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Nuevos métodos para alimentar a la población mundial

28 septiembre 2011
ITC Noticias

Durante más de 40 años, la ayuda para el desarrollo tuvo por metas la seguridad alimentaria y el agronegocio, pero no logró equilibrar la oferta y la demanda. Tampoco incidió mucho en la reducción del hambre y la pobreza de comunidades rurales que dependen del cultivo y la venta de productos agrícolas para alimentarse y ganar ingresos, problema que se agravará a medida que la demanda de alimentos vaya creciendo y el mundo se vuelva más urbano. Urge encontrar soluciones prácticas. En el marco del Programa de Agroalimentos y Agronegocios (FABP por su sigla en inglés), el ITC propone soluciones escalables desde la perspectiva de mercado.

¿El mundo podrá alimentarse en 2050?

Según el Banco Mundial, de aquí a 2050, la población mundial pasará de 7.000 a 9.000 millones. Actualmente, más del 50% de dicha población vive en zonas urbanas y dejó de trabajar la tierra para alimentarse. A pesar de tantos años de asistencia para el desarrollo, en la mayoría de los países en desarrollo aún se desperdicia como mínimo el 40% de la producción entre el campo de cultivo y la primera etapa de acondicionamiento y otro 10% entre esa etapa y el momento en que llega al consumidor o el comprador.

Debido a imprevistos y demoras en los países africanos sin salida al mar, las empresas de transporte de alimentos de calidad tienen que pagar una prima de $EE.UU. 6.000 a $EE.UU. 9.000 para disponer de contenedores refrigerados y onerosas tarifas de sobreestadía, gastos que se suman al alto precio del combustible. Incluso si los tienen, las demoras en los cruces de fronteras aumentan el consumo de combustible porque los camiones están equipados de generadores para mantenerlos a la temperatura adecuada.

La dificultad de alimentar a poblaciones urbanas existe desde hace mucho tiempo y la complejidad de la oferta de productos perecederos puede resumirse a las operaciones que siguen.

1. Reducir el desperdicio para que los buenos alimentos que se cultivan o se crían lleguen al consumidor en mayor cantidad.

2. Aumentar la productividad por hectárea de las variedades de cultivos o animales para satisfacer las preferencias del comprador y el consumidor.

3. Facilitar el acceso transfronterizo en los países en desarrollo para que los productos alimentarios circulen libremente de lugares donde hay excedentes a lugares donde la demanda supera la oferta.

Los enfoques tradicionales del desarrollo suelen centrarse en una sola cuestión o etapa de la producción a la vez; por ejemplo, investigación de plantas, asociaciones de agricultores, técnicas agrícolas, desarrollo rural, microfinanzas y procesamiento comunitario. Ahora bien, el ITC considera que todas están interrelacionadas en una cadena de valor que va de un extremo al otro del mercado y que vuelve a extenderse del cliente al agricultor y los suministros agrícolas, es decir ‘de la granja al tenedor’. De esa perspectiva de actividades en torno a objetivos de mercado que todas las partes interesadas comprenden nace un nuevo enfoque para abordar la problemática de la alimentación.

Ese enfoque es necesario porque la exportación exitosa de alimentos depende de una meticulosa orquestación de las actividades de cada etapa de la cadena de valor y los servicios de apoyo. El procesador de alimentos que tiene un contrato para abastecer a un hotel o un exportador depende de agricultores que cosechen las variedades pedidas en el plazo establecido; recolectores que no dañen los productos durante el transporte, pruebas de laboratorio oportunas y precisas que confirmen el cumplimiento de los requisitos del comprador y financiación para pagar a proveedores y empaquetadores.

Antes de decidir sobre los cultivos y la cría de animales, los agricultores deben conocer los mercados y a qué se destinarán sus productos, pues los requisitos difieren mucho; por ejemplo, las frutas rebanadas o para jugos se deben cosechar tempranamente para evitar la magulladura y la fermentación inmediatas cuando se corten o expriman. Los gustos de los clientes de cada región varían y las fechas de entrega estacional son muy precisas. Una ínfima falta de atención en cualquier etapa puede causar la rápida destrucción de la cosecha de toda una estación.

Si los agricultores ven que su futuro se inserta en un agronegocio sostenible que genera ingresos suficientes como para que puedan volver a invertir en cada estación, entonces, estarán dadas las condiciones para ampliar la producción de alimentos. El éxito de cualquier empresa de alimentación depende de tres factores críticos que es preciso dominar:

1. cultivar o criar los alimentos que la gente quiere velando por la consistencia de la calidad y la puntualidad de la entrega,

2. reducir el plazo que media entre la cosecha o la matanza y el arribo al mercado, y

3. preservar la calidad nutricional, el aspecto y el sabor de los productos durante el mayor tiempo posible.

