Features

Aprovechar el potencial de las mujeres para un futuro mejor

15 septiembre 2014
ITC Noticias

 

La adopción de la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas en 2000 fue un punto decisivo para el desarrollo internacional. Desde entonces, los ODM han servido para movilizar ayuda internacional para el desarrollo humano en una serie de áreas claves.

No obstante, informes de progreso sobre los ODM recientes muestran que aún queda mucho por hacer, especialmente cuando se trata de comercio y economía. Por ejemplo, el Objetivo 3, promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer, se centra en la educación y el liderazgo pero no tanto en los retos a los que se enfrentan las mujeres como participantes económicos. La distribución de los beneficios del comercio repercute enormemente en el crecimiento económico nacional.

La OCDE ha descubierto que se pueden determinar los verdaderos beneficiarios del comercio según el grado de apertura del comercio, la naturaleza y secuencia de las políticas comerciales, la capacidad productiva existente, y la estructura de la economía (Trade and Gender: Issues and Interactions, 2005). El Objetivo 8 identifica la discriminación como una restricción al comercio inclusivo pero no aborda la desigualdad de género. Los gobiernos, las agencias de la ONU, la sociedad civil, los activistas, los académicos y los expertos están uniendo sus fuerzas para dar forma al marco de desarrollo posterior a 2015. Existe un amplio consenso de que desatar el potencial económico y político de las mujeres será vital para el éxito del nuevo programa.

Es esencial abordar la naturaleza del comercio internacional. Estudios sobre mujeres y comercio en Angola, Gambia y Lesotho realizados recientemente por la UNCTAD muestran que mientras los hombres se distribuyen de manera bastante equilibrada por todos los sectores de la economía, las mujeres se enfrentan a una difícil batalla debido a los trabajos del cuidado y domésticos no remunerados (Trade policy and Gender Inequalities: A Country-Based Analysis, 2012). Ellas predominan en los trabajos de bajo valor añadido, baja productividad y orientados a la subsistencia, y sufren la falta de acceso a formación, créditos y recursos productivos esenciales.

Es evidente que la discriminación las ha retenido en unos sectores específicos, frenando su participación en los sectores no tradicionales y privándolas de oportunidades comerciales de alto crecimiento. La diferencia salarial entre hombres y mujeres también incrementa la vulnerabilidad económica de estas. Si se eliminan estas barreras y se les da la oportunidad de participar, las mujeres pueden convertirse en importantes agentes dentro del comercio mundial.

ONU Mujeres realizó un estudio que sugiere que las comerciantes transfronterizas informales pueden tener un efecto multiplicador sobre la reducción de la pobreza, la creación de empleo, el comercio entre países africanos y la integración regional (Unleashing the Potential of Women Informal Cross Border Traders to Transform Intra-African Trade, 2011). El estudio halló que en África contribuyen de forma importante al crecimiento económico y a los ingresos del gobierno: generan el 64% del valor añadido en el comercio en Benin, el 46% en Malí y el 41% en el Chad.

Trabajamos con los gobiernos africanos para abordar las limitaciones que impiden que las mujeres alcancen su potencial. En 2013 apoyamos a los Ministerios de Comercio de Benin, Burundi, Camerún, Kenya, Níger, Nigeria y Sudáfrica para crear y poner en práctica estrategias transfronterizas nacionales. Este trabajo ha respaldado a las comerciantes y pretende protegerlas de la violencia y del acoso al mismo tiempo que facilitar su movimiento. Ha generado un mayor acceso al cambio de divisas, a agua y a instalaciones de saneamiento, y ha aumentado la disponibilidad de infraestructuras para almacenar bienes y refrigerar productos agrícolas en mercados y medios de transporte.

A nivel regional, ONU Mujeres ayudó a mujeres comerciantes a participar en el Foro de la Sociedad Civil de la Comunidad de África Meridional para el Desarrollo (SADC). Además, nos asociamos con el Foro para garantizar la inclusión de los intereses de las comerciantes informales en las políticas económicas y comerciales a nivel nacional y regional. Estos esfuerzos, junto a los del ITC y el Banco Mundial, entre otros, muestran que sí se pueden alcanzar resultados, pero para realmente crear una economía mundial inclusiva, el cambio debe ser más fundamental.

La comunidad internacional avanza para adoptar un marco de desarrollo nuevo y las políticas de inversión y de comercio nacionales e internacionales deben centrarse en la inclusión y la igualdad. Queremos fomentar y agilizar la liberalización comercial en África y en el mundo para obtener y compartir los beneficios económicos y sociales del comercio, y crear un mundo donde todos, mujeres, hombres, niños y niñas, puedan alcanzar su potencial.