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Aprovechar las oportunidades cambiar vidas

15 abril 2013
ITC Noticias
Preservar la cultura y las competencias tradicionales a través de los negocios comunitarios sostenibles en la República Democrática Popular Lao y el Perú

Aunque hay negocios empresariales de todos los tipos, todos comparten una actitud oportunista: ya sea de forma intencionada o no, todos los fundadores vieron una oportunidad y, con decisión y pasión, tomaron la iniciativa de crear algo nuevo.

Sin embargo, mientras que para algunos empresarios el objetivo final es una recompensa personal, otros lo hacen por razones más amplias y magnánimas. Hablamos con dos de estos profesionales que han creado con éxito empresas sostenibles que benefician a numerosas familias y ayudan a conservar habilidades y culturas tradicionales.

Veomanee Douangdala

Codirectora, Ock Pop Tok Textiles y Living Craft Centre, República Democrática Popular Lao

FC: Cuéntenos un poco sobre su empresa
VD: Ock Pop Tok comenzó siendo un fabricante y minorista de textil, pero también tenemos un centro de textil llamado Living Craft Centre, donde la gente puede aprender técnicas de tejido, una pequeña cafetería y un hotel. Fundé la empresa en el año 2000 junto a un amiga inglesa. Crecimos juntas y yo le enseñé a tejer; recuerdo que le gustaba mucho y pensamos que quizá a otros occidentales también les interesaría aprender a tejer y comprar textiles laosianos hechos a mano. Quisimos crear un negocio que fuera novedoso y diferente que siguiera conservando la identidad y la cultura de Laos. Nos pareció una buena manera de apoyar a los locales, crear productos que nos gustan y desarrollar un negocio sostenible. Comenzamos siendo una empresa muy pequeña, pero ya contamos con 40 tejedores que trabajan a jornada completa y casi el mismo número que trabaja a media jornada tejiendo bufandas, alfombras, mantas y otros textiles para el hogar.
Nuestra empresa también cuenta con un lado sin ánimo de lucro llamado Village Weaver Projects, que fundamos en 2006. Crea oportunidades económicas para los artesanos de las zonas rurales, a través de formación y turismo ecológico, y mostramos sus diseños para que las personas puedan contemplar la diversidad y belleza de los productos de Laos. Es una ONG, pero funciona siguiendo los principios del comercio justo.

FC: ¿A qué retos profesionales han tenido que enfrentarse?
VD: Cuando Ock Pop Tok comenzó a crecer, sentimos como si estuviéramos perdiendo un poco el control; contábamos con personas de muchos pueblos que producían textiles para nosotras, pero el mercado cambia y no siempre es fácil vender los productos. Eran tantas las personas que dependían de nosotras que sentíamos muchísima presión. Por esta razón, en 2005, creamos el centro de artesanía. En él podíamos mostrar mejor cómo se fabrican los productos, lo que fomenta las ventas. Cuando la gente ve todo el trabajo que supone crear un producto, lo valora más. Exportamos a los EE.UU., Singapur, Japón y a otras partes de Asia, pero a veces es complicado desenvolverse en el mercado internacional y hacer frente a la demanda de la venta al por mayor.

FC: ¿Qué apoyo han recibido del ITC?
VD: Soy la presidenta de la asociación artesanal LuangPrabang y el ITC fue uno de los principales patrocinadores del festival de artesanía que celebramos el año pasado, donde lanzamos LuangPrabang como una ‘marca’. Ahora, el ITC apoya a Ock Pop Tok, y a otros siete miembros de la asociación, a fin de que podamos mostrar nuestros productos en Lifestyle Vietnam, que es una gran feria artesanal en Ho Chi Minh. El ITC también nos ayuda a elegir los productos adecuados y preparar las listas de precios, y nos aconseja sobre cómo acercarnos a clientes mayoristas.

FC: ¿De qué logro empresarial están más orgullosas?
VD: Del Living Craft Centre. No es solo para la empresa o los turistas; es para los lugareños y para las personas que vienen a aprender.

FC: ¿Qué planes tienen para su empresa?
VD: Esperamos poder construir un museo de textiles. En el centro contamos con un área de exposición, pero queremos contar con expositores permanentes que muestren la historia y la tradición de los textiles de Laos. Además, queremos apoyar a más comunidades – trabajamos con pueblos de más de 12 provincias, pero nos gustaría trabajar con más y mostrar sus productos.

