Features

Desarrollo económico, reducción de la pobreza y conservación de la biodiversidad

3 julio 2013
ITC Noticias
Examinar el vínculo entre el comercio internacional y el desarrollo sostenible, a fin de crear economías más verdes y mejorar los medios de subsistencia

En 1987, la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (Comisión Brudtland) definió el desarrollo sostenible como ‘el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades’. No fue hasta 1992 cuando, durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo celebrada en Rio de Janeiro, se introdujo como una visión mundial para el desarrollo. Veinte años más tarde, en la Conferencia Rio+20, que tuvo lugar el año pasado, la comunidad mundial reafirmó su compromiso con dicha visión y lo reflejó, junto a las conclusiones de la conferencia, en un documento llamado El futuro que queremos.

El desarrollo sostenible trata, por encima de todo, sobre el desarrollo humano para la generación presente y para las generaciones futuras, a través de un proceso de transformación económica basada en el uso sostenible del medio ambiente. El eje fundamental del desarrollo sostenible conforma tres esferas conectadas entre sí: la económica, la social y la ambiental, que se deberían promover de forma equilibrada.

El comercio internacional y el desarrollo sostenible están estrechamente vinculados. El primero actúa como el punto de unión entre la producción y el consumo a nivel local, nacional, regional y mundial. La manera en la que se dirige el comercio internacional puede fomentar, mediante la producción, el consumo y el comercio, un proceso de transformación económica, que sea socialmente inclusivo y equitativo, respetuoso con el medio ambiente y sostenible económicamente. De hecho, las cifras de la UNCTAD revelan que, a día de hoy, el comercio internacional ya genera gran parte de los ingresos económicos de los países: en el caso de los países desarrollados, representa alrededor de una quinta parte de los ingresos; y en los PED, un tercio.

El papel que desempeña el comercio internacional en el desarrollo ha sido reconocido por la UNCTAD desde su creación en 1964, y fue reafirmado recientemente en la UNCTAD XIII, celebrada en 2012, donde los Estados Miembros adoptaron el Mandato de Doha, que pone de relieve que la transformación económica encabezada por la globalización debería centrarse en un desarrollo enfocado en las personas, inclusivo y sostenible. La posible contribución del comercio internacional al desarrollo sostenible también se pone de manifiesto en diferentes acuerdos multilaterales sobre medio ambiente y convenciones sobre derechos humanos.

Desafíos actuales y futuros

Durante las dos últimas décadas, hemos podido presenciar cambios radicales en los ámbitos social, económico y ambiental. La economía mundial ha crecido aproximadamente en un 170%, la población mundial ha pasado de unos 5.000 millones a 7.000 millones, y el PIB per cápita se ha multiplicado por dos: de unos $EE.UU. 4.500 a más de $EE.UU. 9.000. Todo esto ha contribuido a un aumento en el consumo de las empresas y las personas, lo que ha supuesto, a su vez, una mayor presión sobre el medio ambiente.

El cambio climático es una amenaza importante que agrava los problemas existentes, como la desertificación o la pérdida de la biodiversidad. La actividad humana ha incrementado la concentración de GEI, que ya están cambiando el clima. Las principales instituciones de investigación, como el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, predicen que la temperatura global podría aumentar entre 2°C y 6°C de aquí al año 2100. El cambio climático tendrá un impacto significativo sobre el medio ambiente, la economía y la sociedad. La escasez, cada vez mayor, de recursos naturales como el agua, la biodiversidad, las selvas tropicales, los peces, los campos de cultivo y numerosos metales y minerales, requiere que nos centremos en un uso sostenible. La constante liberación de contaminantes nocivos de la minería, la producción, las aguas residuales, la energía, el transporte y la agricultura continúa siendo un problema que afecta a los ecosistemas y a la salud humana.

Más de 1.000 millones de personas viven todavía en una situación de pobreza extrema. Si se tienen en cuenta los datos que figuran a continuación, resulta obvio que debemos mejorar el acceso a servicios básicos como la electricidad, el agua, la vivienda, el transporte, las comunicaciones, la sanidad y la educación.

