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La conexión del sector privado: El MIM y la Ayuda para el Comercio

7 diciembre 2011
ITC Noticias

Conocí a Judith, mientras se ocupaba de las tareas del hogar, en un viaje que realicé recientemente al sur de Zambia para ver de primera mano el tipo de proyectos que el programa del Marco Integrado Mejorado (MIM) quiere apoyar dentro del sector lácteo. Fue triste e inspirador a la vez ver cómo el comercio local puede significar tanto para la subsistencia de las personas. Gracias al apoyo del Fondo de Investigación Agrícola Golden Valley (GART, por su sigla en inglés), Judith comenzó su negocio con tan sólo dos vacas y ahora tiene diez. Se compró una bicicleta para llevar la leche a sus compradores y, con los ingresos que consiguió, pudo mejorar la nutrición de la familia, construir un hogar y mandar a su hija a la escuela.

En el terreno, es posible ver cómo el comercio se ha sumado a la lucha contra la pobreza. En Bakota, también conocí a una anciana, llamada Esnert, que trabaja para una cooperativa láctea, y ahora está ganando ZMK 10 millones ($EE.UU. 2.000) al año con sus 100 cabras, después de haber comenzado con un salario anual de tan sólo ZMK 480.000 ($EE.UU. 96 dólares). En la actualidad, la Sra. Esnert ha diversificado su actividad laboral hacia el pastoreo de su ganado. Como resultado de ello, ahora la familia tiene una casa y sus nietos están recibiendo una educación; además, el resto de la comunidad también se beneficia gracias al suministro gratuito de leche, especialmente los grupos de población vulnerables, tales como las personas afectadas por el VIH/SIDA.

Al desarrollar la habilidad de los pequeños agricultores para aumentar su producción y realizar operaciones de manera competitiva, se contribuye a crear un futuro más autosuficiente, seguro y sostenible. La cooperación entre el sector privado, los gobiernos, los donantes y el resto de los asociados puede impulsar el comienzo de dicho proceso, con la ayuda del MIM para establecer unas bases sólidas.

 

Acciones comerciales y prioridades en materia de desarrollo

El programa del MIM, que opera en 47 de los países más pobres de África, Asia y el Pacífico, reúne a todos aquellos con un interés especial en el comercio y el desarrollo, a fin de identificar y actuar en sectores de comercio prioritarios, tales como el lácteo, en los que el impacto sea mayor sobre el terreno. El Estudio de Diagnóstico sobre la Integración Comercial (EDIC) y las herramientas de Action Matrix ofrecen un marco adecuado, a fin de que los países trabajen conjuntamente e impulsen actividades y proyectos prioritarios para promocionar el comercio. El Fondo Fiduciario del MIM, que cuenta con el apoyo de 23 donantes, también ofrece asistencia para fortalecer las instituciones comerciales, así como para situar el comercio y el desarrollo como temas centrales de los programas gubernamentales. En Liberia, por ejemplo, las reformas llevadas a cabo en los regímenes aduaneros y la reducción de los trámites burocráticos contribuyeron a que el país ascendiese 15 puntos en la Encuesta Doing
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del Banco Mundial en tan sólo dos años. Asimismo, el sector privado, en su condición de motor de crecimiento económico, debe estar totalmente comprometido desde el principio.

A nivel nacional, el Comité Directivo Nacional (CDN) del programa está llevando a cabo una mejor coordinación en materia de comercio, junto con la coordinación gubernamental, la Unidad Nacional de Ejecución y el facilitador de donantes. El Comité reúne a diferentes ministerios, el sector privado, la sociedad civil, los asociados para el desarrollo y otros grupos interesados. En Zambia, el CDN está presidido por un representante del sector privado. En Camboya y la República Democrática Popular Lao, la presidencia la desempeña un alto cargo ministerial. No obstante, lo más importante es que el foco de atención se centre en el establecimiento de prioridades relacionadas con el comercio que hayan sido aprobadas claramente, así como en la obtención de resultados que repercutan positivamente en las comunidades; ejemplos ilustrativos de ello son Monze y Bakota, donde han logrado aumentar los ingresos y crear nuevas oportunidades para la generación venidera.

