Especiales

Banco Asiático de Desarrollo: Energía para todos

21 julio 2011
ITC Noticias

En la consecución del objetivo de crecimiento inclusivo de la 'Estrategia 2020' del Banco Asiático de Desarrollo, la iniciativa Energía para Todos promueve nuevos métodos para ampliar el acceso de los pobres a la energía. 

En Asia y el Pacífico, más de 800 millones de personas aún no tienen acceso a la electricidad y unos 1.800 millones dependen de combustibles de biomasa como madera, estiércol y residuos de cultivos para cocinar y calentarse. Además de la desventaja que supone el tiempo y el esfuerzo que requiere recolectar materiales de biomasa, lo que socava la capacidad de los pobres de participar en actividades generadoras de ingresos, esa dependencia tiene consecuencias nocivas para la salud.

El Banco Asiático de Desarrollo (BAsD) abordó el problema presentando la Iniciativa Energía para Todos y, junto con organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, en estos últimos años financió programas en Sri Lanka, Viet Nam, Filipinas y Bhután que ofrecen a los pobres algo más que energía.

Facilitando el acceso a una energía limpia y ofreciendo más oportunidades de ganarse el sustento gracias a la educación, la salud y la seguridad, esos programas ponen de relieve el acierto de potenciar a las comunidades mediante el desarrollo.

ESTUDIO DE CASO
PRÉSTAMOS PARA CONECTARSE - Sri Lanka 

En Sri Lanka, disponiendo de una subvención de $EE.UU. 1,5 millones del Fondo Japonés para la Reducción de la Pobreza (JFPR por su sigla en inglés), el BAsD trabajó para ofrecer mayor acceso a la electricidad a los pobres del país. Aportando capital emitido por vendedores de microfinanciación, la subvención ‘Fondo de Energía para los Pobres’ del JFPR se destinó a neutralizar el alto costo inicial de conectar los hogares a la red eléctrica y, entre 2004 y 2009, el fondo rotatorio permitió procurar electricidad a 15.000 hogares.

Los préstamos se consideran determinantes para que los hogares pobres puedan sufragar el alto costo inicial de la conexión. En el ámbito de ese proyecto, la empresa nacional de utilidad pública (Ceylon Electricity Board) concedió créditos de instalación para que dichos hogares pagaran por adelantado esa conexión a un precio promedio de 15.000 a 20.000 rupias de Sri Lanka, entre $EE.UU. 130 y $EE.UU. 170. Puesto que se reembolsan en cuotas mensuales durante dos o tres años, los préstamos son asequibles para los pobres como demuestra la tasa de recuperación que asciende al 95%.

Tras el éxito del proyecto inicial, el Gobierno de Sri Lanka solicitó otro préstamo por valor de $EE.UU. 3,5 millones al Fondo Asiático de Desarrollo a efectos de ampliar el Fondo de Energía para los Pobres en el ámbito de un proyecto de $EE.UU. 165 millones, aprobado en 2009 y destinado a mejorar el acceso a energía limpia. La ampliación del fondo de microfinanciación se hará a través de un programa de apoyo al crédito, basado en préstamos para dotar de electricidad a otros 60.000 hogares pobres de aquí a 2016, lo que representa el 8% de los mismos.

 

ESTUDIO DE CASO
LA ENERGÍA MICROHIDRÁULICA ILUMINA UNA ALDEA - Filipinas 

La electricidad sigue siendo inaccesible para muchas comunidades rurales de Filipinas. En la provincia insular de Negros Occidental, región de Visayas, ocho comunidades se benefician de una subvención de $EE.UU. 1,5 millones del JFPR, destinada a suministrarles recursos de energía renovable y centrada en promover el nivel de vida y los medios de subsistencia de sus vecinos. Poniendo el énfasis en la participación y la responsabilización de la comunidad, el BAsD trabajó con Winrock International para instruir a las comunidades locales sobre el funcionamiento y mantenimiento de sistemas hidráulicos.

En Balea, pequeña comunidad del interior de la provincia, se construyó un sistema de energía microhidráulica fluvial de 19KW para llevar electricidad directamente a los hogares. Gracias a exhaustivas consultas con la comunidad, se suministró electricidad a los vecinos que pagaron una sola cuota de afiliación a la cooperativa. El programa tuvo tanto éxito que los vecinos de Calapnsuan, a unos tres kilómetros de distancia, se apresuraron en afiliarse también.

No obstante, a pesar de los éxitos de cada uno de estos programas, el BAsD siguió tropezando con grandes dificultades. En Balea, los retrasos, la gestión precaria y la falta de comunicación entre las partes interesadas, los vecinos y las autoridades locales estuvieron a punto de hacer descarrilar el proyecto.

