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Normas de sostenibilidad en comercio y desarrollo

3 julio 2013
ITC Noticias
Encontrar el equilibrio perfecto para establecer sistemas de normas que beneficien a los pequeños productores y los vincule con los mercados mundiales

En los últimos años, la rápida expansión de normas de sostenibilidad voluntarias ha ejercido una influencia significativa en los PED. Esto se debe, en parte, al creciente papel que desempeñan las normas en la gestión de la cadena de suministro, así como a su posible impacto en la formulación de políticas.

A día de hoy, la demanda cada vez más fuerte de normas en materia de sostenibilidad ha ejercido una influencia directa no sólo en cuestiones como los costes sociales y medioambientales, y la promoción de métodos de producción y consumo sostenibles, sino también en la competitividad de los mercados en auge. Con todo, los productores y exportadores de los PED están preocupados por las estrictas condiciones a menudo asociadas a tales normas. Por lo general, cumplir con esas normas implica contar con una amplia experiencia, conocimientos avanzados y un equipo, además de realizar inversiones, lo que puede llegar a poner un obstáculo para que los productos logren entrar en el mercado. Por otro lado, la falta de armonización entre las normas da lugar, en la mayoría de las ocasiones, a que un producto tenga que cumplir múltiples normas en lugar de solo una.

Tradicionalmente, las normas de sostenibilidad voluntarias se establecían para vincular actividades de explotación agrícola sostenibles con los consumidores de los países desarrollados que querían productos sostenibles. Sin embargo, últimamente, dichas normas también han cobrado importancia en los mercados nacionales de los PED.

Esto se debe, en parte, a que los supermercados de los PED han empezado a establecer sus propias normas sobre sostenibilidad o piden que sus proveedores cumplan normas internacionales. No obstante, los consumidores de los PED son ahora también más conscientes de cómo se cultivan, procesan y transportan los productos que compran.

En la agricultura, por ejemplo, las normas cumplían, en un principio, una función técnica: perseguían reducir los costes de transacción, y gestionar la coordinación y comunicación entre los distintos actores de la cadena de suministro, entre otros. En la actualidad, en la mayoría de los sectores, el uso de normas también busca la diferenciación del producto, la penetración en los mercados y la combinación de una determinada marca con una norma de sostenibilidad. Asimismo, se están empezando a asociar otros elementos menos tangibles a las normas de sostenibilidad voluntarias, tales como el empoderamiento progresivo de los productores y la mejora de su capacidad de organización.

¿Las normas benefician a los grandes y poderosos?

¿Suponen las normas un obstáculo demasiado difícil de superar para los pequeños productores y les impiden entrar en el mercado? ¿O, de hecho, les ayudan a adentrarse con las cadenas de valor mundiales?

Un informe publicado en mayo de 2013 por el Instituto para el Desarrollo de Ultramar, Dar un salto y aprender: conectar a los pequeños productores con los mercados de África, confirma, al igual que estudios anteriores, que las condiciones estrictas en materia de calidad y seguridad de los productos restringen la participación de los pequeños productores en las cadenas de valor mundiales. De la misma manera, para las multinacionales, abastecerse de productos de un mayor número de pequeños productores es más complicado que si solo dependen de uno o varios proveedores más grandes.

Con todo, otros estudios indican que las normas sobre sostenibilidad voluntarias tienen el potencial de permitir a los productores de pequeña escala aumentar sus ingresos, su productividad y la calidad de sus productos, así como ofrecer precios y ventas garantizados. Además, gracias a ellas, pueden obtener un mayor acceso a capital. Los programas de asistencia, por ejemplo, pueden aportar a los agricultores las capacidades necesarias para reducir los costes de transacción cuando aplican normas de sostenibilidad. De hecho, en los procesos de producción que requieren una gran cantidad de mano de obra con pequeñas economías de escala, los pequeños productores pueden conseguir ventajas a nivel de costes.

Si bien el objetivo de las normas sobre sostenibilidad consiste en mejorar la situación de los productores en una situación de desventaja, algunos investigadores argumentan que puede que ocurra todo lo contrario. Por ejemplo, un estudio de la bibliografía existente realizado por la FAO demuestra que existe una correlación positiva entre los activos iniciales, el tamaño de las explotaciones y la certificación. Esto implica que los datos pueden haberse visto alterados por una autoselección en la participación de sistemas de normas. Asimismo, el estudio hace referencia a la falta de igualdad en las condiciones de los productores a la hora de decidir su participación en las mismas, que se basa en su nivel de preparación en cuanto a aquellos aspectos recogidos en las normas de sostenibilidad voluntarias.

Beneficios del cumplimiento de las normas

Resulta difícil asociar el cumplimiento de las normas de sostenibilidad voluntarias a la rentabilidad de las explotaciones, pues ésta depende de numerosos factores, tales como el rendimiento, la calidad, el volumen y la eficacia. Según el estudio El camino hacia la sostenibilidad: papel y limitaciones de la certificación, elaborado en 2012 por el Comité Directivo del State-of-Knowledge Assessment of Standards and Certification, participar en sistemas normativos puede aumentar los precios e impulsar los beneficios de los productores. Sin embargo, el potencial impacto positivo sigue sin ser significativo si el aumento de los ingresos no compensa los costes adicionales y la mayor mano de obra necesarios para cumplir con las normas.

