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Crear comunidades de start-ups

15 abril 2013
ITC Noticias
El papel que desempeñan los líderes y los contribuyentes a la hora de crear una nueva revolución de start-ups para apoyar a los empresarios de todo el mundo

En la actualidad, todo el mundo habla de iniciativa empresarial y la idea de crear una comunidad de start-ups en cada ciudad del mundo se ha puesto muy de moda. Antes se pensaba que las comunidades de start-ups sólo podían existir en lugares como Silicon Valley y Boston, pero yo siempre me opuse a esa creencia. Considero que las start-ups pueden nacer en cualquier parte, y que cada ciudad necesita una comunidad start-up. De hecho, cada ciudad fue, en su día, una start-up en sí misma. Una persona se transladó a un lugar específico de este planeta y decidió crear una ciudad. Si cada ciudad fue, en su día, una start-up, ¿cómo no van a poder apoyar una nueva comunidad de start-ups?

Desde que comencé mi primera compañía en Boston, en 1987, he participado en la creación de nuevas empresas, como empresario, inversor providencial y de capital de riesgo. Cuando me mudé a Boulder en 1995, hacer negocios aquí no estaba entre mis planes; me dedicaba a viajar de Boston a Nueva York, San Francisco y Seattle, donde invertía mi propio dinero como inversor providencial.

Un año después de haberme mudado a Boulder, me di cuenta de que había pasado a formar parte de una comunidad de start-ups increíble que estaba creciendo cada año de una manera constante. Seguí viajando a Boston, Nueva York, San Francisco y Seattle y realizando inversiones allí, pero empecé a fijarme en otros sitios como Austin, Chicago, Dallas y Portland. Aun cuando el estallido de la burbuja de internet entre 2001 y 2003 tuvo un gran impacto en la iniciativa empresarial, en 2003 ya se estaban empezando a crear muchas nuevas empresas de tecnología y, en 2007, el movimiento de la Web 2.0 ya se estaba convirtiendo en una realidad.

La crisis económica mundial de 2008 debilitó a numerosas empresas y gobiernos de todo el mundo, pero muchos empresarios no se dieron cuenta porque estaban muy ocupados creando nuevas empresas. En 2010, todos los que llevábamos haciendo esto desde hace tiempo vimos que algo especial estaba ocurriendo. Los sistemas jerárquicos históricamente empleados en las empresas fueron sustituidos rápidamente por un modelo de red. En lugar de tener que pedir permiso para hacer algo, ponerse en contacto con alguien o trabajar en una tarea en particular, tal y como sucede en la mayoría de los sistemas jerárquicos, los empresarios trabajaban casi completamente fuera de este modelo, a través de una gran red un tanto caótica. Las jerarquías han existido desde el principio de la humanidad y seguirán prevaleciendo especialmente en los gobiernos, los mundos académico, militar y religioso, y las organizaciones; no obstante, las empresas se están adaptando cada vez más rápido al modelo de red. Las start-ups, los empresarios, y las comunidades de start-ups ya viven y trabajan en el marco de dicho modelo.

En el verano de 2012, escribí Comunidades de start-ups: cómo crear un ecosistema emprendedor en su ciudad, a fin de explicar lo que estaba ocurriendo, lo que yo había vivido en los últimos 17 años, y cómo se podían crear comunidades de start-ups en cualquier ciudad. Definí cuatro principios que recogen lo que ha acabado siendo una increíble comunidad de start-ups en Boulder. A estos cuatro principios los llamo la Tesis de Boulder:

    1. Los nuevos empresarios deben ser los que lideren la comunidad de start-ups. Según mi criterio, existen dos categorías de miembros en una comunidad de start-ups: líderes y contribuyentes. Ambos son absolutamente importantes, pero desempeñan papeles muy diferentes. Los líderes deben ser nuevos empresarios, y es necesario que haya bastantes en la comunidad, al menos una media docena. El resto de los participantes (gobiernos, academia, grandes empresas, capitalistas de riesgo, inversores providenciales, abogados, contables y otros proveedores de servicios) son los contribuyentes. Los contribuyentes apoyan las actividades de la comunidad de start-ups, pero no pueden liderar o controlar dicha comunidad. Si lo hacen, la comunidad no llegará a ninguna parte. Y si no existe un número suficiente de líderes emprendedores, no se pueden llevar a cabo avances sostenibles.
    2. Los líderes deben hacer un compromiso a largo término. Al igual que sucede con las start-ups, se necesita mucho tiempo para desarrollar una comunidad de start-ups. Los líderes tienen que adoptar al menos una visión a 20 años y querer trabajar día tras día, tanto en sus negocios como en el desarrollo de la comunidad. Si no están dispuestos a seguir más allá de un corto periodo de tiempo, como en el caso de los dos a cuatro años de gobierno, el ritmo anual o trimestral seguido en las grandes empresas o las oscilaciones regulares de la macroeconomía, la comunidad de start-ups acabará desapareciendo.
    3. La comunidad de start-ups debe ser inclusiva y aceptar a cualquier persona que desee participar en ella. La idea de tener un mentor, o ‘dar antes de recibir’, y ser inclusivo es fundamental para el éxito de cualquier comunidad de start-ups. Entrar a participar en la comunidad debe ser fácil, independientemente del perfil de la persona: un contribuyente o un líder, un nuevo empresario, un empresario potencial, un estudiante, alguien que se acaba de mudar a la ciudad o alguien que ha vivido ahí toda su vida.
    4. La comunidad de start-ups tiene que organizar actividades de forma continua que sean atractivas para todos los perfiles. Aunque la ceremonia para la entrega de premios al empresario del año que se celebra anualmente o los grandes eventos para el establecimiento de redes de contacto están bien, no son suficientes (ni tan importantes) en el contexto de la creación de una comunidad de start-ups. Lo que verdaderamente se necesita es realizar actividades y eventos de manera regular que engloben a todo el mundo, desde empresarios potenciales hasta nuevos empresarios, pasando por empresarios con experiencia y todos los demás contribuyentes.

    El 2012 fue un año increíble para las start-ups, dado que se crearon numerosas empresas, y muchas otras creadas a lo largo de la última década crecieron todavía más. Cada vez más personas saben y comprenden cómo crear nuevas comunidades de start-ups, y el compromiso de los empresarios para involucrarse en un viaje a tan largo plazo (en lugar de trabajar para obtener beneficios a corto plazo) es también cada vez mayor. El proceso sigue sin estar muy claro, al igual que en el caso de la iniciativa empresarial, pero estoy seguro de que una nueva revolución de start-ups ha comenzado.