  • Más de 800 millones de personas en todo el mundo no tienen acceso a agua potable.
  • Más de 2.600 millones de personas no tienen acceso a una sanidad básica.
  • Alrededor de 70 millones de niños en edad escolar no están escolarizados.
  • Tan solo el 23% de la población de los PMA tiene acceso a electricidad.
  • Se estima que solo el 31% de las personas de los PED tenía acceso a internet en 2011.

La crisis financiera y económica mundial de 2008 reveló el alcance de la vulnerabilidad económica a la que están expuestos los países dentro de una economía mundial cada vez más interdependiente. La crisis ha sido responsable de la pérdida de ocho millones de empleos en todo el mundo. Los precios de las materias primas, como el petróleo, los alimentos o los metales, se volvieron muy volátiles. Las malas condiciones económicas han aumentado el riesgo de inestabilidad social, mientras que el aumento de la deuda pública en los países desarrollados ha socavado la recuperación económica. Además, la ayuda oficial al desarrollo se encuentra en un 0,31% de los ingresos nacionales combinados de los países desarrollados, muy lejos del esperado 0,7% esperado por las Naciones Unidas; tan solo cinco países han alcanzado o sobrepasado este objetivo. Los flujos de comercio internacional, que habían crecido de forma constante desde el año 2000, redujeron su volumen en más de un 11% en 2009, como resultado de la desaceleración de la economía mundial. Aunque el comercio internacional se haya recuperado desde entonces, sigue existiendo una preocupación en cuanto a la sostenibilidad de dicha recuperación, especialmente debido a las dificultades económicas que aún existen en la eurozona.

Si ponemos la vista en el futuro, se estima que la población mundial pasará de los actuales 7.000 millones a más de 9.000 millones en 2050. Cerca de 8.000 millones de personas vivirán en países que a día de hoy se encuentran en desarrollo. Por todo ello, el crecimiento económico es necesario para alcanzar niveles más altos de producción mundial y, así, cumplir con las necesidades de esta población cada vez mayor. De hecho, el PIB mundial deberá triplicarse de aquí al año 2050, y más de la mitad deberá proceder de los PED.


Sin embargo, no es suficiente con simplemente ampliar los métodos de producción actuales para apoyar el crecimiento económico ininterrumpido. Ello agotaría los recursos naturales, deterioraría los ecosistemas naturales y aceleraría el cambio climático. El uso de combustibles fósiles y recursos naturales para el crecimiento económico debe reducirse de forma sustancial si queremos mantener la viabilidad de los sistemas naturales y medioambientales. En consecuencia, uno de los principales retos relacionados con el comercio es la creación de mercados más verdes y sostenibles que permitan aumentar los ingresos, generar más trabajo, y mejorar la calidad y disponibilidad de los servicios sociales y de infraestructura, a la vez que reorienten las actividades económicas, con el fin de reducir el agotamiento de los recursos naturales y aumentar el uso de energía renovable con un nivel menor de emisiones de carbono.

El desarrollo sostenible es indispensable. No es un proceso automático, sino que debe ser nutrido, fomentado y regulado. La Iniciativa BioTrade de la UNCTAD (véase a la derecha) es un claro ejemplo de una iniciativa que se puede aplicar para ayudar a los PED a alcanzar un comercio de refuerzo mutuo y objetivos de desarrollo sostenibles. Sin duda alguna, el comercio puede desempeñar un papel esencial en esta transformación, ya que los mercados mundiales son cada vez más verdes y, además, favorecen métodos de producción y consumo basados en la sostenibilidad ambiental y la inclusión social.

Iniciativa BioTrade de la UNCTAD

Desde hace varios años, la UNCTAD trabaja para fomentar el desarrollo y el comercio sostenibles. Un claro ejemplo de ello es su Iniciativa BioTrade. El término biocomercio hace referencia a la recolección, producción, transformación y comercialización de bienes y servicios derivados de una biodiversidad nativa (especies y ecosistemas), de acuerdo con los criterios en materia de sostenibilidad económica, social y medioambiental definidos en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de 1992.

