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Sembrar las semillas para un futuro sostenible

3 julio 2013
ITC Noticias
Ayudar a los productores más pobres del mundo a utilizar métodos más sostenibles para aumentar la producción alimentaria y la productividad agrícola
La agricultura representa una fuente directa de empleo e ingresos para millones de personas, así como una fuente de alimentos para todos. Dado que se espera que la población mundial superará los 9.000 millones para 2050, no tenemos más remedio que centrar nuestros esfuerzos en pro de un desarrollo sostenible en la agricultura.

Un 11% de la superficie terrestre se utiliza para la producción de cultivo; además, la agricultura es responsable del 70% de todo el uso de agua y del 14% de las emisiones mundiales de gas de efecto invernadero. Mantener un enfoque tan intensivo con respecto al uso de recursos naturales y productos químicos para aumentar la producción perjudicaría gravemente el medio ambiente. Necesitamos encontrar diferentes maneras de producir lo que necesitamos.

En 2011, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) presentó el enfoque Ahorrar para crecer, a fin de ayudar a muchos de los productores más pobres del mundo a utilizar métodos más sostenibles para aumentar la producción alimentaria y la productividad agrícola. A través de dicho enfoque, los agricultores de los PED reducen y tratan de adaptarse a los efectos del cambio climático, conservan y proporcionan nutrientes al suelo, y emplean más métodos naturales, con pocos químicos, para el control de la peste y las malas hierbas. Los primeros ensayos muestran que los productores pueden reducir la demanda de agua en un 30% y los costes de energía para la producción hasta en un 60%. Con todo, estos logros solo serán sostenibles si se les ofrece un apoyo sólido y consistente, a fin de mejorar el bienestar social y económico de los agricultores y otros pequeños productores, que representan más del 70% de las personas que sufren inseguridad alimentaria en todo el mundo y viven en zonas rurales de los PED. Invertir es la clave. Los agricultores de los países de ingresos bajos y medios ya invierten más de $EE.UU. 170.000 millones al año en sus granjas (cerca de $EE.UU. 150 por agricultor). Esta cantidad es tres veces mayor que la combinación de otras fuentes de inversión, cuatro veces mayor que las contribuciones del sector privado, y 50 veces mayor que la ayuda oficial para el desarrollo que se da a estos países.

Sin embargo, los niveles de inversión actuales no son suficientes, y las familias pobres que dependen directamente de la agricultura, la pesca o la silvicultura para su subsistencia y sus ingresos son, a menudo, las más vulnerables. Carecen de un acceso adecuado a mercados, infraestructura, servicios financieros, recursos como la tierra y el agua, formación y políticas de apoyo. Un desarrollo sostenible verdadero debe hacer frente a dichas cuestiones, además de la necesidad de oportunidades de comercio inclusivo, y de apoyo para los pequeños agricultores que desean explotar esas oportunidades.

La FAO, por ejemplo, publicó hace poco una serie de guías de marketing para las exportaciones en asociación con una agencia regional para la facilitación de las exportaciones, la inversión y la promoción del turismo, llamada Pacific Island Trade and Invest. Estos documentos guían a los pequeños productores acerca de cuestiones como el cumplimiento de normas de la industria y de los gobiernos en los mercados de destino, y la evaluación de la demanda y la competitividad de productos como los cocos, el café y los pimientos.

La FAO también colabora con los gobiernos de los países emergentes para ayudar a sus productores a obtener mejor información sobre el comercio de productos forestales y asuntos de marketing. En el sector de la pesca, ofrecemos asesoramiento a los países sobre cómo combatir las prácticas de pesca económicamente injustas y no sostenibles desde un punto de vista medioambiental.

Nos anima ver que, cada vez más, los gobiernos abordan estas cuestiones en sus marcos nacionales, y hacen uso de mecanismos internacionales y regionales, así como de organizaciones que apoyan dichos procesos.

En África, la FAO proporcionó apoyo y orientación para impulsar el comercio intrarregional en productos alimentarios básicos como cereales, aceite y grasas, lácteos, carnes y productos cárnicos, azúcar y bebidas. En la actualidad, numerosos factores obstaculizan el comercio entre países africanos, y las importaciones de origen no africano cubren las deficiencias entre la producción nacional y la demanda, en vez de ser cubiertas por los excedentes que se generan en el continente.

A nivel regional e internacional, es necesario garantizar la inclusión de los países en procesos que afectan al comercio mundial, así como el reconocimiento de los intereses de los productores de pequeña escala en dichos procesos. Los PED también deben contar con un espacio para formular políticas comerciales compatibles con los objetivos nacionales de seguridad alimentaria y desarrollo rural. Si no reciben un apoyo adecuado para acceder a los mercados, ya sean nacionales, regionales o internacionales, los agricultores pobres pueden llegar a una situación de inseguridad alimentaria.

La Conferencia sobre el Desarrollo Sostenible del año pasado, Rio+20, lanzó un mensaje claro sobre el vínculo entre la seguridad alimentaria y la sostenibilidad: no conseguiremos el futuro que queremos si dejamos a un lado a millones de personas que padecen hambre y viven en la extrema pobreza. Esta idea también ha sido recogida por el Reto del Hambre Cero, presentado por el Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-moon en Rio+20.

Las semillas para un futuro sostenible no solo se siembran en la tierra, sino también a través de la información, la política, los acuerdos comerciales, y la acción a nivel local, regional e internacional. Los frutos de todos estos esfuerzos mejorarán la vida de los más vulnerables, y también la de los demás.