Features

El año para el empoderamiento económico de las mujeres

5 mayo 2015
ITC Noticias
Este es un año importante para el programa mundial sobre el empoderamiento económico de las mujeres: el 2015 marca el 20 aniversario de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, que establece el marco político y constituye un llamamiento a la acción para promover la igualdad de género y los derechos de las mujeres...

Este es un año importante para el programa mundial sobre el empoderamiento económico de las mujeres: el 2015 marca el 20 aniversario de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, que establece el marco político y constituye un llamamiento a la acción para promover la igualdad de género y los derechos de las mujeres. Asociado con el programa de desarrollo posterior a 2015, es el momento idóneo para posicionar la igualdad de género y el empoderamiento económico de las mujeres en el primer plano de la política de desarrollo mundial.

Este año debemos abordar la desigualdad de género que aún persiste. Un informe reciente del Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, señaló que tan solo un 2% de la ayuda mundial para el desarrollo económico se destina de forma explícita a la igualdad de género. Teniendo en cuenta lo que sabemos sobre el impacto que causa la inversión en las mujeres, es evidente que la economía mundial se está haciendo un flaco favor.

Se reconoce cada vez más que en el terreno económico y en la creación de empleo las mujeres representan uno de los últimos pilares de potencial por explotar. A menudo se menciona el poder transformador que las inmensas poblaciones de China y la India tienen sobre la economía mundial, sin embargo, nos olvidamos de las mil millones de mujeres ('third billion' en inglés) que están listas para hacer una contribución al menos igual de importante.

¿Qué significa el término 'third billion'? Todo apunta a que en la próxima década mil millones de mujeres de todo el mundo podrían entrar en la economía como productoras, consumidoras, empleadas o empresarias. Asimismo, estas mil millones de mujeres están desatando un enorme potencial de oportunidades de inversión que están aprovechando algunas de las mayores empresas del mundo. Goldman Sachs, Coca Cola y Google, por ejemplo, son algunas de las compañías que han establecido iniciativas que fomentan el empoderamiento económico de las mujeres.

Esto es un hecho significativo. Alrededor del mundo, las mujeres están a punto de dejar atrás las actividades económicas de subsistencia para pasar a empleos más productivos en sectores como la agroindustria, la manufactura, la sanidad, los medios de comunicación, las tecnologías de la información y la comunicación o la industria hotelera. Las mujeres son un factor importante a la hora de aprovechar el poder del valor añadido que muchos PED necesitan para ascender por la pirámide del desarrollo.

En 2020, unos 870 millones de estas mujeres ya podrían contribuir de forma más importante a la prosperidad de la economía mundial. La mayor parte de ellas, más de 800 millones, procederán de países emergentes o en desarrollo. Esto representa una fuerza transformadora enorme en regiones como África, Asia-Pacífico, América Latina y el Caribe, así como Oriente Medio.

El ITC reconoce que la inversión en las mujeres no es solo una acción justa sino también sensata. Este año, entre los días 2 y 3 de septiembre, el ITC organizará junto a Apex-Brasil la Exhibición y Foro de Mujeres Empresarias (WVEF) en São Paulo. Antes, el 1 de septiembre, nuestros asociados, representantes de los gobiernos, de multinacionales y de los círculos académicos se reunirán para la mesa redonda anual de la Plataforma mundial de acción para la contratación selectiva enfocada en las mujeres, una iniciativa que pretende mejorar el acceso a los mercados para las mujeres, incluida la contratación pública.

Actualmente, las empresas en manos de mujeres representan una parte limitada de la contratación del sector privado y tan solo un 1% del público. Este porcentaje tan reducido se debe a una serie de desventajas que tienen frente a sus homólogos masculinos, incluidos la falta de acceso a la información sobre las ofertas y a la financiación, el desconocimiento de los procedimientos de licitación y la incapacidad de producir las cantidades solicitadas.

El ITC seguirá instando a los gobiernos y las empresas a empoderar a las mujeres a través de la contratación y continuará ofreciendo soluciones para mitigar las limitaciones a las que estas se enfrentan. No se trata de caridad sino de asegurar que las empresarias ocupen su merecido puesto en nuestras economías.

Claro que la igualdad de género es indispensable en todas las áreas: sanidad, educación, empleo y política. Para el ITC, la prioridad es garantizar que las empresarias y las empresas en propiedad de mujeres tengan los mismos derechos. Mediante esto, aseguramos que más personas tengan acceso a sanidad, educación y empleos decentes. Y al garantizar la igualdad de las mujeres en el mundo empresarial, ayudamos a sacar a un mayor número de personas de la pobreza.