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Cincuenta años fomentando el comercio para el desarrollo

1 julio 2014
ITC Noticias
Un panorama internacional cambiante también implica cambios en la ayuda al desarrollo, según afirma el Secretario General de la UNCTAD Mukhisa Kituyi.

En 1964, cuando se fundaron tanto la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) como el Centro de Comercio Internacional (ITC), el mundo era distinto en muchos sentidos. El comercio ayudó a perpetuar la clara distinción entre el Norte y el Sur que ya existía antes de la descolonización. Los países recientemente independizados dependían de las exportaciones de materias primas a sus antiguas colonias e importaban de estas bienes manufacturados con un alto valor añadido.

En el momento en que los Estados Miembros de las Naciones Unidas se reunieron en Ginebra para celebrar la UNCTAD I, dichos países trataron de tomar el control sobre su desarrollo. Muchos contemplaron el comercio como un medio prometedor para conseguirlo. Querían disponer de un foro donde se pudieran reunir los países ricos con los países desfavorecidos para entablar un diálogo sobre cómo abordar los desequilibrios económicos internacionales, nivelar el terreno de juego y garantizar que los PED no estén para siempre marginados de la economía mundial, pero también querían beneficiarse de los beneficios del comercio.

Con la fundación de la UNCTAD, los Miembros de las Naciones Unidas adoptaron una perspectiva del desarrollo inclusiva y con miras al futuro. Buscaban hallar 'un sistema más eficaz para la cooperación económica, donde la división entre las áreas ricas y pobres desapareciera, y todos alcanzaran la prosperidad.

Desde aquella primera conferencia ministerial, las ideas y políticas concebidas y negociadas en la UNCTAD han ayudado a conseguir que el mundo se centre en las necesidades y prioridades de los PED. En el área del comercio, por ejemplo, la idea de ofrecer un trato preferencial a las exportaciones de los PED se remonta a la UNCTAD I. Esto resultó en el Sistema Generalizado de Preferencias (SGP), que más adelante era reconocido en el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio. Llegó en un momento en el que los aranceles eran de media cinco veces más altos que ahora y donde las negociaciones comerciales previas se centraban sobre todo en productos que eran de interés para los países desarrollados.

Estaba claro que los PED necesitaban ayuda, entre ellos información y asesoramiento, para poder beneficiarse de las oportunidades que ofrece el comercio y asegurar que estas oportunidades se traduzcan en verdaderos logros de desarrollo. Como parte del esfuerzo por crear este tipo de capacidades, la UNCTAD y el GATT unieron sus fuerzas para crear el ITC.

Durante los años siguientes, la UNCTAD y el GATT han ayudado a promover el desarrollo económico, tanto de forma individual como conjunta. Al centrarse en los exportadores, comerciantes y responsables de la promoción del comercio, el ITC ha sido vital a la hora de establecer conexiones con la comunidad empresarial, especialmente con las PYME que son importantes para crear la capacidad productiva de los PED.

La innovación que la UNCTAD aplica al pensamiento, a la investigación, así como al análisis ha contribuido para informar y dar forma al programa mundial de desarrollo. Esto, junto a la generación de consenso y la cooperación técnica, ha ayudado a promover las capacidades nacionales para fomentar el desarrollo comercial y económico. Además de dar vida al SGP, la propuesta de la UNCTAD de que los países donantes destinaran el 0,7% de sus ingresos nacionales brutos a la ayuda para el desarrollo se tradujo más tarde en uno de los compromisos de los ODM. El llamamiento de la UNCTAD por aliviar la deuda de los PED se convirtió en la base de la Iniciativa para el Alivio de la Deuda Multilateral. Asimismo, la UNCTAD fue uno de los primeros organismos de las Naciones Unidas que dirigió la atención a desafíos específicos a los que se enfrentan los países menos adelantados, conocidos actualmente como PMA.

El mundo de hoy es muy distinto al de 1964. La división entre el Norte y el Sur, así como entre el Este y el Oeste, ha disminuido. Algunos PED se han convertido en operadores mundiales y otros han evolucionado económicamente. Por otro lado, algunas naciones industriales han sufrido prolongadas crisis, y otros PED siguen marginados de la economía mundial. Todos nos enfrentamos a grandes retos en materia de finanzas, seguridad alimentaria, cambio climático, desigualdad y pobreza.

El trabajo de la UNCTAD ha evolucionado para adaptarse a este nuevo panorama internacional en el que encontramos, por ejemplo, problemas relacionados con las inversiones, la cooperación Sur-Sur el comercio y el género, la inestabilidad financiera o el cambio climático. En este contexto, parece propicio que el 50 aniversario de la UNCTAD y del ITC se celebre cuando la comunidad internacional está elaborando el programa de desarrollo sostenible posterior a 2015.

Desde que ocupé mi cargo en septiembre de 2013, mi prioridad ha sido reforzar la contribución de la UNCTAD a este impulso en pro del desarrollo, que es sostenible tanto en términos económicos como medioambientales. Apoyamos el trabajo que se está realizando en Nueva York para establecer objetivos de desarrollo sostenibles y esperamos que se intensifique.

La UNCTAD se centrará cada vez más en las investigaciones, propuestas de políticas, negociaciones intergubernamentales y cooperaciones técnicas para encontrar formas de traducir los objetivos de desarrollo sostenibles en progresos reales y mejorar los medios de vida de las personas, especialmente de aquellas que siguen viviendo en la pobreza. Estamos convencidos de que el comercio es uno de los medios que pueden ayudarnos a conseguirlo. Recientemente reforzamos nuestra colaboración con el ITC, a fin de ayudar a los países a poner en práctica el Acuerdo de Facilitación del Comercio de la OM C que se firmó en Bali, Indonesia, en 2013. Estamos deseando seguir trabajando con el ITC durante muchas décadas.