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Los derechos y el empoderamiento de las mujeres en el punto de mira del programa de desarrollo sostenible

6 mayo 2015
ITC Noticias

Desde la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing en 1995, muchos países han dado pasos importantes para promover los derechos y el empoderamiento de las mujeres.

Nuevas leyes, iniciativas y campañas están ayudando a frenar la discriminación y violencia contra las mujeres y niñas. La mayoría de los países han alcanzado, o están a punto de alcanzar, la igualdad de género en la educación primaria. Algunos incluso han ido más allá y han sentado las bases para que las mujeres participen de forma equitativa en los gobiernos, las economías y las sociedades.

La Declaración de Beijing, y la Plataforma de Acción que resultó de ella, han empujado a muchos a actuar. Este resultado marcó un punto de inflexión en el programa mundial en pro de la igualdad de género. No fue fácil de conseguir.

Cuando los negociadores llegaron a Beijing, más del 30% del programa de la Plataforma de Acción estaba entre paréntesis, reflejando los desacuerdos en temas que van desde la salud hasta los derechos de los niños. Aún así, los defensores del cambio a favor de las mujeres ganaron. A día de hoy, el resultado se sigue considerando el punto de referencia para la política sobre igualdad de género a nivel mundial.

La Declaración del Milenio del 2000, así como los Objetivos de Desarrollo del Milenio subsiguientes, reforzaron la importancia de los compromisos contraídos en Beijing. El tercer ODM se centraba en la igualdad de género y el quinto en mejorar la salud materna, entre otros, a través del acceso universal a salud sexual y reproductiva. En la práctica, el empoderamiento de las mujeres también resultó ser vital para conseguir objetivos adicionales.

Ha beneficiado, por ejemplo, a las economías en desarrollo. Cuando las mujeres recibían formación y montaban su propio negocio, tanto los ingresos familiares como la capacidad productiva aumentaban, lo que ponía en marcha un ciclo virtuoso de inclusión, crecimiento y desarrollo.

Sin embargo, muchas mujeres y niñas siguen sin tener acceso a educación y servicios de salud sexual y reproductiva. El matrimonio infantil y la violencia doméstica frenan el desarrollo. Hay lugares donde las mujeres no pueden poseer tierras o abrir una cuenta bancaria. Este tipo de desigualdades impiden el empoderamiento de las mujeres.

Los líderes mundiales que participen en la Cumbre Especial sobre Desarrollo Sostenible en las Naciones Unidas en septiembre deberán ir con la misma actitud decidida que los delegados en Beijing hace 20 años y posicionar los derechos y el empoderamiento de las mujeres en el núcleo del programa mundial de desarrollo. No hay otra manera de conseguir los objetivos de desarrollo establecidos. Ninguna sociedad puede desarrollar su potencial sin que las mujeres participen de forma plena y equitativa en sus familias, comunidades y naciones.

Los desafíos globales actuales requieren que actuemos en favor de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres. La volatilidad es la nueva normalidad en las economías, las políticas, las sociedades y los ecosistemas mundiales. El empoderamiento de las mujeres debe ser un modo de encontrar y poner en práctica soluciones que generen resistencia y promuevan el desarrollo sostenible en el periodo posterior a 2015.

El PNUD busca promover la igualdad de género en todos los aspectos de su trabajo. Ayudamos a mujeres de más de 80 países a ganarse la vida y convertirse en motores del desarrollo sostenible. A través de los programas nacionales, el PNUD trabaja para combatir la pobreza, la marginación, la degradación ambiental y la violencia, que magnifican la desigualdad de género.

El PNUD alienta a todas las partes interesadas en el desarrollo a adoptar las medidas necesarias para promover los derechos y el empoderamiento de las mujeres. Esperamos poder contribuir a conseguir todos los objetivos de Beijing y que las mujeres de todo el mundo puedan vivir la vida que desean.