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Estudio de caso: Brunei - El nuevo parque agrotecnológico de Brunei en las cadenas de valor mundiales

11 julio 2011
ITC Noticias

Las presiones económicas generadas por la crisis financiera mundial pusieron de relieve la interacción de la economía mundial y la creciente dependencia de las empresas respecto a las cadenas de valor mundiales. Tras dicha crisis, los gobiernos tienen margen para ayudar más tanto a las grandes como a las pequeñas y medianas empresas (PYME) y a los agricultores a exportar su producción. 

Ejemplo de ello es Brunei, país muy dependiente de la producción de petróleo, que tomó medidas para diversificar su economía y participar con mayor eficiencia en los distintos eslabones de las cadenas de valor mundiales. Reforzar y promover la marca Brunei Halal permite obtener una ventaja competitiva en los mercados regionales, populosos y en gran parte musulmanes.

 

Brunei es un pequeño país rico con menos de 380.000 habitantes y un producto interno bruto (PIB) de unos $EE.UU. 20.000 millones (es decir, un PIB per cápita de $EE.UU. 52.000), el noveno más alto del mundo en 2009. Ahora bien, más del 80% de la economía de Brunei depende de la exportación de petróleo, lo que a corto plazo no es un problema, pero a largo plazo le obligará a diversificar su producción; los ingresos del petróleo le aportan los recursos necesarios para hacerlo. Una de las iniciativas de diversificación más importantes impulsadas por el Gobierno de Brunei, asesorado por la empresa SQW China Ltd, es la construcción de un gran parque agrotecnológico y vivero de empresas procesadoras de alimentos, financiada con fondos públicos y combinada con una intensa promoción de la marca Brunei Halal. Estas iniciativas ayudan a PYME y agricultores locales a desarrollar y comercializar nuevos productos con valor añadido procedentes de la agricultura y la explotación de la flora natural de la selva pluvial. Entre sus principales mercados de destino destacan China y Asia sudoriental. Cabe señalar que el enfoque aplicado se basa en la premisa de ‘empezar por el mercado’ y apunta a una población de más de 200 millones de musulmanes repartida entre China y Asia sudoriental cuya demanda de productos alimenticios halal de alta calidad aumenta constantemente. Respaldar la marca Brunei Halal es un punto central de la iniciativa.

En el parque agrotecnológico se integrarán actividades de investigación y desarrollo, pruebas y certificación, lo que atraerá a empresas que desarrollan y fabrican alimentos y productos medicinales, terapéuticos y cosméticos de alto valor, derivados de frutas, verduras, hierbas y recursos forestales no maderables. También se ofrecerán instalaciones de formación y viveros empresariales. La SQW China Ltd procede a diseñar las especificaciones de un vivero de procesadoras de alimentos especializados, en colaboración con la Universidad de Lincoln, Reino Unido, que ya explota varios de esos viveros. El parque agrotecnológico tendrá un jardín botánico integrado a su paisaje estructural que servirá de atracción turística y contribuirá a la implantación de nuevas actividades empresariales. Una peculiaridad del parque será la realización y comercialización de investigaciones sobre las propiedades nutricionales y medicinales de la flora de Borneo (la selva pluvial protegida representa 70% de la superficie de Brunei). La combinación de jardines botánicos, viveros y laboratorios de investigación ofrecerá un entorno ideal tanto para el cultivo de plantas como para el análisis y la identificación de sus principales propiedades nutricionales o medicinales.

El objetivo es lograr un aumento significativo del valor y el volumen de los productos alimenticios y garantizar el nivel exigido de calidad y pureza. Además, el parque agrotecnológico dará cabida a la fabricación de productos de la marca Brunei Halal destinados a mercados nacionales e internacionales. Gracias al auge de la certificación de procesos y tecnologías halal de alta calidad, las empresas de Brunei pueden exportar sus productos y crear empresas mixtas de fabricación y comercialización con otras empresas de la región, particularmente de China. Una posibilidad ulterior sería fabricar en China, sirviéndose de la certificación halal de Brunei, para luego reexportar los productos de China al resto de la región. Entonces, las empresas de Brunei estarán en mejor posición de aumentar la producción para satisfacer la demanda del mercado regional. Asimismo, resultará más fácil aprovechar oportunidades de alto valor de mercado, por ejemplo, en relación con productos basados en el ganado, la pesca y la silvicultura sujetos a un estricto proceso de certificación halal.

En la primera etapa industrial, el Gobierno subvencionará a PYME y agricultores para que puedan crecer, desarrollarse y competir a escala internacional, respetando dicho proceso.

Idealmente, a largo plazo, el Gobierno no debería ser el único promotor de este proyecto. En la segunda etapa, se invitará a fondos de capital de riesgo del sector privado a participar en la ampliación del parque agrotecnológico y los viveros empresariales. A esas alturas, el proyecto se habrá convertido en un proyecto de asociación público-privada.

Para llegar a formar parte de las cadenas de valor mundiales, es importante reforzar las redes de transporte internacional, almacenamiento y logística a disposición de agricultores y PYME locales. A tales efectos, se están tomando ciertas disposiciones de alianza estratégica con varios puertos del sur de China y zonas logísticas de las provincias de Guangxi y Guangdong que facilitarán la exportación e importación de materias primas y productos finales. También se invitará a fondos de capital de riesgo del sector privado a participar en la financiación del desarrollo conjunto de servicios de logística.