El MIM ofrece apoyo para los pasos que se deben seguir en el futuro, entre los que se encuentra convertir esas prioridades aprobadas en proyectos factibles y sostenibles; asimismo, el Fondo Fiduciario del MIM proporciona financiación para ayudar a los agricultores, los comerciantes y las empresas a avanzar. En la actualidad, existen fondos disponibles para que los países puedan utilizarlos; aunque se trata de ayudas de pequeña envergadura, al menos son suficientes para empezar el proceso y prepararse para recibir más apoyo a través del presupuesto nacional u otra forma de asistencia por parte de los asociados para el desarrollo. Todo ello forma parte de un enfoque más amplio de APC, en el que los países utilizan el MIM como plataforma para atraer financiación para la Ayuda para el Comercio a partir de otras fuentes. En Camboya y la República Democrática Popular Lao, el Enfoque Sectorial para el Comercio y el Servicio para el Fomento del Comercio recaudaron $EE.UU. 16,5 millones y $EE.UU. 6,8 millones respectivamente, como ayuda adicional.

 

Superar los obstáculos que dificultan el comercio

Aquí es donde iniciativas como la de apoyar a los pequeños agricultores del sector lácteo en Zambia entran en acción. El MIM cuenta ya con más de 20 proyectos en curso, destinados a hacer frente a los obstáculos que dificultan la actividad comercial, por un lado, en sectores en los que se busca un crecimiento de las exportaciones, el cumplimiento de las normas y un mayor valor añadido; y por otro, en servicios, como por ejemplo el turismo. Las agencias asociadas del MIM (el Fondo Monetario Internacional, el ITC, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio y la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial) proporcionan la ayuda técnica necesaria para el desarrollo de proyectos, ofrecen cursos de formación y colaboran en la ejecución de los proyectos cuando es necesario.

Si tomamos como ejemplo el famoso caso del sector del mango en Malí, veremos que verdaderamente tiene sentido trabajar siguiendo los modelos que funcionan. Así, con el apoyo del MIM (que supuso la formación de productores sobre normas generales y calidad de producción, así como la ampliación del acceso a créditos), los asociados contribuyeron a que los volúmenes de exportación aumentaran en un 257% en cinco años, al mismo tiempo que ayudaron a promocionar las asociaciones entre los sectores público y privado. En la actualidad, el cambio en la cadena de valor hacia productos a base de mango, como la mermelada, implica que las cooperativas de mujeres recibirán más apoyo, sobre todo gracias a la participación activa del sector privado. Este modelo se replicará en otros sectores prioritarios, entre los que se incluyen la goma arábiga y la manteca de karité.

Dada la presión que existe a nivel económico debido al clima mundial actual, resulta vital hacer hincapié en la importancia de mostrar un buen equilibrio entre calidad y precio, haciendo un seguimiento de qué funciona en cada momento y cómo. Esto último supone buscar innovaciones y sinergias, así como garantizar que se presta más atención que nunca al comercio y al desarrollo, especialmente en los países que siguen experimentando más desafíos a la hora de emprender actividades comerciales a escala mundial. Durante la Cuarta Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Países Menos Adelantados, celebrada en mayo de 2011 en Estambul, y el Tercer Examen Global de Ayuda para el Comercio, celebrado en julio de 2011 en Ginebra, el MIM fue considerado como uno de los elementos clave para ayudar a los países más pobres a integrarse en el sistema de mercado global.

Con todo, lo que ahora se necesitan son más resultados. Ello contribuirá a que las asociaciones de países del MIM, así como los donantes, las agencias asociadas y las partes interesadas nacionales renueven sus esfuerzos y su compromiso; y a que el sector privado participe tanto a nivel nacional como local. No podemos defraudar a personas como Judith y Esnert. Con un poco de ayuda, se están labrando un brillante futuro comercial en sus propios términos.