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El empoderamiento económico de las mujeres: avances y retrocesos desde el pacto histórico de 1995

6 mayo 2015
ITC Noticias

Este año marca un momento crítico para el empoderamiento económico de las mujeres. Es el año en el que revisamos los progresos alcanzados desde que se adoptó la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing hace 20 años; concluimos la puesta en práctica de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), y elaboramos un nuevo programa de desarrollo, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Es, por tanto, un momento crucial en el que debemos evaluar qué ha funcionado y dónde podemos mejorar para asegurar que los ODS incluyan metas que nos ayuden a conseguir el empoderamiento económico de las mujeres de aquí a 2030.

El informe del Secretario General de las Naciones Unidas para la Comisión de la Condición Jurídica de la Mujer, que constituye una revisión y valoración de la puesta en práctica de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, este año incluirá una tabla con puntuaciones sobre los progresos. Basándose en a los datos proporcionados por los 164 miembros de la ONU, el informe identifica las cuatro medidas gubernamentales más importantes para abordar las desigualdades de género desde 1995:
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  • aumentar la igualdad de género en el entorno laboral mediante leyes y prácticas;
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  • apoyar a las granjeras y demás mujeres que viven en zonas rurales;
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  • abordar las necesidades de las mujeres autónomas y empresarias, y
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  • dar más poder a la voz de la mujer en los asuntos de gestión económica.

 

Principales hallazgos e iniciativas

A pesar de que cada vez más mujeres se unen a la fuerza laboral en todo el mundo, estas cobran entre el 70% y el 90% del salario de los hombres en la mayoría de los casos. A este ritmo, tardarían más de 75 años en igualarse los salarios. Las reformas legales emprendidas para abordar este asunto incluyen leyes que dictan los salarios mínimos y políticas para mejorar el equilibrio entre el trabajo y la vida privada, como horarios que se pueden compaginar con la vida familiar. La provisión de guarderías también ha sido reconocida como importante para ayudar a las mujeres a acceder al mercado laboral.

El reconocimiento de las diferentes funciones y responsabilidades de los hombres y las mujeres en materia de propiedad y gestión de las tierras ha contribuido a realizar esfuerzos dirigidos a apoyar a las granjeras. Esto incluye mejorar el acceso de las mujeres a servicios de asesoramiento agrícola, maquinaria y tecnología. En algunos países esto se ha complementado con una legislación que reconoce el derecho de las mujeres a las tierras y sus recursos durante el matrimonio, incluso durante el divorcio o la muerte de su marido, así como con la concesión de certificados de propiedad de la tierra a mujeres, que a menudo se comparten con sus cónyuges.

Entre las principales iniciativas adoptadas por los gobiernos para apoyar a las mujeres autónomas y empresarias encontramos el acceso a programas de crédito, subvenciones, préstamos y microfinanzas; la formación en materia de capacidades y conocimientos para el desarrollo de negocios, y un mayor apoyo a las asociaciones de empresarias.

A pesar de esto, el cambio está siendo lento. Para producir un cambio real, se debe involucrar a las mujeres en los diferentes niveles de los procesos de la toma de decisiones sobre políticas económicas. Se requiere un mayor apoyo para las asociaciones empresariales y profesionales de mujeres, los grupos de investigación y promoción, y las asociaciones no gubernamentales que trabajan en pro de la igualdad de género.

Marcar la diferencia

Los estudios muestran que las mujeres reinvierten hasta el 90% de sus ganancias en sus familias y comunidades. Por tanto, comprender que el hecho de aumentar la participación económica de las mujeres contribuye a mejorar la salud y el bienestar de futuras generaciones ha sido un verdadero motor de cambio. Esto es crucial cuando los empleos remunerados en los sectores público y privado son limitados, como ocurre en casi todos los países donde está activa la ONU, y también para acabar con la feminización de la pobreza.

Asimismo, casi el 40% de las PYME de los PED pertenece a mujeres, lo que las convierte en un grupo clave para el desarrollo. Las empresarias, además, crean un círculo virtuoso para la participación femenina, ya que nueve de cada diez mujeres traspasa sus conocimientos empresariales a otras mujeres.

Esto puede promover la creación de empleo porque las PYME en propiedad de mujeres ofrecen trabajo a los grupos más vulnerables: los jóvenes y otras mujeres. Elevar el número de empresarias puede, por tanto, tener un impacto enorme sobre la reducción de la pobreza, la tarea pendiente de los ODM que será uno de los puntos centrales de los ODS.

LECCIONES APRENDIDAS PARA MEJORAR LOS ODS

'Alcanzar la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y niñas' es uno de los ODS. ¿Cómo podemos saber qué hacer y quién debe hacer qué para alcanzar el empoderamiento económico? Aquí es donde entra en juego la Plataforma de Acción de Beijing y su lenguaje aceptado por todos. Incluye una sección titulada 'Las mujeres y la economía' con objetivos estratégicos como:
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  • facilitar la igualdad de acceso de las mujeres a recursos, empleo, mercados y comercio (objetivo estratégico F2);
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  • proporcionar servicios profesionales, formación y acceso a mercados, información y tecnología, especialmente a mujeres de bajos ingresos (F3), y
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  • reforzar la capacidad económica y las redes comerciales de las mujeres (F4).

 

La Plataforma de Acción también define las responsabilidades. En el objetivo F2 se han acordado 24 medidas que deben adoptar los gobiernos, las instituciones bancarias privadas, así como las organizaciones de cooperación al desarrollo y no gubernamentales internacionales.

Esto proporciona a la comunidad internacional una base sólida de lenguaje acordado sobre la que construir indicadores para medir el progreso. Estos deben ser lo suficientemente específicos, a fin de poder medir el progreso del sector público y compararlo con las contribuciones del privado.

El trabajo innovador realizado por el Pacto Mundial de las Naciones Unidas y ONU Mujeres en la promulgación de los Principios para el Empoderamiento de las Mujeres, junto con la identificación de un conjunto mínimo de indicadores de género de la División de Estadística de la ONU, son un buen punto de partida. Uno de estos indicadores, que mide 'el porcentaje de empresas en propiedad de mujeres, por tamaño', podría ser útil para los sectores público y privado, sirviendo como una política destinada a abastecerse de empresas de mujeres que participan en licitaciones, que son cada vez más popular entre estas.

No obstante, las lecciones que hemos aprendido durante estas dos décadas luchando por el empoderamiento económico de las mujeres no solo deben ser incluidas en los ODS sino también puestas en práctica. Medir la creación y longevidad de las empresas en propiedad de mujeres como un indicador para los ODS podría ofrecer una oportunidad para apoyar a las empresas dirigidas por mujeres. Esto podría incluir áreas innovadoras, como la creación de demanda a través de aprovisionamiento dirigido, y funcionar como un medio potencial para conseguir los derechos necesarios para el éxito empresarial.

Teniendo en cuenta el carácter ambicioso de los ODS, es obvio que necesitamos crear un marco que nos ayude a conseguir el mundo que queremos ver en 2030, y más allá. Lo que queremos es igualdad de género y mujeres y niñas empoderadas; un mundo donde tengan su propia habitación de niñas y puedan permitirse su propia casa de adultas.