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Marcar la casilla del medio ambiente

1 octubre 2013
ITC Noticias
El medio ambiente como un factor clave en el desarrollo económico sostenible de los PED y los PMA.

La iniciativa APC se presentó en 2005 durante la Conferencia Ministerial de la OMC en Hong Kong, con el objetivo de ayudar a los PED a aumentar sus exportaciones e integrarse en el sistema multilateral de comercio, a fin de obtener mayores beneficios comerciales. Por norma general, el objetivo inmediato de la APC suele ser el aumento de los flujos comerciales, mientras que los objetivos finales son el crecimiento económico y la reducción de la pobreza.

Hasta el momento, la APC se ha centrado sobre todo en los desafíos prácticos relacionados con el desarrollo de la capacidad comercial, el aumento de las exportaciones y la promoción de la integración en el mercado. Otras cuestiones más amplias relativas a los objetivos últimos de la APC no se han llegado a estudiar en profundidad.

Para dar respuesta a estas cuestiones, es fundamental saber hasta qué punto los proyectos de APC tienen en cuenta las limitaciones medioambientales, así como sus implicaciones para la sostenibilidad de los logros en materia de crecimiento económico y reducción de la pobreza.

Muchos profesionales se preguntan por qué deberían prestar atención al medio ambiente al desarrollar programas de APC. La pregunta parece lógica. Los proyectos de APC ya persiguen de por sí muchos objetivos, los recursos son limitados y normalmente no se pueden añadir a los flujos de ayuda existentes; además, para los formuladores de políticas, quienes ya intentan compatibilizar las distintas demandas, abordar los asuntos medioambientales podría parecer otro objetivo adicional o incluso una nueva condición.

¿Por qué el medio ambiente es importante para la APC?

La respuesta a esta pregunta es simple: eficacia. No considerar el medio ambiente puede trastocar los objetivos de los proyectos, mientras que contemplarlo desde una perspectiva dinámica lleva a una buena programación de la APC.

Los objetivos, tales como aumentar las exportaciones o reducir la pobreza, se pueden ver subvertidos fácilmente si la actividad económica apoyada por la APC se lleva a cabo sin tener en cuenta los límites medioambientales. Esto ocurre sobre todo en aquellos casos donde la base de recursos existente es renovable, pero está sujeta a la sobreexplotación, como en la pesca o la silvicultura. La misma situación se da en los sectores que dependen fuertemente del reaprovisionamiento de agua, como la minería o la agricultura, así como en el turismo, donde un desarrollo planificado de forma deficiente puede arruinar las atracciones naturales, razón principal por la cual acuden los turistas.

Además, si no se tiene en cuenta el potencial impacto medioambiental debido a causas externas al proyecto, puede que no se alcancen los objetivos previstos. Las personas que participan en el desarrollo de la hidroelectricidad o en la exportación relacionada con la agricultura, por ejemplo, deben ser conscientes de que el cambio climático podría reducir la disponibilidad de agua en el futuro. Considerar todo esto es simplemente una cuestión de actuar con cuidado.

Puede que las actividades de APC perjudiciales para el medio ambiente no solo afecten la viabilidad económica de los sectores en cuestión, sino también la reducción de la pobreza. Los recursos naturales y los ecosistemas son de vital importancia para los pobres, ya que normalmente dependen de servicios gratuitos como el acceso a agua limpia, leña, productos forestales y animales de caza. Por tanto, puede que todo lo que suponga una amenaza para estos recursos afecte de forma negativa a los pobres.

Los profesionales involucrados en la APC también deberían pensar en si sus proyectos coinciden con los objetivos de las políticas no comerciales. Por ejemplo, el desarrollo de infraestructuras, como la construcción de carreteras, puede ir en contra de los proyectos de ayuda destinados a salvaguardar la biodiversidad. Los compromisos son ineludibles, ya que el desarrollo económico siempre repercute en el medio ambiente. No obstante, es importante saber cuáles son estos compromisos. Los formuladores de políticas de los países donantes y países anfitriones deben tomar decisiones fundadas sobre la naturaleza de los costes y los beneficios de los todos los programas.

