Speeches

Notas introductorias del WEDF 2017

3 abril 2018
ITC Noticias
Discurso pronunciado por la Directora Ejecutiva del ITC, Arancha González, durante la inauguración oficial del Foro Mundial para el Desarrollo de las Exportaciones
Budapest (Hungría), 25 de octubre de 2017

Su Excelencia János Áder, Presidente de Hungría
Su Excelencia Péter Szijjártó, Ministro de Relaciones Exteriores y Comercio,
Señoras y señores:

Jó napot kivánok! Buenos días y bienvenidos.

En nombre del Centro de Comercio Internacional me gustaría dar las gracias al Gobierno de Hungría por asociarse con nosotros para acoger la decimoséptima edición del Foro Mundial para el Desarrollo de las Exportaciones.

Nos hemos dado cita aquí, en Budapest, en un momento en el que existe un considerable escepticismo popular en torno al comercio. En todo el mundo, la gente está cuestionando el valor de la apertura de los mercados, de los acuerdos comerciales y de la cooperación comercial multilateral.

Pero lo cierto es que el comercio es importante para la prosperidad. El comercio hace posible que los particulares y las empresas se especialicen y amplíen su alcance, y, por ende, genera un aumento de la productividad. Libera recursos y energía intelectual para nuevas actividades, impulsando la innovación.

En los países en desarrollo y las economías en transición, la apertura de los mercados regionales y mundiales ha permitido a las empresas importar ideas y capitales y exportar bienes y servicios cada vez más sofisticados. Hungría es un claro ejemplo: la integración en las cadenas de valor europeas ha sido un aspecto muy importante de la transformación económica de este país desde 1989.

Otros países, del Canadá a China y de Chile a Kenya, han utilizado los mercados mundiales abiertos para impulsar el crecimiento y reducir la pobreza, creando a su vez oportunidades en otros lugares del mundo. En estos momentos, el porcentaje de personas que viven en una situación de extrema pobreza es más reducido que nunca. Los mercados abiertos, anclados al sistema multilateral basado en normas, son importantes protagonistas de esta historia.

El comercio no constituye un fin en sí mismo. El comercio es simplemente una herramienta —aunque importante— para la productividad de las empresas, la competitividad de las economías nacionales y el crecimiento, la adición de valor y la creación de empleo. Renunciar a esta herramienta cerrando los mercados mermaría el crecimiento y las oportunidades para las generaciones futuras.

Lo que hay que preguntarse no es comercio sí o no. No se trata de si comerciar o no; se trata de cómo hacer que el comercio funcione para el 99 %. Se trata de cómo hacer que el comercio funcione para lograr un crecimiento más inclusivo, la sostenibilidad medioambiental y la prosperidad común. Porque aunque el comercio nos ha enriquecido, hay muchos que no han participado de este progreso. Grandes grupos de la sociedad se han quedado al margen de los beneficios. Muchos países en desarrollo siguen estando al margen de las cadenas de valor internacionales, suministrando, como mucho, materias primas no procesadas.

Las políticas comerciales no son el único factor que debe tenerse en cuenta. A menudo, las políticas nacionales en materia social, de empleo y educación han resultado ser insuficientes. Con demasiada frecuencia, han sido incapaces de preparar a las personas con las competencias, los derechos y las redes de seguridad necesarias para hacer frente al ritmo acelerado del cambio tecnológico y la competencia mundial.

Pero el comercio puede ayudar: la nueva edición de nuestro informe principal de investigación, Perspectivas de competitividad de las pymes, aporta pruebas que demuestran que los acuerdos de comercio e inversión pueden ser beneficiosos para el crecimiento inclusivo. Ofrece sugerencias específicas sobre cómo intensificar estos efectos positivos.

Todos nosotros estamos hoy aquí porque pensamos que el comercio es una influencia positiva y creemos que podemos hacer las cosas aún mejor.

Muchos de ustedes trabajan para microempresas, pequeñas y medianas empresas (mipymes) o para empresas o instituciones que hacen negocios con ellas. Las mipymes son esenciales para hacer que nuestras economías sean más inclusivas. Aquí en Hungría representan el 99 % de todas las empresas, el 70 % de los empleos y el 58 % del valor añadido. Pero están infrarrepresentadas en el comercio: representan solamente el 28 % de las exportaciones de Hungría a la UE. Este patrón es muy común. Como las mipymes representan a la inmensa mayoría de las empresas y de la creación de empleo prácticamente en cualquier lugar, cuanto más puedan aumentar su competitividad y conectar con la economía mundial, de la forma tradicional pero también, y cada vez más, en línea, más beneficios del comercio se compartirán ampliamente en toda la sociedad. Existen medidas concretas que gobiernos, empresas y otros actores pueden adoptar para ayudar a las mipymes a internacionalizarse y a añadir valor.

