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Asia y el Pacífico: listos para modelar y liderar el comercio y el desarrollo sostenible

15 septiembre 2014
ITC Noticias

El gran éxito que han logrado recientemente los países de Asia y el Pacífico a la hora de impulsar el crecimiento y reducir la pobreza refleja la importancia del comercio como un motor de crecimiento. Su rápida integración en la economía mundial a través del comercio, las inversiones y la transferencia de tecnología ha sacado de la pobreza a una media de 42 millones de personas al año desde 1990 (Asia-Pacific Regional MDGs Report 2012/2013 – Asia-Pacific Aspirations: Perspectives for a Post-2015 Development Agenda, ESCAP/ADB/UNDP, 2013).

No obstante, este crecimiento no ha beneficiado a todos por igual; siguen existiendo demasiadas barreras que frenan la inclusión. Los PMA, los PDSL y las economías en transición, en particular, aún se enfrentan a inmensos desafíos para mejorar su comercio.

En la Conferencia Rio+20 de 2012, los líderes mundiales reconocieron el comercio como un medio clave para conseguir el desarrollo sostenible. En este momento de transición entre los ODM y el programa de desarrollo posterior a 2015 basado en la sostenibilidad, debemos hacer más por aprovechar y promover el comercio para el crecimiento inclusivo.

En primer lugar, los gobiernos deben acelerar la creación de un sistema comercial 'abierto, basado en reglas, predecible y no discriminatorio' (ODM 8). Un sistema comercial mundial abierto, equitativo y accesible para todos será la mayor contribución que la política comercial pueda hacer al nuevo programa. La conclusión satisfactoria de las negociaciones comerciales multilaterales de la Ronda de Doha es un prerrequisito para lograr estos objetivos. Los acuerdos alcanzados en el 'Paquete de Bali' en diciembre de 2013 muestran que los acuerdos multilaterales son posibles.

Como primer paso, la OMC ha lanzado su Mecanismo para el Acuerdo sobre Facilitación del Comercio, a fin de ayudar a los PED y PMA a beneficiarse de la facilitación del comercio. Sin embargo, se necesitan mayores esfuerzos para concluir la Ronda de Doha, impulsar el comercio mundial y ofrecer beneficios reales en materia de acceso al mercado para las exportaciones de los PED.

En segundo lugar, los PED necesitan más apoyo para beneficiarse de las oportunidades que ofrecen el sistema de comercio multilateral y los acuerdos comerciales regionales. Muchos países de Asia-Pacífico se enfrentan a obstáculos al comercio y los PMA y los PDSL, en particular, hacen frente a barreras onerosas debido a una infraestructura inapropiada y unas políticas obsoletas. Los costes comerciales para los PMA de Asia-Pacífico pueden duplicar con creces aquellos de otros PED de la región (Informe sobre Comercio e Inversión en Asia y el Pacífico 2013, CESPAP, 2013). Es urgente reducir estos costes y eliminar los obstáculos administrativos innecesarios al comercio y al tránsito. Para ello, se deberán abordar las barreras internas; entre otros, simplificar los trámites aduaneros y las amplias medidas de facilitación del comercio.

Como parte de este impulso más amplio por movilizar financiación para el desarrollo, la APC (la parte destinada a los PED) ha sido, en cierto modo, un medio eficaz para canalizar ayuda y hacer frente a estos problemas. No obstante, la asistencia tradicional no será suficiente: debemos encontrar nuevos modos de utilizar la ayuda para catalizar capital privado, a fin de desempeñar un papel más importante en la diversificación económica y lograr objetivos eficientes.

En tercer lugar, el crecimiento impulsado por el comercio requiere el respaldo de unas políticas adecuadas que aseguren resultados inclusivos. La creciente desigualdad en muchos países resulta preocupante. Si bien el comercio es un poderoso motor de crecimiento, el crecimiento impulsado por las exportaciones se debe complementar con medidas y políticas, así como con una protección social y unas políticas de empleo que hagan que el comercio y las inversiones sean más inclusivas. Son necesarias para frenar la desigualdad, ampliar el acceso a las oportunidades e incluir a los grupos marginados.

Debemos incorporar el comercio en el programa de desarrollo posterior a 2015. Acompañado de un acceso real a la tecnología apropiada y respaldado por capital y recursos intelectuales, así como derechos de propiedad, el comercio ayudará a integrar a las industrias locales en las cadenas de valor mundiales y a crear vastos beneficios económicos.

Aplicar nuestro enfoque de derecho a comerciar, asegurar beneficios equitativos del comercio para los PMA, garantizar que los miembros del G20 cumplan sus promesas de paralizar las medidas proteccionistas y crear redes de producción que generen empleo tendrán un impacto positivo, entre otros, sobre la reducción de la pobreza, la salud y el cambio climático. Las estrategias nacionales de desarrollo sostenible deben crear infraestructuras sostenibles, entornos políticos competitivos y sistemas de facilitación del comercio eficientes para poder lograr un crecimiento sostenible del comercio.

Tras ocupar un lugar céntrico en el comercio mundial, ha llegado la hora de que Asia y el Pacífico nos enseñen a fomentar el multilaterismo para garantizar que el comercio nos ayude a construir el futuro que queremos.