La UNCTAD presentó la Iniciativa BioTrade en 1996, y desde entonces ha recibido el apoyo de los Gobiernos de Suiza (a través de la Secretaría de Estado para Asuntos Económicos), España, los Países Bajos y Noruega, así como de la Fundación de las Naciones Unidas (FNU), por medio del Fondo de las Naciones Unidas para las Asociaciones Internacionales (UNFIP). La Iniciativa promueve el uso comercial de la biodiversidad, según criterios sostenibles, a fin de contribuir a la conservación del ecosistema y mejorar el nivel de vida de las personas, especialmente en los PED. Así, combina la conservación de la biodiversidad nativa en los países ricos en biodiversidad con un uso sostenible de la misma para el comercio internacional, de acuerdo con los Principios y Criterios de BioTrade definidos conjuntamente por la UNCTAD, asociados y profesionales de la materia a nivel nacional. Dichos principios ofrecen un marco integrado para hacer frente a los objetivos de conservación, uso sostenible, y reparto justo y equitativo de los beneficios, tal y como se refleja en la Convención sobre la diversidad biológica, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), los resultados de Rio+20 y otros acuerdos multilaterales sobre medio ambiente relacionados con la biodiversidad.

Como parte de esta iniciativa, la UNCTAD, junto con sus asociados, ofrece estudios, elabora directrices y lleva a cabo actividades de creación de capacidad en los países. Ha desarrollado materiales de formación, así como un curso de aprendizaje electrónico sobre biocomercio y el desarrollo de la cadena de valor. Además, ha celebrado el Congreso mundial sobre BioTrade, cuya primera edición tuvo lugar en 2010, en Rio+20. Dicho Congreso sirvió de plataforma para que las partes interesadas en el biocomercio intercambiaran sus experiencias, y facilitó la cooperación para la aplicación de prácticas sostenibles, con el objetivo de que los sectores basados en la biodiversidad sean más verdes. La Iniciativa BioTrade ha concentrado sus esfuerzos en el comercio de bienes y servicios basados en la biodiversidad específicos. Entre ellos, se incluyen:

  • Ingredientes y productos alimentarios naturales - frutas, cereales, granos, tubérculos, frutos secos, cacao, pescado, mermeladas, dulces y snacks, gelatina, pulpas de fruta y zumos, especies y salsas, tés e infusiones, y suplementos alimentarios.
  • Ingredientes y productos farmacéuticos naturales - extractos e infusiones de plantas medicinales, y medicamentos naturales.
  • Comercio de la fauna silvestre - Algunos ejemplos: especies de los Anexos II y III de la CITES, donde se incluyen productos de serpiente y cocodrilo, y mariposas.
  • Flores y foliage - heliconias y otras flores tropicales.
  • Artesanía - muebles, objetos decorativos, joyas y prendas de vestir.
  • Turismo sostenible - ecoturismo, turismo basado en la naturaleza y observación de aves.

Dieciocho países de Asia, África y América Latina han aprovechado las oportunidades de comercio e inversión derivadas de la Iniciativa BioTrade de la UNCTAD. Dichas oportunidades constituyen una fuente potencial de trabajo e ingresos, diversificación de las exportaciones y desarrollo rural, tanto para la población como las PYME y las organizaciones multinacionales involucradas en el sector. En 2010, las actividades de biocomercio aportaron beneficios directos a más de 38.000 colectores, ganaderos, cazadores, agricultores y productores. Además, más de 20 millones de hectáreas fueron gestionadas de forma sostenible por las organizaciones beneficiarias que trabajaban en la Iniciativa BioTrade. De hecho, sus ventas llegaron a los $EE.UU. 2.300 millones en 2011, lo que supuso una tasa de crecimiento anual del 14% con respecto al año anterior. La Iniciativa ha trabajado en Europa y en los Estados Unidos para facilitar la importación de los productos y servicios de BioTrade desde los PED. Durante aproximadamente 20 años, la Iniciativa BioTrade ha ido mejorando el nivel de vida de las comunidades locales y rurales de los PED a través de la creación de beneficios no sólo económicos, sino también sociales y medioambientales.