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Un mandato del sector privado: pensar regionalmente

30 marzo 2012
ITC Noticias

El sector privado no piensa regionalmente,’ es una frase que he oído una y otra vez en los círculos gubernamentales que se ocupan de promover el comercio intraafricano. Repantigadas en la comodidad de aprovisionar los mercados nacionales, las empresas privadas temen la competencia transfronteriza e intereses creados atizan esos temores. El sector privado admite que tiene que pensar regionalmente, pero si no puede colocar sus productos en el mercado nacional por impedimentos procedurales e infraestructurales, trascender las fronteras es improcedente.

Las empresas también están cansadas de la retórica y las promesas de integración incumplidas, por lo cual, lenta pero constantemente se van desligando del proceso de integración. De ahí que en África, los representantes del sector privado sean reacios a adherir plenamente a la idea de la integración regional como catalizadora para acrecentar su comercio. En 2010, África contabilizó apenas el 3% del comercio mundial y el 12,3% del comercio intrarregional de mercancías, mientras que Asia registró el 52,6%. Aunque hay espacio para mejorar, ¿cómo salir del atolladero?

Un mayor comercio intrarregional mediante la regionalización de las cadenas globales de suministros beneficiaron enormemente a los países participantes y facilitaron su integración en la economía mundial. El comercio intrarregional Sur-Sur, sobre todo en Asia, crece a un ritmo mucho más rápido que el comercio mundial y las estrategias de crecimiento impulsado por las exportaciones que aplican muchos países tuvieron un impacto directo en la mitigación de la pobreza. Por ejemplo, en Viet Nam, las tasas de 7% a 8% de ese crecimiento contribuyeron a que la tasa de pobreza pasara de 58% en 1993 a 16% en 2006.

Aquellos países de Asia oriental que llevan muchas décadas aplicando esas estrategias exploraron los beneficios potenciales de la regionalización; entonces, aprovecharon las proximidades geográficas y las diversidades porque las economías de la región están más estrechamente vinculadas entre sí que aquellas de cualquier otra región. Las redes de producción son el núcleo del reciente crecimiento del comercio intrarregional y también desempeñan un rol importante en la evolución de las redes globales de producción y comercio.

‘Los países africanos no comercian suficientemente entre ellos. El crecimiento del comercio intraafricano sentaría las bases de un crecimiento económico más sostenible,’ mantuvo Jean Ping, Presidente de la Comisión, en la ceremonia de apertura de la 18ª Asamblea Ordinaria de la Unión Africana, el 29 de enero de 2012. Por lo tanto, es comprensible que esta última decidiera crear rápidamente la Zona de Libre Comercio de África Continental, que se terminará en 2017, consolidando iniciativas de integración regional en el África Subsahariana.

Problemas y soluciones 

En lo fundamental, el bajo nivel del comercio intraafricano obedece a la falta de complementariedad de la producción y la diversificación de productos entre países africanos y la escasa inversión. Esas limitaciones estructurales son acentuadas por la precariedad de la infraestructura, incluidos los sistemas de carreteras, transporte, energía, aduanas y telecomunicaciones, así como por restricciones del lado de la oferta que pueden experimentar los empresarios y reducir la competitividad de las exportaciones. Además, los tímidos intentos de integración regional se vieron frustrados por los altos aranceles sobre productos de interés exportador para socios regionales y la persistencia de barreras no arancelarias (BNA). Esos problemas e impedimentos sembraron incertidumbre, aumentaron los costos y fueron una gran pérdida de tiempo para las empresas, lo que con demasiada frecuencia redundó en que se desligaran del proceso de integración regional.

Para que las empresas aprovechen las oportunidades comerciales que ofrece la integración nacional, es preciso superar esos problemas en la forma habitual, es decir, mediante la labor conjunta de gobierno y sector privado. Ahora bien, en lugar de aferrarse a la perspectiva de los beneficios comerciales a más largo plazo que trae aparejada la integración regional y ser un activo defensor del cambio, el sector privado suele dejarse llevar por el cortoplacismo. El cambio solo puede lograrse mediante una sólida asociación público privada que se base en la confianza y el compromiso con la causa de la integración.

La lógica empresarial respalda la acción 

En la región andina, en un principio, la integración regional se consideraba beneficiosa para la industria textil que sufría de la competencia acérrima de Asia y la falta de competitividad local, regional y mundial. Entonces, se benefició de medidas tales como la armonización de etiquetas y la mancomunación de recursos en el plano regional, pero en 2006, Venezuela abandonó el Grupo Andino y el proyecto regional se vino abajo porque los incentivos de regionalizar sin un gran mercado local dejaron de ser apremiantes. Hoy, las iniciativas empresariales de los países andinos están localizadas fuera de la región y, por ejemplo, Perú y Colombia tienen acuerdos de libre comercio con Estados Unidos que les alejan del proyecto inicial. Una enseñanza extraída de esa experiencia es que la integración regional tiene que estar respaldada por la lógica y las posibilidades empresariales porque en caso contrario, es solo letra muerta.

