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La mejora de los empleos del sector del vestido fomenta el desarrollo

8 diciembre 2015
ITC Noticias

La industria del vestido es una fuente clave de empleo, ingresos y crecimiento para los PED, especialmente en Asia. Sin embargo, acontecimientos como el colapso del edificio Rana Plaza en Bangladesh en 2013 evidenciaron los problemas del sector de un modo dramático. Mejorar la seguridad y las condiciones laborales de los trabajadores del sector se ha convertido en una prioridad.

Uno de los objetivos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) es introducir las normas laborales internacionales en las leyes de todos los Estados miembros del mundo. Better Work, un programa conjunto de la OIT y la Corporación Financiera Internacional, está promoviendo el cambio a nivel político en el sector del vestido y el calzado, y supervisando de forma directa el cumplimiento en miles de fábricas textiles en Bangladesh, Camboya, Indonesia y Viet Nam, entre otros.

Better Work centra la atención en el cumplimiento de los derechos básicos, como la eliminación del trabajo forzado e infantil, la no discriminación y la libertad de asociación, así como aquellos relacionados con unas condiciones laborales decentes, los salarios, la seguridad y salud laboral o las horas de trabajo razonables. El programa también aumenta la capacidad de los trabajadores y gestores de las fábricas, a fin de que lleven a cabo mejoras.

Desde que el programa comenzó a realizar evaluaciones en 2007, las condiciones laborales han mejorado con firmeza, beneficiando a más de 3 millones de trabajadores en todo el mundo. Por ejemplo, el año pasado el cumplimiento con los indicadores de las instalaciones del entorno laboral y los servicios de bienestar mejoraron un 25% y un 18% respectivamente en Indonesia, y en Camboya aumentó en un 17% el número de fábricas que realizaban simulacros de emergencia regularmente. En Viet Nam ha descendido en un 29% el número de trabajadores preocupados por los salarios bajos desde que se comenzaron a recopilar datos en 2010.

Investigaciones realizadas por la Tufts University para Better Work en Viet Nam muestran una correlación directa entre el cumplimiento de las fábricas y la productividad y rentabilidad, lo que sugiere que un trabajo mejor se traduce en un negocio mejor. Un estudio de 185 fábricas y 5.100 trabajadores vietnamitas reveló que la rentabilidad aumentaba un 5,9% cuando se mejoraban las condiciones de los trabajadores, entre ellos, mayor seguridad física y garantías de pago de los salarios.

La razón principal del aumento de la rentabilidad es una mejor productividad. El estudio mostró que los trabajadores alcanzaban su meta diaria de producción hasta 40 minutos antes que los compañeros con condiciones más duras. En esta industria tan competitiva este margen significa una gran ventaja competitiva.

Las mejoras en materia de cumplimiento con las normas laborales no solo benefician a los propietarios de las fábricas. Se traducen directamente en bienestar para los trabajadores y pueden tener un impacto gigante sobre el desarrollo social y económico de un país. El Informe sobre el desarrollo mundial: Empleo del Banco Mundial, por ejemplo, utilizó datos de Better Work para mostrar que el nivel de satisfacción de los trabajadores de las fábricas textiles donde el cumplimiento es mayor era mucho más elevado. Un 5% de aumento en el cumplimiento general de las fábricas también se asoció a un 10% de aumento en los ingresos de los trabajadores y un 9% de aumento en el dinero que ese trabajador enviaba a casa. Con una fuerza laboral mayoritariamente femenina, las mejoras salariales resultaron ser transformativas, a menudo conduciendo a mayores inversiones en la salud y educación de los niños y, por lo tanto, a un desarrollo más rápido y sostenible.

Respaldar el cumplimiento con unas normas laborales en la industria del vestido significa empleos mejores y más seguros para millones de personas pobres y vulnerables. Además, tiene sentido empresarialmente hablando y fomenta el crecimiento laboral, económico y social.