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¿Es este el año del comercio africano?

8 diciembre 2015
ITC Noticias

‘Exporta o muere' fue un famoso mantra empleado por Kenneth Kaunda, Presidente de Zambia entre 1964 y 1991, para estimular la fabricación de bienes para la exportación. Este mantra sigue vivo en muchos países africanos, especialmente este año que está resultando ser el año comercial del continente. El comercio especializado en materias primas está disminuyendo la competitividad africana, haciendo que la diversificación sea inevitable.

A medida que mejora la reputación de África como un lugar viable para la inversión, mejora su importancia comercial. A diferencia del momento del cambio de milenio, cuando se consideraba al continente un caso perdido, ahora existe un renovado optimismo gracias a las mejoras de los indicadores sociales y económicos.

El continente está representado en la Organización Mundial del Comercio (OMC) a través de los 43 miembros del Grupo de África que abogan por los intereses de África. La Conferencia Ministerial de este año tendrá lugar en Kenya y será la primera celebrada en África, lo que presiona a los países africanos a ratificar el Acuerdo sobre Facilitación del Comercio finalizado por la Conferencia Ministerial de Bali en 2013. Este Acuerdo pretende que los movimientos transfronterizos de bienes sean más sencillos y rápidos.

La integración regional relacionada, que promueve, entre otras cosas, que los países cercanos hagan negocios entre ellos, ha sido y seguirá siendo una prioridad política en África. Muchos países africanos son pequeños, tienen mercados domésticos reducidos, niveles bajos de sanidad y seguridad, y dificultad para competir a escala mundial. Muchos de ellos producen materias primas, que son más baratas que los productos terminados. En este sentido, nunca antes la integración regional había sido tan importante para alentar a los países africanos a realizar más negocios dentro de su continente, desarrollar estrategias para exportar bienes con valor añadido, así como para cooperar en asuntos políticos unificados.

EL FRACASO DE DOHA

El Programa de Doha para el Desarrollo, ideado para reducir las barreras comerciales a nivel mundial, aún espera el consenso de los miembros por cuestiones sectoriales como los aranceles agrícolas. Debido a que los Miembros de la OMC no han adoptado el Programa, ha habido una proliferación de acuerdos comerciales regionales bilaterales y plurilaterales.

Este año 2015 ha venido cargado de movimiento, se han realizado distintos acuerdos comerciales intrarregionales, como el Acuerdo de Asociación Transpacífico (AAT) y el Acuerdo sobre la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (ATCI), además de varios acuerdos africanos.

Como un ejemplo de esto último, la Zona Tripartita de Libre Comercio (TFTA), lanzada en junio de 2015, integró la Comunidad del África Oriental (CAO), la Comunidad para el Desarrollo del África Meridional (SADC) y el Mercado Común para el África Oriental y Meridional (COMESA). Esto abarca un total de 26 países y cerca de 626 millones de personas. El propósito de la Zona es eliminar los solapamientos que existían entre las diferentes comunidades económicas regionales, mejorar la armonía de los bloques comerciales y optimizar el acceso a los mercados. Actualmente, el enfoque está puesto solo en los bienes, no los servicios, lo que significa que existe un potencial de crecimiento incluso mayor.

Por otra parte, las negociaciones sobre un Acuerdo de Libre Comercio Continental, que comenzaron en junio de 2015, pretenden crear un bloque comercial a nivel continental. Esto significaría una ampliación de la TFTA.

Sin duda, en muchos países africanos existen desafíos que dificultan el comercio, incluidos una infraestructura precaria, políticas de inmigración restrictivas, corrupción, falta de formalización y de registro de las cifras del comercio informal, y trámites aduaneros confusos. La buena noticia es que existe una base para mejorar la actividad comercial en países como Zambia como resultado de acuerdos comerciales mutuos y un mayor uso de la tecnología. Los teléfonos móviles, por ejemplo, han ayudado a formalizar el comercio informal al ofrecer a las personas acceso a servicios de pago, nuevos mercados, más información y mayor poder de negociación.

EL PODER DEL COMERCIO

Hoy, más que nunca, los líderes políticos africanos comprenden el valor que tiene hacer negocios entre ellos y están tomando medidas para mejorar el proceso. Actualmente, se estima que el comercio intraafricano es menor al 15%, el de la TFTA alrededor del 25% y el comercio mundial menor al 5%. A pesar de que China sea el mayor asociado comercial de África, la desaceleración económica de 2015 y una reducida demanda de los productos africanos hace que los países estén en busca de nuevos mercados de rápida expansión. Y para muchos, tiene más sentido comercializar con otros mercados africanos.

Dada la creciente población y clase media en África, el cambio en los gustos de los consumidores y la mejora de las cadenas de suministro de los productos de valor añadido, la necesidad de optimizar el comercio es incluso más apremiante. Asimismo, África alberga las mayores reservas minerales, tierras sin cultivar y grandes fuentes de agua dulce, y de aquí a 2040 contará con la mayor población en edad de trabajar del mundo.

A fin de mejorar el comercio intraafricano, muchos gobiernos utilizan la tecnología para fomentar la circulación transfronteriza de bienes. Por ejemplo, Trademark East Africa ha ayudado a los gobiernos de la región a crear puestos fronterizos de parada única donde los comerciantes pueden rellenar todos los formularios necesarios en el lugar de entrada. Toda la información recogida se archiva digitalmente. De este modo, los trámites aduaneros son más ágiles, la probabilidad de corrupción se reduce y los gobiernos pueden recopilar datos acerca del comercio transfronterizo. También se está empleando la tecnología para luchar contra las falsificaciones y los productos del mercado negro. Por ejemplo, una aplicación llamada mPedigree es capaz de identificar medicamentos fabricados y consumidos a nivel local y para la exportación a través de los códigos de barras.

Teniendo en cuenta que los países están listos para el comercio y para firmar nuevos acuerdos comerciales, y los gobiernos han puesto en marcha iniciativas, los principales obstáculos de cara al futuro son políticos: conseguir que los acuerdos se integren en la legislación local y se apliquen. Esto, a menudo, es difícil porque hay una desconexión entre las decisiones políticas y la aceptación social. Aquellos ciudadanos que conocen sus derechos están mejor capacitados para tomar decisiones tanto a nivel político como personal. En este sentido, cabría esperar que las campañas de popularización mostraran a las personas los beneficios de los regímenes de comercio unificado.

Una mayor participación de África en el comercio mundial es inevitable. Las bases políticas para aumentar el comercio intraafricano ya se están estableciendo. La cuestión sigue siendo si las infraestructuras físicas estarán listas para cuando concluyan las negociaciones. Ponemos nuestra esperanza en que los sectores público y privado colaboren para garantizar que la infraestructura de servicios se vea apoyada por la infraestructura física.

Los tratados no son la solución definitiva: hay que ponerlos en práctica y fomentar el comercio en todos los niveles.