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Medios de colmar la brecha de género en comunidades rurales

28 septiembre 2011
ITC Noticias

En las zonas rurales del mundo en desarrollo, las mujeres son la columna vertebral de sus comunidades. Agricultoras, minifundistas o jornaleras son las primeras que atienden a bebés, ancianos, enfermos y discapacitados. Además, muchas son empresarias que sustentan a sus familias y crean oportunidades para terceros. Aun así, no tienen suficiente acceso a recursos y servicios que les permitan aumentar su productividad y sus ingresos, así como aliviar la carga de sus tareas domésticas. Por todo ello, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) centra su atención en la problemática de género.

En muchos países en desarrollo, las mujeres suelen trabajar 12 horas más por semana que los hombres. No obstante, aún tienen mucho menos acceso a la tierra, el agua, la educación, la formación, los servicios financieros, organizaciones fuertes y, sobre todo, servicios de salud y educación para la salud. El riesgo de morir por alguna causa relacionada con el embarazo es unas 36 veces superior para las mujeres de países en desarrollo que para las de países desarrollados.

Las mujeres son organizadoras dinámicas y pueden ser muy eficientes en la promoción y el apoyo de iniciativas de autoayuda y proyectos de desarrollo local. Por ejemplo, en Níger, país expuesto a la sequía y la hambruna, un nuevo tipo de banco que presta alimentos a los agricultores para ayudarles a superar la ‘estación del hambre’ que precede a la cosecha, mejora la resistencia y la seguridad alimentaria. Gestionados exclusivamente por mujeres, dicho bancos contribuyen a crear dinámicas organizaciones femeninas en los pueblos. El proyecto también ayuda a esas organizaciones a realizar actividades relacionadas con la salud, la nutrición infantil, el VIH, etc.

En programas de microfinanciación, comprobamos que las mujeres son ahorradoras prudentes y usan los ingresos para beneficio de todo el hogar y sus comunidades. La productividad agrícola aumenta cuando tienen acceso a los insumos y conocimientos correspondientes. Cuando las jóvenes tienen acceso a educación primaria y secundaria, la desnutrición y la mortalidad infantiles disminuyen.

Por lo tanto, colmar la brecha de género en las comunidades rurales es importante para la equidad, la eficiencia, la seguridad alimentaria y el comercio sostenible. 

Un enfoque triple

Las mujeres pueden ser potentes agentes de cambio El empoderamiento de las mujeres pobres de zonas rurales engloba dimensiones críticas e interrelacionadas: ampliar su acceso al capital, la tierra, los conocimientos y las tecnologías; reforzar su representación en las instancias decisorias de las comunidades, mejorar su bienestar y aliviar sus cargas de trabajo.

En programas respaldados por el FIDA se experimentaron diversos mecanismos y prácticas para aliviar esas cargas y fomentar el bienestar familiar y comunitario. Por ejemplo, mejores hornillos e innovadores dispositivos para almacenar agua de lluvia, reducen el tiempo destinado a recoger leña y agua; la agricultura de conservación reduce actividades que insumen mucho tiempo y ralladores de mandioca, prensas de semillas oleaginosas y otras herramientas para procesar alimentos, generan más ingresos con menos esfuerzo.

Una vez que las mujeres disponen de tiempo libre, sus energías creativas se pueden utilizar en mercados nuevos y emergentes como las cadenas de valor del comercio justo y los productos orgánicos. Cooperativas de mujeres cafetaleras abastecen a grandes minoristas deseosos de responder al interés de los consumidores por la responsabilidad social. En Rwanda, un proyecto respaldado por el FIDA ayudó a mujeres a participar en el comercio del café; se les impartió una formación intensiva y hoy representan entre 30% y 60% de los miembros de los comités de las cooperativas que apoya dicho proyecto.

Donantes, formuladores de políticas, profesionales del desarrollo y empresarios agrícolas deberían cambiar de mentalidad respecto a la mujer, la seguridad alimentaria, la agricultura y el mercado global. Las mujeres deben ser reconocidas como poderosa fuerza del desarrollo socioeconómico no solo de comunidades rurales, sino del desarrollo nacional en su conjunto.

 

PUBLICACIONES DE INTERÉS

La mujer y el desarrollo rural
www.ifad.org/pub/factsheet/women/women_s.pdf

Lightening the load
www.ifad.org/gender/pub/load.pdf

Género y microfinanciación rural: Cobertura
y empoderamiento para las mujeres
www.ifad.org/gender/pub/gender_finance_s.pdf

Gender in agriculture sourcebook
www.ifad.org/gender/pub/sourcebook/gal.pdf

Polishing the stone
www.ifad.org/pub/gender/polishing/polishing.pdf