De ahí que el éxito o fracaso de una empresa de alimentación esté directamente relacionado con la medida en que las partes interesadas responden a los tres puntos indicados, lo que implica una buena planificación y comunicación para lograr que todas esas partes comprendan los mismos mensajes al mismo tiempo.

Enfoque integral del ITC para el desarrollo de la cadena de valor

Habida cuenta de que las cuestiones más importantes son de orden organizacional y comportamental, en el FABP se aplica un enfoque participativo que consta de cuatro elementos, tiene en cuenta el contexto de desarrollo social, las comunicaciones y el establecimiento de relaciones, y congrega a las partes interesadas –incluidos bancos, servicios de apoyo y organismos de desarrollo– para que trabajen juntas en cada etapa de la cadena de valor. Ese proceso cuenta con la plena participación de dichas partes y les ayuda a mejorar su desempeño, gracias a la comprensión común de los requisitos del mercado meta y las posibles soluciones. Además, es adaptable a las circunstancias de cada momento y permite focalizar, revitalizar y alinear esfuerzos de desarrollo en torno a las opciones de mercado establecidas de común acuerdo.

1. Conocimiento del mercado e inteligencia del sector – El ITC asesoró y capacitó a las partes interesadas de todo un sector para respaldar las decisiones y la estructuración de las cadenas de valor de alimentos y agronegocios, así como los consiguientes servicios de apoyo. También transfirió conocimientos de información, comunicaciones, prestación de servicios de apoyo y requisitos para vincular a comunidades, microempresas, pequeñas empresas y medianas empresas con los mercados.

2. Análisis del desempeño de la cadena de valor, diseño de la estrategia del sector orientada por el mercado y actividades de desarrollo – El ITC confirma la situación básica y facilita el proceso para que las partes interesadas establezcan juntas el contenido y las prioridades de su estrategia. El ITC cuestiona la viabilidad de las ideas propuestas, lo que ayuda a diseñar actividades de inversión y desarrollo; encontrar posibles proveedores de recursos, organizar y apoyar la gestión del funcionamiento de órganos de coordinación creados por las partes interesadas del sector privado.

3. Conversión de oportunidades en auténticas empresas sostenibles mediante programas integrales de desarrollo sectorial – El ITC presta una serie de servicios para mejorar la eficiencia de las empresas del sector, a saber: orientación de mercado; acceso a especialistas del sector, activos en los mercados; mejora de la transparencia y reducción de la explotación en el comercio; vínculos directos con asociaciones del sector y de importadores para el desarrollo del proveedor y la contratación equitativa a largo plazo; fortalecimiento de los servicios de información comercial, promoción del comercio agroalimentario y asesoría sobre medidas no arancelarias, calidad de los alimentos, tecnología alimentaria, empaquetado, etiquetado, centros de acopio agroalimentario y logística, comunicaciones móviles y financiación.

Algunos de esos servicios se describen más adelante y en el artículo sobre la intervención del ITC en Uganda y Senegal publicado en este número de Forum de Comercio Internacional. Cuando los requisitos de desarrollo definidos en los planes de las partes interesadas no entran en su esfera de competencia, el ITC les ayuda a encontrar proveedores de recursos acordes con sus necesidades y les aconseja sobre la coordinación de varias asociaciones a la vez y el manejo de las relaciones.

4. Asesoría sobre desarrollo holístico del sector y diseño de políticas – A partir de su experiencia y sus fuentes de información globales, el ITC ofrece a formuladores de políticas y encargados de tomar decisiones una asesoría imparcial en materia de desarrollo para lograr la competitividad de las exportaciones. De esa asesoría se ocupan los servicios: estrategia de exportación, análisis e investigación de mercado y competitividad empresarial.

Ejemplos de proyectos del ITC

En el enfoque participativo y global de la cadena de valor que se aplica en el FABP se abordan el desperdicio y la productividad para cientos de minifundistas de cuatro divisiones administrativas de Jamaica. Hoteleros, procesadores de alimentos, exportadores y compradores de productos frescos colaboran con agricultores, transportistas y servicios de extensión agrícola para detectar lagunas de desempeño y ponerse de acuerdo respecto a las necesidades a lo largo de las cadenas de valor de frutas y verduras. Ya establecieron una estrategia y dieron prioridad a la implantación de planes coordinados por un comité cuyos integrantes fueron electos. La prioridad absoluta era abordar la mejora de la organización de las cadenas de suministro de productos frescos a través de un proceso transparente. Especialistas del ITC recomendaron recurrir a centros rurales de acopio agroalimentario (ABCC por su sigla en inglés), administrados por el sector privado y llevaron a las partes interesadas a ver ejemplos y considerar sus planes directamente con operadores de otros países.

