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Empoderamiento orgánico en una comunidad de Zambia

3 julio 2013
ITC Noticias
Abrir los mercados para aquellos agricultores de mango de Zambia que han descubierto los beneficios de la certificación orgánica

Dorothy Eriksson y su marido Rolf son los dueños de la granja Chankwakwa en Kabwe (Zambia) desde hace 40 años. Durante este tiempo, han conseguido numerosos logros, pero hay uno que ha dejado una huella especial: el día en el que consiguieron la certificación del Análisis de peligros y de puntos críticos de control (HACCP) para su negocio de procesamiento natural de alimentos, lo que suponía cumplir con las normas internacionales de seguridad alimentaria.

'Me acuerdo el grito de las niñas cuando les dije: ‘¡Lo hemos conseguido!’ Nos emocionamos mucho porque sabíamos que se acababa de abrir una puerta para nuestro negocio', afirma Dorothy Eriksson.

La certificación HACCP permitió que Chankwakwa diera sus primeros pasos hacia la comercialización en el extranjero. La empresa empezó a enviar mangos deshidratados a Hansen's Ice Cream (Dinamarca) en la primavera de 2011; ahora, exporta cerca de 300 kg de mangos a Hansen's cada año. Chankwakwa se ha consolidado como empresa a nivel local, con productos como mermeladas, frutas deshidratadas y salsas de tomate, que se venden en grandes cadenas de supermecados: Pick n Pay, SPAR y el Grupo Shoprite.

Según Eriksson, Chankwakwa se está haciendo cada vez más popular en Zambia. Desde su transición en 2000 de una empresa meramente agrícola a una compañía de alimentos procesados, los ingresos han aumentado en alrededor de un 200%. Con todo, llegar ahí no fue tan fácil.

Obtener la certificación

El negocio estuvo 'muy estancado' durante los primeros siete años, indica Eriksson. Como agricultores comerciales, los Eriksson no contaban al principio con los conocimientos técnicos necesarios para solicitar certificaciones o tener una planta de procesamiento.

‘En Zambia, damos por hecho que los productos son orgánicos, quizás porque los mangos crecen sin ninguna ayuda’, dice Eriksson. ‘Nos dimos cuenta de que, para ser orgánico, hay que disponer de un certificado. Tienen que poder hacer un seguimiento de tus productos.’

Los Eriksson obtuvieron información acerca de la certificación orgánica gracias a la formación y el apoyo de varias organizaciones; entre ellas, el ITC. Además de la certificación HACCP, Chankwakwa posee ahora certificaciones de la Fundación Fairtrade, que garantiza que a los agricultores se les paga, al menos, el precio de mercado por sus productos; y de Ecocert, una normativa internacional para productos orgánicos. Los Eriksson tienen un motivo para establecer su negocio de procesamiento de alimentos de esta manera. ‘Desde el primer momento, mi marido y yo nos dimos cuenta de que teníamos que hacer algo por la comunidad’, declara Eriksson.

De los campos a las fábricas

Para ofrecer algo a la comunidad, teníamos que dar trabajos sostenibles a los agricultores locales. Chankwakwa organizó a las familias agricultoras en cooperativas, y les formó sobre cómo crecer y recoger mangos, guayabas, bananas y tomates. Así, Chankwakwa se adentró en lo que Eriksson describe como un nuevo mercado en el país.

’El mango siempre ha sido un árbol que plantas como un lugar bajo el cual puedes sentarte y charlar con tus invitados. Nunca se vio como una fruta de la que se podía sacar dinero’, afrima Eriksson. ‘Es increíble; nuestros agriculotres están tan entusiasmados que están empezando a recoger semillas y aprovecharlas para plantar más árboles.’

La gente que tiraba las frutas porque no podían venderlas, ahora tienen la oportunidad de hacerlo a un precio justo. A día de hoy, Chankwakwa da trabajo a 232 agricultores que recogen frutas y verduras, con un grupo que trabaja cerca de la planta de procesamiento en Kabwe y otro en la provincia de Luapula, a unos 700 km. Eriksson dice que los agricultores que reciben la ayuda del ITC en Luapula obtienen certificación orgánica y formación en la gestión de los mangos, lo que ha dado lugar a una mayor cantidad de fruta y a una temporada de procesamiento de mangos más larga.

Siguiendo su propósito de ser una empresa sostenible y respetuosa con el medio ambiente, Chankwakwa utiliza seis sistemas de secado solares y uno que funciona con energía hidroeléctica para procesar las frutas y las verduras. Una vez procesadas, se utilizan para mermeladas y salsas, o se empaquetan como frutas deshidratadas para su venta en mercados de todo el país.

Retos para adentrarse en los mercados mundiales

Aun cuando el mercado local para sus productos sigue creciendo y los agricultores tienen más oportunidades de empleo, Chankwakwa carece de compradores en el mercado mundial. Hansen’s Ice Cream, en Dinamarca, sigue siendo su único cliente extranjero.

Encontrar nuevos asociados para la exportación a nivel internacional contribuiría a una mejora significativa del negocio, ya que los productos se enviarían en unidades de docenas de kilogramos, en lugar de en paquetes de 10 o 20 kg, como se hace para los supermercados locales.

El principal reto no consiste solo en encontrar más compradores, sino también los elevados costes de envío. Eriksson dice que enviar mangos deshidratados a Dinamarca cuesta aproximadamente $EE.UU. 5 por kilo.

'Zambia es un país sin litoral, y los gastos de transporte son tan altos que nuestros mangos no gozan de un precio competitivo', afirma Eriksson. A pesar de las 'fantásticas' opiniones recibidas acerca del sabor y la calidad de los mangos, al final lo que importa es el precio. Para hacer que sus productos sean más atractivos para los compradores mundiales, Eriksson considera que Chankwakwa tendrá que enviar mayores cantidades a más clientes al mismo tiempo.

'Grandes esperanzas' para el futuro

Los fundadores de Chankwakwa dirigen su negocio con los siguientes cuatro objetivos: crear productos de alta calidad, empoderar a las personas de las zonas rurales, convertirse en el mayor productor de fruta deshidratada del país, y exportar tanto a mercados de la región como extranjeros.

Eriksson afirma que tiene 'grandes esperanzas' en cuanto a la consecución del último de ellos. En los próximos dos años, la compañía espera aumentar el número de agricultores empleados, y pasar de 200 a 500 para satisfacer una demanda cada vez mayor. Chankwakwa se encuentra en un proceso de negociación con cuatro nuevos clientes interesados en el mango, lo que podría impulsar las exportaciones hasta alcanzar tres o cuatro toneladas de mangos al año (frente a los 300-400 kg actuales).

Ampliar el negocio podría suponer, asimismo, trabajar con agricultores de la provincia occidental de Zambia, ya que 'no hay mangos suficientes' en la provincia central, según nos cuenta Eriksson. Aunque actualmente el mango es el producto principal, también se considerarán otras frutas y verduras, a medida que la empresa vaya creciendo.

Chankwakwa ha realizado un gran recorrido desde sus comienzos en 1973, cuando los Eriksson decidieron ayudar a sus vecinos.

'No lo vimos como un negocio; ni siquiera sabíamos que podríamos exportar', declara. 'Pensamos primero en nuestra comunidad.'