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Superar el reto de las infraestructuras en el África Oriental

6 julio 2015
ITC Noticias

Cuando hablamos de integración regional en África, no nos podemos olvidar de la infraestructura. Hasta ahora, los esfuerzos realizados en pro de la integración regional se han centrado en eliminar las barreras al libre comercio, lo que ha aumentado la libre circulación de personas, mano de obra, bienes y capital entre las fronteras nacionales.

La última década ha sido testigo de un nivel sin precedentes de inversión en infraestructuras en África, entre otros, en energía, ferrocarriles, carreteras, puertos y telecomunicaciones. El valor total de los mega-proyectos en ejecución en África en 2014 estaba valorado en $EE.UU. 326.000 millones según el informe Annual Deloitte African Construction Trends de 2014, un aumento del 66% con respecto a 2013.

La mayor parte de los proyectos se llevaron a cabo en la región del África Meridional (un 46%), seguido por el África Occidental, el África Oriental, el África Central y África del Norte. Este boom surgió después de comprender que la infraestructura es el principal motor del comercio y de la integración intrarregional.

Gran parte de los bienes que se consumen en África proceden de otra parte, principalmente debido a la inadecuada infraestructura, que frena el comercio intrarregional y la creación de mercados regionales. Por ejemplo, en 2012, costaba aproximadamente $EE.UU. 2.000 enviar un contenedor de 20 pies por vía marítima entre los casi 9.500 km que separan China de Mombasa, Kenya. Sin embargo, transportar ese mismo contenedor de Mombasa a Kigali, Rwanda, una distancia de carretera de tan solo 1.700 km, costaba unos $EE.UU. 4.650. Especialmente preocupante es el hecho de que ambos países pertenecen al mismo bloque económico, la Comunidad del África Oriental (CAO).

En el África Oriental, la mala e inadecuada infraestructura limita enormemente la integración y el desarrollo regional. De hecho, se estima que el coste del transporte suma un 50% al coste total de los bienes vendidos en esta región.

Sin embargo, desde el comienzo del renacimiento de la integración regional en el África Oriental en 1999, los gobiernos tienen cada vez más interés estratégico en mejorar las infraestructuras. Esto se ha identificado como el principal impulsor del comercio y como un catalizador para el desarrollo socioeconómico, que son los principales pilares de la integración regional.

La CAO comenzó a centrarse en los proyectos de infraestructuras coordinados en 2012 y esto ha llevado a que las cuestiones relacionadas con el suministro y la correcta gestión de las infraestructuras se incluyan en las políticas de los bloques, lo que ya de por sí mejora la integración regional. Ahora existe un énfasis en los corredores económicos regionales que cuentan con proyectos de mega-infraestructuras en diferentes niveles de planificación y ejecución.

Por ejemplo, en los dos principales puertos marítimos regionales en Dar es Salaam (que unen a Tanzanía con Uganda, Rwanda, Burundi y la República Democrática del Congo) y Mombasa (que unen a Kenya con Uganda, Rwanda, Burundi, la República Democrática del Congo y Sudán del Sur) se está llevando a cabo una expansión de la infraestructura y capacidad.

Estas iniciativas se centran en todos los modos de transporte, incluida la comunicación y la energía. La telefonía móvil, en particular, se ha puesto a la delantera en la integración con la unión de cuatro de las principales redes móviles que ahora actúan como una única red en la región sin costes de roaming. Se ha planificado una gran inversión en infraestructuras de servicios que hará posible la interconexión de los sistemas aduaneros regionales, la creación de una ventanilla electrónica única y la utilización de un sistema electrónico de seguimiento de los envíos. Además, la inversión en tecnología ha hecho posible que se crearan servicios de transferencia de dinero a través de telefonía móvil y de banca electrónica que han estimulado enormemente el comercio intrarregional.

A pesar de que la comunidad empresarial sigue teniendo que hacer frente a algunos retos relacionados con la infraestructura, el futuro parece prometedor. Se espera que las distintas iniciativas ya en marcha, respaldadas por una asociación entre los sectores público y privado, se unan a futuros proyectos para ofrecer sistemas de infraestructuras mucho más eficientes y menos impeditivos. Esto, a su vez, facilitará el movimiento de bienes y permitirá que se creen mercados comerciales intrarregionales; una situación de la que todos sacarán beneficio. Las iniciativas políticas inclusivas que resultan en este tipo de mejoras solo pueden ser de ayuda para ampliar las economías locales.