Dichos centros acogen varios servicios de valor añadido y también permiten presentar a bancos de desarrollo registros de producción y datos de venta fidedignos a efectos de apoyar solicitudes de financiación para proyectos de mejora o insumos agrícolas vinculados a la demanda documentada de los compradores. En el caso de Jamaica, suscitaron un interés considerable por ofrecer los créditos necesarios; los compradores prácticamente habían dejado de lado a los minifundistas, pero ahora que participan en el proceso, hay señales alentadoras de establecimiento de relaciones a largo plazo, entre ellas, reuniones periódicas y la financiación que los bancos de desarrollo también otorgan para mejoras ajenas a proyectos.

En el sector de frutas y verduras de Fiji y el sector del ananá de Benin, las partes interesadas dieron prioridad a las soluciones de telefonía móvil de fácil utilización que ofrece el ITC a fin de relacionar a compradores y consumidores con agricultores y trabajadores de extensión agraria para que todos tengan acceso a la misma información en el mismo momento. El servicio basado en esa telefonía permite a los compradores indicar a agricultores y servicios de extensión las variedades y volúmenes de productos que quieren. A su vez, los servicios de extensión usan el sistema para organizar la formación de campo y los agricultores para notificar a los compradores, semanas antes de la cosecha, la fecha de entrega prevista. Además, el sistema da transparencia, gracias a comparaciones con los precios de mercado de la ciudad y permite llevar los primeros registros fidedignos de las transacciones, la oferta y la demanda. En aquellos países donde se admiten operaciones bancarias por teléfono, se pueden hacer pagos directos a agricultores de zonas rurales.

En los sectores de la mandioca y el café de Camerún se llevan a cabo actividades similares que benefician a cientos de comunidades y en los ABCC se incluyeron el lavado, el procesamiento y la degustación del café, así como equipos de control de la higiene de los alimentos que funcionan en zonas rurales con suministros eléctricos intermitentes o sin conexión a red. Las comunidades cafetaleras ya constataron un aumento del 25% en el precio de su café y un asombroso incremento de la rentabilidad.

En el sector de la mandioca, los ABCC son hoy centros sociales de las comunidades a las que prestan servicios y muestran mejoras en la continuidad de la calidad y la organización de cosechas y suministros. En estos casos, el ITC y organismos locales de coordinación del desarrollo colaboraron estrechamente con otras instituciones como el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, el Ministerio de Finanzas (MINADER), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Instituto Internacional de Agricultura Tropical (IITA por su sigla en inglés).

En las cadenas de valor de cereales de África occidental y aquellas de agroalimentos del Mercado Común de África Oriental y Meridional, el ITC colabora con formuladores de políticas, servicios de fletes, servicios fiscales en las fronteras, bancos de desarrollo y servicios de fitosanidad, seguridad alimentaria e inspección de la calidad para facilitar el tránsito transfronterizo de productos alimentarios, sobre todo en países sin salida al mar. En fronteras y puertos se enmascaran medidas no arancelarias y el ITC establece la diferencia entre aquellas que son útiles y aquellas innecesarias para luego mostrar el costo de la competitividad del sector y reunir a las partes interesadas a efectos de definir soluciones alternativas.

El ITC también emplea enfoques participativos y orientados por el mercado en cadenas de valor de la manufactura de productos naturales como pieles, cueros, algodón, textiles y prendas de vestir.

Hace 10 años, los especialistas del ITC tenían que explicar u organizar ejercicios de grupo sobre conceptos básicos de las cadenas de valor, pero ahora se les entiende muy bien y se reconoce ampliamente la importancia de adoptar la perspectiva de la cadena de valor para diseñar prácticas respuestas de desarrollo. Ahora bien, eso no implica que las relaciones a lo largo de las cadenas de valor funcionen como es debido ni que las partes interesadas sepan perfectamente dónde y cómo añadir o destruir valor y alinearse en torno a un objetivo que sea beneficioso para ellas y los compradores.

Aún hoy, muchas actividades de desarrollo se llevan a cabo al margen de programas de agricultura o desarrollo rural, lo que puede ser muy bueno para la zona en cuestión, pero limitar su potencial. Incluso con un buen análisis de toda la cadena de valor, abordar cada asunto por separado no contribuye en absoluto a solucionar los problemas de orden organizacional y comportamental, fuente principal de las cuestiones de desempeño esbozadas más arriba.

Los ejemplos seleccionados muestran, por un lado, la importancia que revisite que donantes y comisiones económicas regionales consideren partidas de financiación suficientemente flexibles como para aportar soluciones que engloben toda la cadena de valor y, por el otro, que la participación y responsabilización de las partes interesadas son cruciales para mejorar tanto el desempeño de dicha cadena como el de los medios de subsistencia comunitarios.