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Coaching para él éxito de las exportaciones: Ayuda a Mongolia y otros países en desarrollo para que establezcan empresas turísticas sostenibles

27 julio 2011
ITC Noticias

En Mongolia, el Centro Neerlandés de Promoción de las Importaciones Procedentes de los Países en Desarrollo, ayuda a empresas locales a aprovechar su entorno y su patrimonio incomparables para construir un turismo lucrativo y sostenible ofreciendo a los visitantes experiencias sin parangón.

Cuando se planifican vacaciones, Mongolia no es el primer destino que viene a la mente. Este enorme país se liberó de la influencia soviética hace solo unos 20 años y aún está en vías de establecer una economía de mercado. El clima suele ser riguroso y la temporada turística dura apenas dos meses y medio. El nombre de Genghis Kan, con mucho el mongol más famoso, tampoco sugiere una cálida bienvenida.

La otra cara de la moneda es la experiencia singular que espera a los visitantes, pues Mongolia apela a turistas de mente abierta en busca de enormes espacios naturales y una vida simple. En muchos casos encuentran alojamiento en comunidades locales y van a lugares apartados donde pasan semanas o incluso meses, pero por desgracia, suelen gastar lo menos posible y, como es obvio, eso no contribuye al desarrollo económico.

Patrimonio viviente

Damba Gantemur, Presidente del Centro de Desarrollo Sostenible del Turismo de Mongolia, reconoce que hasta hace poco, el turismo era un sector verticalista con una ineficiente cadena de valor. No obstante, ve un brillante futuro para el sector. ‘Somos un pueblo tradicionalmente nómada, por lo cual, tenemos una concepción natural de la sostenibilidad que incide en nuestra vida diaria. Si esa mentalidad se adoptara en el turismo sería beneficioso para turistas y anfitriones,’ explica. A su entender, mejores estructuras de gestión y una mayor transparencia atraerán visitantes de todas partes. ‘Mongolia difiere mucho de los países que la rodean. Los turistas no vienen para ver edificios antiguos. Este país es un patrimonio viviente.’

Prosigue diciendo que en el plano económico, el país depende esencialmente de sus recursos naturales. ‘Tenemos minerales de todo tipo y producimos mucha lana de cachemir. Creo que el turismo puede contribuir al mantenimiento y fortalecimiento de las comunidades de pastores. En Ulán Bator, nuestra capital, el impacto de la urbanización se hizo sentir, pero en verano, muchos responden al llamado de las estepas.’

De hecho ese llamado, junto con los de bosques, desiertos, montañas y otros paisajes prístinos, así como los miles de caballos en libertad son los que dan al turista la impresión de seguir las huellas del Gran Genghis Kan y el Sr. Gantemur sabe muy bien que es un argumento de venta para el turismo. ‘Tenemos que preservar los paisajes y las actitudes culturales de Mongolia al tiempo que propiciamos un consumo sostenible y para que así sea, los operadores turísticos de Europa necesitan ayuda de asociados locales.’

Sostenibilidad de la cadena de valor

El propio Sr. Gantemur es un importante asociado local, no solo para operadores turísticos particulares, sino también para organizaciones que facilitan el turismo como producto de exportación. Una de ellas es el Centro Neerlandés de Promoción de las Importaciones Procedentes de los Países en Desarrollo (CBI por su sigla en inglés), agencia del Ministerio de Asuntos Exteriores de los Países Bajos. Para lograr la sostenibilidad de la cadena de valor del sector turístico de Mongolia, el pasado mes de noviembre el CBI organizó una conferencia en Ulán Bator. ‘Inicialmente, no se tenían muchas ganas de trabajar juntos,’ comenta Wim van Heumen, gerente del Programa de coaching para las exportaciones (ECP por su sigla en inglés). ‘Había mucha competencia, pero Mongolia estaba preparada para un cambio cultural. En el siguiente curso de formación, que se impartió en Rotterdam, trazamos un plan de acción y acogimos a 19 empresas relacionadas con viajes y 40 participantes del gobierno y organizaciones de apoyo empresarial.’

