urgentes, como simplificar los trámites transfronterizos.

Otro de los obstáculos se encuentra en las cadenas de suministro. Si bien ya se han conseguido importantes logros (como en Camboya), los PMA, los PMA sin litoral y los PEID asiáticos siguen dependiendo de un conjunto de exportaciones que no forman del dinamismo de este marco comercial.

La creciente atención vertida sobre las IED como una herramienta para el desarrollo de la capacidad comercial también constituye un reto en sí mismo. Durante los últimos años, los flujos de IED han crecido más rápido que la ayuda oficial para el desarrollo en muchos de los PED asiáticos. Esta tendencia puede contribuir a una mejora de la productividad y un aumento de la capacidad comercial para los países que pueden desarrollar un entorno comercial que promueva vínculos progresivos y regresivos. Queda por ver si los Estados asiáticos con mayores retos pueden conseguirlo.

Maximizar los beneficios de la APC

Los retos a los que se tienen que enfrentar los PMA, los PMA sin litoral y los PEID para maximizar los beneficios de la APC en el clima comercial actual hacen pensar que se necesitan ciertas recomendaciones políticas. En relación con los ALC, los PMA sin litoral como la República Democrática Popular Lao y los PMA como Camboya deberían considerar expandir sus preferencias comerciales, a fin de acabar con la necesidad de cumplir con numerosas normas de origen que se superponen, pues cuentan con una capacidad limitada. Ello les permitiría maximizar los beneficios de la liberalización del comercio. La preocupación acerca de las pérdidas en los ingresos públicos a causa de impuestos comerciales se verá compensada por el aumento del volumen comercial generado por dicha liberalización, que se podría mejorar, a su vez, si se adoptase un sistema de impuestos indirectos más amplio. Por otro lado, esto reduciría la búsqueda de rentas que obstaculiza el comercio transfronterizo.

Esta apertura del comercio para favorecer la participación de distintos países debería ir acompañada de medidas internas sobre los costes comerciales; por ejemplo, los costes del enlace de servicios y los trámites administrativos, que siguen limitando la participación de las empresas de países en situación de desventaja en las redes de producción regionales. Estas reformas políticas suelen requerir acciones nacionales unilaterales, con el objetivo de que dichos países puedan superar la presión ejercida por operadores que buscan proteger el mercado nacional. Tales reformas potenciarían los flujos de IED en un entorno como el actual, en el que el futuro de los flujos de APC sigue siendo incierto. Si, además, dichas reformas actúan como complemento de las asociaciones público-privadas que apoyan el desarrollo de infraestructuras físicas, los beneficios de los flujos de APC en el futuro serán mayores para las economías en cuestión.