Los cuellos de botella que más presión ejercen sobre la competitividad de las mipymes varían de unos países a otros, pero hay algunos temas generalizados. La simplificación de los procedimientos y la burocracia relacionados con el comercio para los importadores y los exportadores beneficiaría en gran medida a las empresas más pequeñas. Y lo mismo sucedería con la ejecución del Acuerdo sobre Facilitación del Comercio de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que aumentaría la competitividad de los servicios logísticos y facilitaría el acceso al capital circulante y a la financiación comercial para los pequeños empresarios.

Las mipymes de todo el mundo nos dicen en las encuestas que, para conectar con clientes de otros países, necesitan más y mejor información sobre las oportunidades de mercado internacionales. Los gobiernos, las agencias comerciales y las asociaciones empresariales tienen que poner de su parte para ayudarles a acceder a la inteligencia de mercado. En el ITC estamos haciendo los deberes, trabajando con la Organización Mundial del Comercio (OMC) y con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) en la creación de un servicio de asistencia comercial para mipymes, una ventanilla única en línea para comerciantes potenciales. Los usuarios hallarán información sobre temas que van desde las tendencias de la demanda hasta los derechos de importación y cómo satisfacer los requisitos normativos y los procedimientos relacionados con el comercio en un mercado potencial. El servicio de asistencia se presentará en el mes de diciembre en paralelo a la celebración de la Conferencia Ministerial de la OMC en Buenos Aires. Este es un ejemplo palpable de cómo se puede utilizar la tecnología para aumentar la transparencia y la capacidad de usar la inteligencia comercial. Trasladará un mensaje claro de que las pymes también tienen su lugar en el comercio y en la OMC.

Los consumidores cada vez se interesan más por conocer el modo en que se producen los bienes y servicios que consumen. La tecnología está haciendo que la transparencia y la trazabilidad de la cadena de suministro sean cada vez más accesibles. Las empresas multinacionales podrían invertir más para que a las mipymes les resulte más fácil obtener la certificación que confirme su cumplimiento con las normas de la cadena de valor. Las grandes empresas tienen la posibilidad de responder simultáneamente a las demandas de los consumidores, mejorar y ampliar su red de proveedores, y hacer crecer su base de futuros clientes potenciales en las economías en desarrollo.

Por último, lo mejor que podemos hacer para aumentar el potencial de crecimiento e inclusión de los países a largo plazo es lograr la igualdad de género. Ayudar a las mipymes propiedad de mujeres a comerciar genera dividendos socioeconómicos muy elevados. Por este motivo, la iniciativa SheTrades del ITC trabaja para empoderar a las mujeres como agentes económicas del cambio. Y es por eso que deberíamos instar a nuestros gobiernos a que firmen la declaración conjunta propuesta sobre comercio y empoderamiento económico de las mujeres en la Conferencia Ministerial de la OMC que se celebrará en Buenos Aires en el mes de diciembre.

Antes de terminar, permítanme recordarles que el Foro Mundial para el Desarrollo de las Exportaciones persigue dos objetivos: hablar de negocios y hacer negocios.

Es esta una conversación entre líderes del sector empresarial, del gobierno, del sector académico y de la sociedad civil acerca de lo que funciona —y de lo que es necesario mejorar— para lograr que los mercados internacionales funcionen mejor para las mipymes y el desarrollo sostenible. A lo largo de los próximos dos días oirán hablar a fundadores como Chiedza Makonnen, cuya marca radicada en Ghana, Afrodesiac, está causando sensación en el mundo de la moda a la vez que empodera a las mujeres a las que da trabajo; conocerán a Sándor Kürti, que hace 28 años cofundó un taller de reparaciones de discos duros aquí, en Budapest, y ha crecido hasta convertirse en una empresa multimillonaria de seguridad y recuperación de datos que opera en diversos países, desde Europa hasta Egipto o Viet Nam; verán a jóvenes emprendedores presentar sus empresas sociales a un jurado formado por expertos en financiación. Estos son tan solo algunos de los increíbles participantes que pondrán sobre la mesa un amplio abanico de perspectivas.

El segundo objetivo que persigue el WEDF es lograr que se hagan negocios. Los contactos, los vínculos y las amistades que forjen aquí, tanto en las reuniones entre empresas (B2B) como en contextos menos estructurados, darán pie a nuevas asociaciones, nuevas ideas y nuevos acuerdos empresariales.

¡Que empiece la función!