En el marco del ECP no se escatiman esfuerzos para crear una red de operadores turísticos de Europa y Mongolia, así como un número creciente de viajeros particulares. Hace poco, todas las partes interesada firmaron un Memorando de Entendimiento en el que prometen lograr que el turismo sea un sector emprendedor y dinámico. El Sr. Van Heumen considera que fue un paso importante en la buena dirección. ‘El CBI está allí solo para apoyar y facilitar. El propio sector tiene que tomar las riendas. Los operadores turísticos deberían dirigirse a su gobierno y presentarse juntos al resto del mundo. Si esperan que nosotros abramos el camino, el programa no funcionará.’ Aun así, el confía en que sí funcione y que cuando termine en 2014, Mongolia haya obtenido ingresos turísticos adicionales de la Unión Europea por valor de €1 millón a €1,5 millones.

Además, el Sr. Van Heumen se enorgullece de la trayectoria del CBI en el turismo. ‘El 95% de los 44 países que participaron en el programa anterior, hoy hace negocios regularmente con operadores turísticos de los Países Bajos.’ En la nueva edición, el ECP contará con la pericia de una docena de profesionales del turismo de temporada, basados en seis mercados meta de Europa. Meses atrás, cuando los operadores turísticos vinieron a los Países Bajos para asistir a un curso de formación de una semana, a cada participante se le asignó un instructor experto que le enseñó a trabajar en forma estratégica y estructurada.

Capacitación

El CBI creó el ECP para fortalecer la posición competitiva de exportadores de países en desarrollo en el mercado europeo a fin de que las exportaciones sean sostenibles. El programa se centra en capacitar a empresas en gestión interna y cumplimiento de los requisitos de acceso al mercado europeo. La capacitación se estructura en módulos para entrevistar y seleccionar a las empresas participantes, elaborar planes de acción para mejorar su operación, ayudarles a reforzar su capacidad exportadora, impartirles formación en marketing del sector en cuestión y apoyarlas para que entren exitosamente en mercados europeos y regionales. Eso se logra invitando a los participantes a ferias de comercio internacional, misiones de compradores, actividades de empresa a empresa y otras.

Dividido en agricultura, productos de consumo, industria y servicios, el ECP ya facilitó la entrada en mercados europeos de centenares de empresas de todas partes del mundo. En el actual ECP para el turismo participan 36 países de Asia, África, Centroamérica, Sudamérica y los Balcanes. Las 280 seleccionadas son pequeñas o medianas empresas (PYME) y la mayoría del sector turístico. La posición competitiva de esas PYME exportadoras no solo se refuerza mediante intervenciones directas del ECP, pues el CBI ofrece un método coherente e integrado que comprende mejorar el desempeño de instituciones de apoyo al comercio para que sirvan mejor a PYME exportadores, asesorar a compradores europeos sobre estrategias de suministro y a los gobiernos sobre oportunidades de mercado, así como dar a conocer a formuladores de políticas del Norte la repercusión de la política de comercio en las PYME. Esas intervenciones se complementan ofreciendo inteligencia de mercado sobre los mercados meta de Europa.

Programa integrado

De hecho, el ITC y el CBI tienen mucho en común, pues ambos ayudan a países en desarrollo a aumentar las exportaciones con miras a reducir la pobreza y también hacen hincapié en que el desarrollo que fomentan sea sostenible. Por muchos años, el CBI fue titular del presupuesto del aporte de los Países Bajos al ITC y, desde 2005, ambos fueron asociados oficiales más de una vez. En 2009 firmaron un nuevo acuerdo de asociación (NTFII) para realizar proyectos comunes en Senegal, Kenya, Sudáfrica, Yemen, Bangladesh y Uganda.

Agente de conocimientos

Desde su fundación de 1971 el CBI ha hecho mucho y a comienzos de su quinta década cuenta con 60 efectivos de personal, una red mundial de 250 expertos y una cartera de pedidos por valor de €150 millones de aquí a 2015. Aplicando un enfoque integrado en el ejercicio de su rol de agente de conocimientos, siempre que es posible, se asegura que sus programas incluyan a organizaciones de apoyo empresarial y órganos gubernamentales. Gracias al CBI e instituciones de países en desarrollo que llegan a la Unión Europea crece en forma sostenida.