Con todo, como otras condiciones empresariales (por ejemplo, contar con mejores relaciones empresariales o ventas garantizadas para productos certificados) pueden mejorar como resultado de las normas, éstas pueden sopesar los beneficios económicos inmediatos.

Normas y reglamentos

Aunque el marco regulador para los sistemas normativos viene establecido por gobiernos o entidades intergubernamentales, la relación dinámica entre las normas de sostenibilidad voluntarias y los reglamentos es cada vez mayor. Los reglamentos incluyen principios y provisiones desarrollados en normas de sostenibilidad, que a su vez suponen el cumplimiento de leyes y reglamentos locales, nacionales o internacionales; por ejemplo, la legislación laboral y medioambiental.

En el campo de la seguridad y la calidad alimentarias, se están consiguiendo progresos en cuanto al desarrollo de un sistema común y eficaz para los reglamentos y las normas, al contrario de lo que ocurre con las normas sociales y medioambientales.

Mientras tanto, las organizaciones público-privadas han desarrollado normas colectivas como respuesta a los elevados costes de transacción que tendrían si tuvieran sus propias normas para la cadena de suministro. Las compañías han establecido organizaciones nacionales e internacionales para tratar cuestiones normativas relacionadas con su industria; entre ellas, se encuentran la Iniciativa Mundial de Seguridad Alimentaria, Global GAP y el Consorcio Minorista Británico.

Los gobiernos continúan siendo partes interesadas importantes que influyen en la legitimidad de las normas de sostenibilidad voluntarias. No obstante, en función del papel de las autoridades públicas, se puede garantizar la legitimidad de las mismas en diferentes niveles.

Esta multitud de normas da lugar, sin embargo, a ineficiencias dentro del sistema comercial. Contar con tantas normas (a menudo estrictas) en materia de sostenibilidad, seguridad y calidad puede desanimar a los productores a la hora de exportar. Dichas ineficiencias ocurren cuando aquellos que participan en el mercado tienen que cumplir con diferentes normas, y los costes de administración se duplican. Resulta esencial, por tanto, trabajar en pro de una mayor armonización entre reglamentos y normas, así como entre diferentes sistemas normativos.

¿En qué casos funcionan los sistemas normativos?

Es importante saber en qué circunstancias los sistemas normativos pueden actuar como una herramienta eficaz para fomentar el desarrollo sostenible. Por ejemplo, ¿de qué manera beneficia el cumplimiento de una cierta norma (o conjunto de normas) a todos los actores de la cadena de valor? Si estos grupos no obtienen ningún beneficio, ¿qué otros factores pueden contribuir a conseguir un impacto positivo? ¿Cómo se puede prestar apoyo para que los marcos normativos en pro de una producción y un desarrollo sostenibles funcionen?

En respuesta a todas estas preguntas, uno de los últimos trabajos de investigación del ITC indica que los efectos de las normas de sostenibilidad voluntarias deben analizarse en el marco de un sistema más amplio en el que se contemple el contexto, los instrumentos y los mecanismos en conjunto con cada grupo de normas o marco normativo.

Resulta obvio, asimismo, que los siguientes contextos favorecen la adopción de normas: en productos para los que se necesita un seguimiento riguroso; en negocios de extracción; en productos finales en los que las materias primas no son identificables; o en cadenas de suministro más cortas con menos actores.

El ITC ha observado que los sistemas normativos son más viables en contextos en los que los productores y las instituciones están más preparados. El nivel de preparación suele estar relacionado con el apoyo ofrecido por los donantes o por el sector público para los servicios y los sistemas nacionales de control alimentario.

Las diferentes partes interesadas también deben reconocer como legítimas las normas de sostenibilidad voluntarias; en particular, la inclusividad y la transparencia del proceso de formulación. Además, las partes deben estar de acuerdo con la eficacia de dicho proceso y los mecanismos de aplicación de las normas.

Si bien una puesta en práctica eficaz de un sistema normativo implica encontrar un equilibrio entre el objetivo general del mismo y su adaptación a las condiciones locales, su aplicación es más fácil cuando existen incentivos claros para que los actores de las cadenas de valor lo adopten.

Con todo, es el comprador final quien tiene la última palabra, a través del establecimiento de asociaciones con los proveedores, la oferta de oportunidades de prefinanciación, y el apoyo prestado a los proveedores para cumplir la demanda de calidad.

Este artículo está basado en un estudio, elaborado en cuatro partes, de la bibliografía existente publicada por el ITC.

  • Efectos de las Normas Privadas en las Cadenas de Valor del Mundo.
  • Los Impactos de las Normas Privadas en los Productores de los Países en Desarrollo.
  • The Interplay of Public and Private Standards (en inglés).
  • When and How do Private Standards Work? (en inglés).

Los documentos están disponibles en: http://www.standardsmap.org/publications-list-en/