Features

La brecha de género en los mercados de trabajo mundiales

15 abril 2013
ITC Noticias
Invertir en la educación y en las competencias de las mujeres es la mejor manera para cerrar la brecha de género y ofrecerles mayores oportunidades en los mercados laborales

Si bien la brecha de género en los mercados de trabajo mundiales logró un cierto grado de convergencia a principios del año 2000, volvió a aumentar tras la crisis económica que estalló en 2007. Contar con políticas más eficaces para reducir la desigualdad de género mejoraría el crecimiento económico y el nivel de vida, y reduciría la pobreza en los países en desarrollo (PED).

El informe de la OIT de diciembre de 2012, Tendencias Mundiales del Empleo de las Mujeres, examina la partipación de las mujeres en el mercado laboral a través del análisis de las desigualdades de género en materia de desempleo, empleo, participación de la fuerza de trabajo, vulnerabilidad, y segregación sectorial y profesional.

Conclusiones principales

La crisis hizo que la desigualdad de género en el desempleo aumentara en varias regiones. El índice de desempleo de las mujeres alcanzó cifras más altas que el de los hombres en África, Asia Meridional y Asia Oriental, y América Latina. No obstante, en Asia Oriental, y Europa Central y Oriental, y últimamente también en las economías avanzadas.

Las diferencias de género con respecto a las oportunidades de empleo todavía persisten. Entre 2002 y 2007, las diferencias de género en empleo-población se habían atenuado a nivel mundial, pero seguían situándose en un 24,6%. Antes de la crisis, la reducción de dichas diferencias se debió a un alto índice de crecimiento del empleo en las mujeres (1,8%), aunque partiendo de una base muy baja en comparación con los hombres (1,6%). La crisis revirtió esta tendencia, y los altos índices de crecimiento del empleo para las mujeres cayeron con respecto al de los hombres en un 0,1%

En los años 90, las diferencias de género en el índice de participación de la fuerza de trabajo disminuyeron a nivel mundial en un 1,8%; de hecho, en todas las regiones, los índices de los hombres cayeron más rápido que los de las mujeres. Entre 2002 y 2012 el índice de participación de las mujeres y el de los hombres disminuyeron por igual. La inversión tan significativa de dicha tendencia en Asia Meridional y Oriental, y Europa Central y Oriental se debió a un estancamiento de la convergencia a nivel mundial.

La proporción de mujeres en empleo vulnerable era más alta que la de los hombres. En 2012, a nivel mundial, las diferencias de género se situaban en un 2,3%, con un gran porcentaje de mujeres en empleo vulnerable, equivalente a un 50,4% de las mujeres con trabajo.

La segregación sectorial se hizo más notoria con el tiempo, y tanto las mujeres de las economías en desarrollo como de las desarrolladas abandonaron la agricultura y la industria respectivamente para entrar en el sector de los servicios. En 2012, un tercio de las mujeres trabajaban en la agricultura a nivel mundial, aproximadamente la mitad en los servicios, y un sexto en la industria. En lo que se refiere a segregación profesional, una serie de países avanzados y en desarrollo han indicado que la presencia de los hombres predomina en la artesanía y otros oficios manuales, los trabajos de fábrica y maquinaria, y los puestos legislativos y directivos. En cambio, las mujeres ocupaban predominantemente puestos no tan cualificados, trabajando de dependientas, trabajadoras sociales o vendedoras.

El análisis de las políticas adoptadas en respuesta a la crisis basada en el inventario de la OIT/Banco Mundial señala que 39 de los 55 países de ingresos bajos y medios, y 17 de los 22 países de ingresos altos seleccionados han tomado medidas para hacer frente a la gran brecha de género que existe en el empleo y la participación. Las disposiciones adoptadas cubren desde reformas legislativas en materia de discriminación, igualdad y acoso sexual, los sistemas fiscales, la paridad electoral y la paridad en el empleo.

Seis directrices políticas para reducir las diferencias de género

En el informe de la OIT se hace referencia a la necesidad de ampliar las medidas de protección sociales, a fin de reducir la vulnerabilidad de las mujeres, invertir en el desarrollo de capacidades profesionales y la educación de las mujeres, y crear políticas para promover el acceso al empleo en todos los sectores. Dicho informe se centra en seis directrices políticas:

  • Reducir la carga de trabajo en el hogar a través de una mejora de las infraestructuras
  • Hacer frente a los servicios de atención no remunerados suministrando servicios de salud adecuados
  • Equilibrar la división del trabajo remunerado y no remunerado entre hombres y mujeres
  • Garantizar la igualdad en la toma de decisiones acerca de la división de trabajo en el hogar, modificando los costes y los beneficios de la especialización de género; ofreciendo subsidios para el cónyuge sin trabajo y el cuidado de los niños
  • Compensar la desigualdad de oportunidades de empleo en función del género
  • Realizar campañas públicas para cambiar los estereotipos de género y garantizar la aplicación eficaz de una legislación contra la discriminación.

Las proyecciones de la OIT indican que los índices de desempleo de las mujeres continuarán siendo altos al menos hasta 2017. Por ello, resulta esencial promulgar medidas políticas eficaces para enfrentarse a la desigualdad de género en el mercado laboral, así como para mejorar las oportunidades de empleo productivo para las mujeres y los hombres de todo el mundo.