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Fomentar el comercio, amparar la salud

8 diciembre 2015
ITC Noticias

Teniendo en cuenta que los aranceles del comercio internacional suelen ser bajos, el acceso al mercado depende cada vez más de la habilidad de un país para cumplir con una amplia gama de medidas no arancelarias (MNA). Los gobiernos a menudo utilizan las MNA para conseguir una serie de objetivos sociales, como la sanidad, la seguridad o la calidad medioambiental.

Es posible que como parte del esfuerzo para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenibles los países aumenten el uso de las MNA durante los próximos años. Entre estas encontramos las medidas sanitarias y fitosanitarias (MSF) diseñadas para garantizar que los alimentos sean seguros para los consumidores y prevenir la propagación de pestes y enfermedades entre los animales y las plantas. El Acuerdo sobre MSF de la Organización Mundial del Comercio (OMC) contiene directrices que garantizan que dichas normas no se empleen incorrectamente para fines proteccionistas y que no se conviertan en barreras innecesarias al comercio. Las medidas, entre otros, tienen que ser no discriminatorias, lo menos restrictivas posible para el comercio, transparentes y estar basadas en riesgos, a la vez que cumplir con otras obligaciones de procedimiento.

El acuerdo alienta a todos los gobiernos a basar sus medidas nacionales en las normas, directrices y recomendaciones internacionales. Estas han sido desarrolladas por la Comisión del Codex Alimentarius (Codex, seguridad alimentaria) de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Mundial de Salud Animal (OIE, salud animal) y la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria de la FAO (CIPF, fitosanidad).

NORMAS COMUNES

La adopción de normas comunes, o armonización, es importante para lograr el acceso al mercado y facilitar un comercio seguro. Asimismo, es rentable porque los gobiernos no tienen que desarrollar sus propias MSF y reduce de forma significante las probabilidades de que un país sea impugnado legalmente en la OMC. Otros beneficios de adoptar normas internacionales son menores pérdidas de ganado y cosechas; niveles de producción más altos; alimentos más seguros en el mercado doméstico, y una mayor seguridad alimentaria y biodiversidad.

El Fondo para la Aplicación de Normas y el Fomento del Comercio (FANFC) es una plataforma de coordinación y conocimiento que respalda a los PED, especialmente a los menos adelantados, que tienen dificultad para implementar las normas internacionales. Además de apoyar, desarrollar y poner en marcha proyectos en este área, el FANFC crea conciencia sobre la importancia de crear capacidad en materia de las MSF, moviliza recursos adicionales de Ayuda para el Comercio e identifica y difunde normas de buenas prácticas. Numerosos trabajos del FANFC se han centrado en maneras de identificar y priorizar necesidades de MSF y opciones de inversión; en el uso de los análisis económicos para tomar decisiones fundamentadas; en las asociaciones público- privadas para crear capacidad en materia de MSF, y, de forma más reciente, en la facilitación del comercio en este contexto.

Incluso cuando las MSF están justificadas para proteger la salud de las personas, los animales o las plantas, el cumplimiento con ellas puede ser costoso e impedir que los exportadores accedan al mercado y reducir, así, su competitividad. Esto ocurre a menudo en los PED.

Es importante que los gobiernos se aseguren, de forma regular, de que sus MSF siguen siendo adecuadas y necesarias. Para hacerlo, se recomienda utilizar normas internacionales. Asimismo, deberían asegurarse de que ciertas MSF se apliquen y ejecuten de forma eficiente, por ejemplo aumentando la colaboración con las aduanas. Con esto se reducen los duplicados en los trámites y requisitos; se llevan a cabo inspecciones basadas en el riesgo; se garantiza que las tasas no sean más altas que el coste del servicio, y se aumenta la transparencia. El nuevo Acuerdo sobre Facilitación del Comercio de la OMC también será de vital importancia en este aspecto.

PLANTAR CARA A LOS DESAFÍOS COMUNES

Los futuros esfuerzos de capacitación en el área de las MSF deberían seguir centrándose en ayudar a los PED, sin olvidar las empresas y los cultivadores de pequeña escala, para que cumplan con los requisitos de sus asociados comerciales, entre otros mediante asociaciones público-privadas. Estos esfuerzos deberían basarse en la implementación de normas internacionales relevantes a medida que se vayan desarrollando. Mientras tanto, se debería formar y equipar a los países para que puedan cuestionar las medidas propuestas por sus asociados comerciales, especialmente si son más onerosas de lo necesario. Los programas de facilitación del comercio ofrecen oportunidades adicionales para mejorar e integrar la gestión fronteriza de las MSF, reduciendo, por tanto, los costes comerciales.

Por último, un aumento del comercio de alimentos y productos agrícolas, incluido dentro de las cadenas de valor, expone cada vez más a los países a nuevas pestes y enfermedades para las que no hay soluciones simples a corto plazo. Para hacer frente a estos problemas 'estructurales', especialmente en el sector público, se necesitará un compromiso de financiación a largo plazo, a nivel regional y nacional, que ayude a garantizar los niveles mínimos de capacidad que, con el tiempo, tengan efectos positivos sobre el mercado. Ejemplos positivos de este tipo de iniciativas son la movilización internacional para abordar la gripe aviar y la enfermedad de manos, pies y boca. Se recomienda realizar esfuerzos similares en el área de la salud vegetal, para controlar, por ejemplo, la mosca de la fruta, que es una gran amenaza para la producción agrícola, reduce la calidad, perturba el comercio y genera enormes pérdidas financieras en muchos PED.