Wallis Winder

Director General, Amazon Health Products, Perú

FC: Cuéntenos un poco sobre su empresa
WW: En Amazon Health Products trabajamos con productos naturales, principalmente con sacha inchi, que es una semilla que crece en la Amazonía y que tiene un valor nutricional muy alto: es especialmente rica en ácidos grasos omega 3 y proteínas. Se considera un ‘superalimento’ y es cada vez más popular entre aquellos que quieren seguir un estilo de vida saludable. Alrededor de 45 personas trabajan en la empresa; algunos trabajan en la selva con los agricultores y otros en la instalación de procesamiento y manufactura. Producimos diferentes aceites, polvos, suplementos proteicos y frutos secos, y aproximadamente el 90% se destina a las exportaciones, principalmente a América del Norte, pero también a Europa y Asia.

Creé la empresa en el año 2008 junto con un grupo de amigos. Tras graduarnos y trabajar en el extranjero durante unos años, regresamos al Perú y comenzamos a pensar en cómo podríamos influir positivamente en nuestro país. Decidimos centrarnos en la reforestación por los efectos devastadores que la deforestación estaba teniendo sobre el paisaje y la cultura del Perú.
Adquirimos un gran terreno en la Amazonía; era muy barato porque, a pesar de ser rico en nutrientes, estaba descomunicado y no existía una infraestructura de transportes. La idea inicial era salvar la selva, pero después decidimos intentar crear una fórmula de reproducción que rompiera el círculo vicioso que se da en muchas agriculturas de subsistencia.
La mayoría de las personas que viven en la Amazonía son pobres, pero cultivan maíz u otras cosechas que requieren mucha deforestación y, además, venden sus cultivos a precios muy bajos. Nuestra misión era crear un producto que se pudiera cultivar en la Amazonía de forma sostenible y que beneficiara tanto a los agricultores como a la selva. Mientras que el maíz se vende a $EE.UU. 0,20 el kilo y requiere mucha tierra para crecer, el agricultor podrá vender el sacha inchi por $EE.UU. 5 el kilo, y este crece en un entorno natural.

FC: ¿A qué retos profesionales ha tenido que enfrentarse?

WW: No todas las comunidades están preparadas para trabajar con empresas como la nuestra. Además, cuando invertimos en una comunidad y les revelamos los beneficios de nuestra investigación sobre cómo cultivar cosechas más sostenibles – algo que descubrimos tras muchas pruebas, errores e inversiones – , existen intermediarios y especuladores que quieren ofrecer precios mínimamente más altos. Esto significa que debemos adoptar un enfoque a largo plazo en cuanto a los beneficios y la estrategia, e invertir mucho tiempo en establecer vínculos sólidos con los agricultores.
A pesar de ello, el esfuerzo merece la pena: actualmente trabajamos con más de 1.000 familias y resulta gratificante ver que se benefician de este método de cultivo más sostenible y rentable. Están comenzando a construir sus casas con ladrillos y cemento, y cuentan con servicios básicos como electricidad y agua potable; se trata de cosas simples, pero a medida que mejore su nivel de vida, podrán dedicar más tiempo a otras actividades beneficiosas como la educación.

FC: ¿Qué apoyo ha recibido del ITC?
WW: Hemos participado en los talleres de formación del ITC, que nos han ayudado con la comercialización de la empresa y nos han enseñado a acceder a nuevos territorios. El ITC me ayudó a viajar a California para reunirme con posibles compradores y forjar relaciones con empresas estadounidenses. La amplia red de contactos del ITC permite contactar las personas adecuadas e interesadas en hacer negocios con nosotros.

FC: ¿De qué logro empresarial está más orgulloso?
WW: Estoy orgulloso del crecimiento de nuestra empresa, ya que, en 2010, cuando comenzamos a exportar, nuestras ventas pasaron de $EE.UU. 5.000 anuales a $EE.UU. 100.000, y el año pasado vendimos productos por un valor de $EE.UU. 1 millón. Sin embargo, de lo que más orgulloso me siento es de los cambios positivos que están viviendo los agricultores y sus familias. Esto es lo que hace que este trabajo sea gratificante.

TF: ¿Qué planes tiene para su empresa?
WW: Esperamos experimentar un mayor crecimiento y desarrollo comunitario. Hemos comenzado a crear ‘granjas escuela’ que ayudan las comunidades granjeras a planificarse con tiempo para la estación de lluvia y aprender dónde construir su centro comunitario.