El BAsD tiene la certeza que invirtiendo constantemente en la participación y la instrucción de sus vecinos, las comunidades locales aceptarán la plena responsabilización del programa.

ESTUDIO DE CASO
BOMBEAR VIDA AL TERRENO - Filipinas 

En Tara, otra aldea de la provincia de Negros Occidental, se instaló una bomba de ariete para ayudar a los agricultores a mejorar el riego. Además de mitigar la escasez de agua estacional, aumentar la producción agrícola y reducir los largos trayectos para procurarse agua, dicha bomba aprovecha la gravedad para enviar agua a grandes distancias, del río Binging a la aldea.         

Forjado mediante la formación de grupos de acción comunitaria, entre ellos la Asociación de Pequeños Agricultores de Tara y un comité del agua, el proyecto conjuga tecnología hidráulica y métodos tradicionales de la agricultura de subsistencia de los aldeanos. Instalada por la Fundación para el Desarrollo Indígena Alternativo, la bomba de ariete viene funcionando desde 2004 y suministró unos 450.000 litros de agua tanto a la aldea como a las fincas circundantes. Al crear entornos propicios para el cultivo, el riego facilitó la siembra de toda una gama de nuevos productos vegetales que captó el interés de mercados comerciales. Citemos el ejemplo de un agricultor local que obtuvo tres cosechas al año en su terreno hasta entonces infértil.

Ahora bien, a pesar de los resultados, conseguir la aceptación y el acuerdo locales en cuanto a la responsabilización de la bomba de ariete fue laborioso.

El BAsD se propone utilizar la inversión y la instrucción permanentes para lograr que las comunidades de la región acepten plenamente el programa y la consiguiente responsabilización.

 

ESTUDIO DE CASO
PROMOCIÓN DEL BIOGÁS - Viet Nam
 

La crianza de cerdos representa el 80% del sector ganadero de Viet Nam y el BAsD puso en marcha un programa para ofrecer mayor acceso financiero a la energía limpia y la seguridad agrícola.

En 2003, el Gobierno de Viet Nam y la Organización Holandesa para el Desarrollo (SNV por sigla en inglés) elaboraron un programa que permite a los granjeros transformar los residuos de los cerdos en energía limpia y eficiente. Aprovechando la tecnología del biogás, unas 60.000 granjas de Viet Nam reciclan residuos potencialmente nocivos y los transforman en energía.

Aunque el programa permitió reducir significativamente los residuos agrícolas, un digestor de biogás cuesta $EE.UU. 500 y es demasiado caro para los granjeros de zonas rurales. De ahí que el BAsD invirtiera $EE.UU. 19 millones en reestructurar el proyecto e incluir una línea de crédito para ellos. Otorgados por sociedades financieras regionales y con un tipo de interés fijo, esos préstamos permitirán que 40.000 hogares y explotaciones rurales se doten de la tecnología del biogás para 2015. Los cerdos producen seis veces más desechos que los seres humanos y ahora los granjeros del país podrán ahorrar enormemente en combustible y reducir hasta 60.000 toneladas, las emisiones de CO2 anuales. 

ESTUDIO DE CASO
LAS MUJERES, PALADINES DE LA ENERGÍA SOLAR - Bhután 

En el reino himalayo de Bhután, la energía es un gran negocio. Casi toda la electricidad generada en el país a partir de energía hidráulica fluvial se vende a la India y la exportación de energía es el mayor componente del PIB de Bhután. No obstante, parte de la población bhutanesa carece de electricidad.

El Gobierno de Bhután se propuso el ambicioso objetivo de electrificar todo el país para 2013, pero una gran dificultad para lograrlo radica en suministrar energía a las aldeas remotas y dispersas por la zona montañosa, porque aunque podrían beneficiarse de la generación local de energía, el aislamiento sigue siendo un problema para el mantenimiento del equipo.

A fin de abordar ambas cuestiones, generación de energía autónoma y conocimiento técnico, el BAsD se asoció con el Barefoot College de la India para elaborar un método propio de electrificación rural sostenible. Gracias a una subvención de $EE.UU. 1 millón del JFPR, se dictaron cursos de electricista a mujeres de determinadas comunidades rurales para que aprendieran a instalar y ocuparse del mantenimiento de baterías y paneles solares fotovoltaicos. Además, el proyecto cubre el costo de sistemas solares domésticos para los hogares de las aldeas seleccionadas, a razón de 15 por aldea en término promedio.

En los tres primeros meses se cumplió con lo previsto: instalar paneles solares en 504 hogares de 46 aldeas rurales y apartadas. Visto que el proyecto sigue creciendo, el BAsD busca soluciones locales de capacitación para potenciar a más comunidades rurales sin separar a las mujeres de sus familias.