Mirar más allá de las ganancias rápidas

La integración regional desempeñó un rol en el desarrollo de la industria textil y del vestido de la Comunidad de África Oriental (CAO), pero no se maximizó. El sector benefició de frutos al alcance de la mano como el directorio regional de empresas, la información de mercado y un centro de datos que le ayudó a conectarse con potenciales socios empresariales de la región. Se trata de medios fáciles de adoptar porque son baratos y beneficiosos para todas las partes; no obstante, enmascaran las dificultades de las siguientes etapas necesarias para modificar la competitividad a largo plazo de la industria y establecer competitivas cadenas de valor regionales.

Para ser más competitiva a escala mundial, la industria textil de la CAO tiene que dotarse de un mercado regional que se base en la competencia intrarregional y una cadena de valor regional que pueda insertarse fácilmente en cadenas de suministro globales. Estos radicales cambios contextuales son tan críticos como la armonización de las normas de origen, los procedimientos aduaneros, las estructuras comunes de aranceles externos y los procedimientos de lucha contra el contrabando. Ahora bien, el sector está tratando de sustraerse a la defensa de un cambio serio que podría entrañar una mayor competencia y racionalización.

Un motivo de que la industria opte por una solución rápida en lugar de lidiar con concienzudos procesos de integración regional es la percepción de un alto riesgo por la imprevisibilidad de los entornos políticos y el dudoso compromiso político.

Campañas de promoción empresarial

El ITC alienta a las empresas a adoptar una perspectiva a largo plazo y obrar por una mayor integración, ayudándoles a identificar los principales impedimentos del comercio regional y organizar campañas de promoción bien estructuradas a escala nacional y regional. Un ejemplo digno de mención es la industria del mango de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO) que adhirió a la integración regional como medio de aumentar el comercio y abogó por su apoyo mediante iniciativas que facilitan el comercio regional, entre las que cabe destacar el régimen de liberalización del comercio de la CEDEAO, la armonización de las normas de origen, la adopción de un reglamento de competencia regional, la armonización de la legislación nacional en materia de impuestos indirectos y los esfuerzos por definir un arancel externo común.

La industria regional del mango se benefició de esas iniciativas, pero se consideró que lo haría aún más si se abordaban problemas relacionados con una serie de BNA tales como la política y los procedimientos aduaneros, lo que reduciría drásticamente el costo de la integración en las cadenas de valor regionales y, por ende, generaría mayores ganancias comerciales.

La falta de fuertes instituciones de gobierno regional compromete los esfuerzos de promoción empresarial a escala regional. En la industria del mango de la CEDEAO cunde la frustración por la inexistencia de una autoridad con el debido poder para atender a las quejas y hacer avanzar su programa. De ahí que se vea sometida al predominio de las políticas nacionales sobre el programa regional. Esa situación no se limita solo a África, ya que otras regiones están asediadas de problemas similares, lo que subraya la necesidad de que el sector privado establezca y realice con eficiencia sus propias actividades de promoción regional.

Profunda integración regional 

América Central es un buen ejemplo de pequeños países en desarrollo que progresaron al forjar y aprovechar una integración regional más profunda, en este caso, en el sector de servicios financieros. La primera etapa del proyecto fue muy exitosa, pues se avanzó muchísimo en la integración acelerando actividades transfronterizas, lo que redundó en que más empresas e instituciones financieras empezaran a operar regionalmente y dio lugar a la creación y consolidación de una serie de bancos regionales.

Aun así, el mercado regional de servicios financieros para empresas y particulares no se desarrolló más por falta de una legislación regional que abarcara cuestiones como las hipotecas, los derechos del consumidor y la banca transfronteriza. El caso centroamericano subraya la necesidad de contar con instituciones regionales más fuertes que tengan verdaderas facultades decisorias y una promoción empresarial más grande y coherente a escala regional. 

Estas son algunas perspectivas sobre la integración regional entre distintas regiones que subrayan la importancia de elaborar más iniciativas público-privadas que propicien la confianza y la creencia en los beneficios que puede aportar la integración. Sin esas iniciativas, las empresas seguirán siendo reacias a ‘pensar y actuar regionalmente’.