Por último, una visión dinámica del medio ambiente puede ayudar a desarrollar iniciativas de APC eficaces. Un ejemplo de ello es promover una producción industrial más limpia. En muchos sectores comerciales, como la agricultura, la manufactura, la minería, el turismo o el transporte, una producción más limpia va de la mano de una reducción en el coste de energía y recursos naturales. Asimismo, contribuye a que las empresas cumplan con las normas medioambientales, las cuales pueden ser fundamentales para el acceso al mercado. Los proyectos de APC pueden ayudar a impulsar una producción más limpia, ofreciendo estudios analíticos sobre su rentabilidad, así como a desarrollar la capacidad nacional para proporcionar modelos de financiación viables a los productores, a fin de que mejoren su rendimiento.

Otro ejemplo de integración proactiva es capacitar a los exportadores, con el objetivo de que cumplan con las normas medioambientales extranjeras. Esto es especialmente válido para las industrias de los bienes de consumo, como el sector textil y de confección, o las industrias extractivas. Las normas de sostenibilidad del sector privado ya no afectan solo a los nichos en sectores como el del plátano, el cacao, el café, los productos forestales o el té, sino también a productos como el petróleo o los diamantes. En aquellas áreas donde estas normas son influyentes, la APC debería ayudar a desarrollar y apoyar el trabajo de los organismos normativos nacionales, desarrollar la capacidad local para la verificación y certificación, y apoyar a los grupos de productores que se dedican a cumplir con las demandas medioambientales y de calidad del extranjero.

Integración del medio ambiente

La inclusión de los asuntos medioambientales en la programación de la APC debería formar parte de un objetivo más amplio que consista en favorecer la creación de infraestructuras de servicios, en detrimento de infraestructuras materiales; p. ej., la capacidad de oferta y las instituciones, que son vitales para el éxito de las exportaciones. A pesar de que las carreteras y los puertos son esenciales, los exportadores (especialmente las PYME) también necesitan ayuda a la hora de producir e integrar sus productos en los mercados a través de estas mejoras. Se podría respaldar a los productores para que cumplan con las normas medioambientales extranjeras o potenciar una producción más limpia.

Además, se deberían identificar los casos en los que los proyectos de APC podrían dañar el medio ambiente, así como aquellos que, debido al cambio climático, podrían repercutir en la viabilidad económica de la programación de la APC. No obstante, hacer este tipo de conexiones, preferiblemente durante la fase de diseño del proyecto, requiere nuevas herramientas.

Una de estas herramientas es la evaluación estratégica ambiental (EEA). La EEA es una herramienta sistemática que facilita la revisión de los asuntos ambientales que pueden ser relevantes para una actividad específica. En el contexto de la APC, estas herramientas pueden ayudar a identificar si una cuestión ambiental determinada es importante para un sector de la exportación en concreto, sugerir maneras de reducir los efectos negativos, y mostrar cómo integrar en los proyectos medidas de adaptación a un entorno cambiante. Las EEA tienen un alcance más amplio que las evaluaciones sobre el impacto ambiental habituales; se centran en los impactos acumulativos de las actividades externas al proyecto, así como en la evaluación de alternativas a las actividades propuestas. En los últimos años, distintas agencias de desarrollo multilaterales y bilaterales, como el Banco Mundial o el Organismo Canadiense para el Desarrollo Internacional, que ahora forma parte del Departamento de Asuntos Exteriores, Comercio y Desarrollo de Canadá, han desarrollado una serie de guías sobre cómo llevar a cabo evaluaciones ambientales y sociales estratégicas.

CRiSTAL es una herramienta de planificación de proyectos, creada por el Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible, en colaboración con otros asociados, que identifica las amenazas climáticas a las que se podrían enfrentar los proyectos y, por ende, ayuda a mejorar el diseño de los mismos.

En el Cuarto Examen Global de la Ayuda para el Comercio de la OMC, celebrado en julio de 2013, solo hubo un debate sobre la relación entre el medio ambiente y la APC, dirigido por el ITC. No fue el único por la falta de interés, sino más bien por un estado de incertidumbre general sobre la manera en la que la comunidad comercial podría integrar el medio ambiente en la APC.

Dicha integración no significa utilizar los escasos recursos relacionados con el comercio para perseguir objetivos ambientales no relacionados con el mismo. Tampoco consiste en imponer nuevas condiciones ambientales a la financiación. Se trata de utilizar de forma eficaz los pocos recursos de los que disponemos para explotar el poder del comercio mundial, a fin de fomentar el desarrollo económico sostenible de los PED y los PMA.

Este artículo está basado en un manual detallado sobre la integración del medio ambiente en la APC, elaborado por los autores y otros colaboradores, y financiado parcialmente por el Organismo Canadiense para el Desarrollo Internacional.